Por Pedro Félix García García | Marzo 29, 2017 - 8:23 am - Publicado en Es Noticia

Owen Magnetic modelo M25 de 1917

Owen Magnetic modelo M25 de 1917

Pedro Félix García. El automóvil es símbolo inequívoco de nuestro tiempo; forma parte de nuestra cultura. Por tanto, abordar el tema del automóvil está plenamente justificado dentro de esta revista cultural. Por eso nos referimos hoy a él, y volveremos a referirnos de nuevo más días.

Se habla hoy mucho de automóviles eléctricos. A muchos les suena como algo novedoso; poco menos que el futuro. Que si no contaminan, que si cada vez aumenta más su autonomía,…

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Dos ejemplares de Krièger cuatro plazas

Dos ejemplares de Krièger cuatro plazas

Sin entrar en este momento a analizar su futuro, ni a enumerar sus ventajas e inconvenientes, ni querer tampoco establecer aquí comparaciones con los automóviles convencionales, sí pretendemos desmitificar ese halo de modernidad que envuelve a los automóviles eléctricos y que parece entusiasmar tanto a una parte de la gente.

Efectivamente, a muchos el automóvil eléctrico les parece una cosa muy moderna. Algo que acaba de nacer y está empezando ahora su andadura. Incluso no faltan castellanoleoneses que se sienten orgullosísimos de que Renault fabrique en Valladolid el ‘Twizy’, ese artefacto tan raro que algunos encuentran muy adelantado a su tiempo…

Krièger vis a vis

Krièger vis a vis

¡Pues, no! El automóvil eléctrico no es algo que todavía esté en mantillas. Sepan que el automóvil eléctrico es algo muy -pero que muy- antiguo, tanto que ya ha cumplido más de un siglo de existencia. ¡Los coches eléctricos estuvieron muy presentes en los mismísimos orígenes del automóvil!

Coches eléctricos de finales del XIX

En el París de 1898 se hicieron muy famosos por la rivalidad que mantuvieron el conde de Chasseleoup-Laubat y el joven belga Camile Jenatzy por conseguir alcanzar la mayor velocidad a bordo de sus respectivos coches eléctricos; el primero sobre un ‘Jeanteaud’ y el segundo con uno diseñado por él mismo. La pugna duró varios meses y el ‘Jenatzy’ logró sobrepasar los ¡100 km/h!

Jeantaud landaulet

Jeantaud landaulet

Por aquel entonces, la tracción eléctrica no era nada sorprendente en el mundo del automóvil.

A finales del siglo XIX y principios del XX, abundaban los taxis eléctricos en ciudades como París, Berlín y Londres, que eran muy alabados por su suavidad de marcha y por lo silenciosos que resultaban frente a otros vehículos dotados con motores de combustión.

Aprovechando la expectación levantada ante la ciudadanía con motivo de la disputa antes citada, se convocó en la capital francesa un concurso entre taxis de la época, consistente en que tenían que circular por la capital parisina durante doce días un mínimo de 50 kilómetros diarios, para finalizar realizando todos a la vez el trayecto París-Versalles-París el último día. Participaron dieciséis vehículos eléctricos y sólo uno con motor de combustión: 8 marca Krièger, 6 marca Jeantaud, un Bouhey, un Jenatzy,… y un Peugeot a gasolina.

Jeantaud, modelo Hansom

Jeantaud, modelo Hansom

El Jeantaud modelo Hansom se caracterizaba porque llevaba las baterías colocadas delante, sobre el eje delantero, y el motor eléctrico detrás, próximo a las ruedas traseras, que eran las motrices. Era un coche para dos pasajeros y el chófer iba situado detrás de ellos en posición bastante elevada.

Los Krièger se caracterizaban técnicamente por llevar uno o dos motores eléctricos en el eje delantero, siendo por tanto sus ruedas delanteras tanto directrices como motrices.

En la categoría de dos plazas ganó el Jenatzy; en la de cuatro los Krièger.

Prácticamente al final hubo premios para todos, excepto para el Peugeot que, a pesar de lograr sobrepasar la velocidad mínima exigida -20 Km/h-, su ruido, sus humos, su olor y su elevado consumo le hicieron no merecer ningún premio. Es más: un comentarista llegó a vaticinar entonces que ‘el taxi con motor a gasolina no es un sistema de explotación válido para un vehículo público en la gran ciudad’.

