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Junio 08, 2020

Una calle para don Felipe en Santa Catalina

Escrito en: Gente nuestra

Antonio Adeliño Vélez. La Asociación de Vecinos del barrio de Santa Catalina de Aranda de Duero, solicitó el pasado día 3 de junio al Ayuntamiento, la imposición del nombre de don Felipe Ontoso Molero, a una de las calles de nueva creación en la urbanización “Tapias Blancas” que se está construyendo junto a los Colegios de Educación Primaria: Santa Catalina I y Santa Catalina II.

Don Felipe Ontoso Molero

Don Felipe Ontoso Molero

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La propuesta se hace con tiempo, para poder enmarcar su inauguración en los actos de celebración del 50º aniversario de la fundación de la Asociación de Vecinos que tendrá lugar en el año 2024. Esta entidad asociativa, nació en la Parroquia de Santa Catalina impulsada por el párroco don Felipe, al integrar en el organigrama de pastoral familiar a un grupo de padres de familia, que luego se convirtió en Asociación de Familias y Vecinos para legalizarse más tarde y adquirir entidad jurídica como Asociación de Vecinos del barrio de Santa Catalina, con sede en los locales parroquiales.

Don Felipe Ontoso Molero (1926-2011) fue el primer sacerdote al frente de la Parroquia de Santa Catalina, creada el 8 de octubre de 1966 y donde permaneció de párroco hasta su jubilación en el año 1992. Fue el ejecutor de la iglesia del barrio que se inauguró el 5 de mayo de 1974. Hasta la construcción del templo, los actos litúrgicos parroquiales se realizaban en la iglesia del convento de las Madres Bernardas, hoy desaparecido y que se hallaba en la calle de su mismo nombre, y en “La Nave”, un almacén reconvertido en templo provisional en 1968 que se hallaba en el solar de la huerta adquirida para levantar la nueva iglesia y muy cerca de “La Casita”, vivienda del hortelano, que se convirtió en salón y despacho parroquial.

Pero el carismático e inquieto don Felipe fue además un decidido impulsor del barrio de Santa Catalina; pues supo aglutinar en torno a la Parroquia, a gentes diversas, inmigradas de la comarca ribereña y de los pueblos de las provincias limítrofes, que se asentaron en barrio de Santa Catalina, atraídos por el desarrollismo industrial de la ciudad, acaecido durante las décadas de 1960 y 1970; creando una conciencia de familia parroquial y de barrio con personalidad singular, donde nadie se sentía extraño.

La urbanización “Tapias Blancas” donde se quiere poner el nombre de don Felipe a una de sus calles; cambiará el paisaje del espacio que se extiende entre los Colegios de Santa Catalina y el río Arandilla, pues ya está en marcha la edificación de 38 viviendas pareadas, con sus correspondientes zonas verdes, carril bici, aparcamiento de vehículos, y la habilitación de cinco calles nuevas. En unos casos se prolongarán las calles Juan de Juni y Villarcayo, y en otros se incorporaran al callejero arandino tres calles de nueva creación.



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