Maurer Union

Maurer Union

Coches híbridos

Y no sólo los coches eléctricos existían hace muchísimos años; también los coches híbridos -los que combinan el motor convencional con el uso de la energía eléctrica- fueron ya también inventados desde hace mucho tiempo. No funcionaban aprovechando baterías de tracción de gran capacidad como ahora, pues tales baterías no existían entonces; sólo disponían entonces de las pesadísimas baterías de plomo clásicas, de mucha menor capacidad que las de hoy día, como las de níquel-cadmio y otros materiales modernos.

Sin embargo, tanto aquellos primeros coches híbridos como los de ahora, sí aunaban sabiamente la tracción eléctrica asociada a un motor de explosión.

Owen Magnetic modelo M25 de 1917

Owen Magnetic modelo M25 de 1917

Ejemplo concreto y peculiar fue el ‘Owen Magnetic M25′ americano. Iba provisto de un motor que funcionaba con petróleo, acoplado a su vez a una transmisión electromagnética, desarrollada por Justus Bulkley Entz. Este coche se comercializó entre la última década del siglo XIX y la primera del siglo XX. El motor de combustión estaba conectado directamente a dos electroimanes dispuestos uno a continuación de otro que, a su vez, iban situados entre el motor de petróleo y el diferencial; es decir, el par de electroimanes constituía la caja de transmisión propiamente dicha, sustituyendo al embrague y a la caja de cambios tradicionales.

Un electroimán no es más que un imán creado artificialmente mediante el paso de una corriente eléctrica por hilos conductores enrollados en torno a un núcleo de hierro. Se varía su potencia variando la longitud del arrollamiento. Provocando en el arrollamiento una derivación de la corriente -shunt- se produce una especie de resbalamiento entre el inductor y el inducido. En el ‘Owen Magnetic’ uno de los electroimanes actuaba como motor eléctrico y el otro como dinamo que generaba corriente eléctrica variable, y del sinfín de relaciones de resbalamiento entre ambos y el giro de salida del eje del cigüeñal del motor, se conseguían en la práctica infinitos ‘cambios de marcha’ para el automóvil de un modo sumamente sencillo de controlar por parte del chófer, simplemente a través de una sencilla palanquita de mando situada en el volante del automóvil. Así, en aquellos años veinte, el ‘Owen Magnetic’ presumía de ser un coche de auténtico lujo, el automóvil de las ‘mil velocidades’, y era todo un placer ir a bordo disfrutándolo, por su marcha suave y sin tirones, ni cambios bruscos y ruidosos de velocidad. ¡El peor inconveniente era que resultaba carísimo en comparación con los automóviles convencionales!

Esquema de funcionamiento de un coche híbrido de principios del siglo XX

Esquema de funcionamiento de un coche híbrido de principios del siglo XX

En una de las imágenes adjuntas se describen esquemáticamente los órganos principales de la transmisión del ‘Owen Magnetic’. La pieza de la parte derecha representa el cárter del cigüeñal del motor de cuatro cilindros. Las dos piezas centrales representan los dos grandes electroimanes. A la izquierda de la imagen está el diferencial que va colocado en el centro del eje trasero del automóvil. Combinación sencilla de dos fuentes de energía: la eléctrica y la de origen fósil.

Puede considerarse que el ‘Owen Magnetic’ fue el precursor anticipadísimo de los actuales -tan modernos- coches híbridos, que combinan un motor de gasolina y la tracción eléctrica, en una transmisión final común de infinitas relaciones de marcha.


Este articulo fue publicado el 29 Marzo 29Europe/Madrid 2017 a las 8:23 am y esta archivado en Es Noticia. Puedes suscribirte a los comentarios en el RSS 2.0 feed. Puedes escribir un comentario, o hacer trackback desde tu propia web.

2 Comentarios

  1. Marzo 29, 2017 @ 9:44 am


    Eres un artista, Pedro. Este artículo es genial. Los neófitos, como yo, creíamos que los motores eléctricos, aplicables a los vehículos, era de hace unos pocos años. En fin; enhorabuena

    Escrito por Francisco alacios
  2. Marzo 31, 2017 @ 9:00 am


    Excelente artículo Pedro Félix. La verdad es que el mundo de la automoción su Historia, su Cultura tiene en USA una gran tradición pero en España (en Europa en general) es más que complejo el encontrar artículos de éste enfoque… y de ésta calidad. ENHORABUENA (una vez más)!.

    Escrito por Javi

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