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Abril 20, 2021

Juicio por la muerte de George Floyd: “no puedo respirar”

Escrito en: Es Noticia

Gloria Soto. El pasado 29 de marzo de 2021 comenzó el juicio por la muerte de George Perry Floyd, sucedida el pasado 25 de mayo de 2020 en Minneapolis.

El acusado, Dereck Chauvin, se enfrenta a unas acusaciones por: en primer lugar, asesinato involuntario en segundo grado; en segundo, asesinato en tercer grado; y, en tercero, por homicidio involuntario en segundo grado. Después de 14 sesiones, el juicio queda pendiente de las conclusiones, y seguidamente, el Fallo.

Derek Chauvin inmovilizando a George Floyd con su rodilla

Derek Chauvin inmovilizando a George Floyd con su rodilla

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En la primera, las partes fijaron sus posiciones ante un atento Jurado. (Derek Chauvin inmovilizando a George Floyd con su rodilla)

Por parte de la acusación, Jerry Blackwell, asistente Fiscal, pro-bono, y fundador de la Asociación de Abogados Negros en Minnesota. Blackwell indicó que solicitarían un veredicto de culpabilidad en un juicio que debía respetar todas las garantías y en especial la presunción de inocencia, pero que la misma decaería pues iban a demostrar más allá de toda duda razonable, que Chauvin había causado la muerte de George Floyd mediante la compresión de su rodilla sobre el cuello y espalda de aquel, utilizando una fuerza irracional y excesiva que no era necesaria, contra una persona desarmada, que no había proferido ninguna amenaza contra la policía.

Para demostrar este alegato, han presentado testigos; a responsables policiales que han depuesto sobre la innecesaria utilización de la fuerza, contraria a la formación que imparten al formar a los miembros, y contraria al lema de la Policía de Minnesota que establece ante una retención o detención: “bajo tu custodia, a tu cuidado“; y expertos en diferentes ramas y patologías como pulmón, cardiología, medicina interna, medicina de urgencias y toxicología. Además, se ha incidido en la fuerza probatoria de los videos. Apelando a los mismos, Blackwell recordó que las últimas palabras de George Floyd habían sido que no podía respirar, pero que previamente, había llamado a su madre, y había dicho que dijeran a sus hijos que los quería, y que le iban a matar. “NUEVE MINUTOS Y VEINTE NUEVE SEGUNDOS“. Ese es el tiempo que dura la secuencia en la que Chauvin tiene su rodilla sobre el cuello y espalda de George Floyd.

La Fiscalía ha humanizado la figura de Floyd, no solamente en el inicio, con unas pinceladas: “El Sr. Floyd tenía 46 años, era padre, hermano, hijo, amigo; un excelente jugador de baloncesto y futbol, que se había trasladado a Minnesota en busca de un nuevo inicio y que trabajaba como guarda de seguridad en Minneapolis, hasta que perdió su trabajo por el Covid”, sino presentando como testigo a uno de sus hermanos, Philonise Floyd. A través de su emocionado testimonio nos enteramos que George, su hermano mayor, había nacido en Fairfield, (Carolina del Norte), pero que a una temprana edad se habían mudado a Houston, (Texas). Allí habían crecido en un barrio pobre, con su madre divorciada y George ocupándose de que todos fueran al colegio y a la Iglesia. Unos recuerdos que dan cuenta de las cualidades que tenía para el deporte y como gracias a ellas había obtenido una beca para jugar a baloncesto y estudiar en el Sur de la Florida. Philonise se emocionó, al recordara su madre, y como George la quería. “Mi hermano falleció el 25 de mayo y mi madre el 30 de mayo de 2018. “En su entierro, fue la última vez que nos vimos”, concluyó.

george perry floyd arandahoy Juicio por la muerte de George Floyd: no puedo respirar

George Floyd

La defensa, asumida por Eric Nelson, abogado criminalista que trabaja con la policía y con la asociación de funcionarios por la paz, refutó lo dicho por la contraria, en un intento de expandir la historia, que según entiende va más allá de esos nueve minutos y veinte nueve segundos y empieza cuando el Sr. Floyd entra a la tienda “Cup Foods” en Minnesota. Su línea ha pretendido demostrar que Derek Chauvin hizo aquello para lo que había sido entrenado en el curso de sus 19 años de carrera profesional, y utilizó la fuerza que, a pesar de no resultar atractiva, es un componente de la función policial. Según ha venido reiterando, la salud de la víctima por sus problemas cardiacos, y la previa ingesta de sustancias tóxicas, han sido la causa del resultado. Nelson ha minimizado la conducta de su defendido y solicita la absolución.

El triste y lamentable suceso fue visionado en todo el mundo y el grito de no puedo respirar, “I CAN’T BREATHE”, fue el detonante de unas protestas que se extendieron a lo largo de los Estados Unidos, con el lema de, “Las vidas negras importan”, “BLACK LIVES MATTER” que recogía una legítima reivindicación que remonta años atrás y que pretende el cese del abuso policial contra los afroamericanos. El asunto se politizó y junto a las pacíficas protestas se unieron otras violentas con una clara agenda desestabilizadora. El juicio se esta tramitando en los estrictos márgenes legales y el fiscal ha dejado claro que se trata de juzgar a Chauvin, no a la policía, para quien tuvo palabras de reconocimiento. Ambas partes quieren distanciarse de las consignas políticas y centrarse en el procedimiento.

El visionado de los videos, proyectado continuadamente, puesto que todos los intervinientes han sido preguntados acerca de su contenido, me ha causado profunda emoción y tristeza. Con independencia de lo que se pueda decidir, visionar a un ser humano, esposado, boca-abajo contra el asfalto, gritando en varias ocasiones que no puede respirar, escuchar como llama a su madre; y contraponer estas imágenes a un impasible oficial de policía que imposibilitaba su movilización con la fuerza de su rodilla y la mitad de su cuerpo, me ha parecido un acto muy cruel. Ese elemento de crueldad, junto a la desatención de una llamada de auxilio, porque eso es lo que esta haciendo George Floyd, cuando grita que no puede respirar, no tiene justificación alguna.

Una historia que comienza cuando George Floyd entra en “Cup Foods”, y después de deambular por el establecimiento con un compañero, durante un rato, compra cigarrillos y paga con un billete de 20 dólares. El empleado que le atendió, los rechazó por entender que eran falsos. Entonces, el Sr. Floyd y su acompañante, se fueron hacia su coche mercedes, en el que también montó la expareja que se encontraba en el lugar. El empleado, siguiendo instrucciones del responsable de la tienda, salió para hablar con ellos y solicitar que pagaran. En un primer momento se dirigió al copiloto. El Sr. Floyd estaba en el volante y detrás la mujer. Ante su infructuosa petición volvió a la tienda y el responsable insistió en que lo intentara de nuevo. En esta segunda ocasión, tampoco tuvo éxito. Entonces, llamaron a la Policía para denunciar, indicando que la persona responsable parecía estar bajo los efectos de alguna sustancia. Estos extremos fueron explicados el juicio por el empleado.

En los videos se ve como, al llegar la policía y aproximarse a George Floyd, este se pone muy nervioso, y pide que no le detengan. Con dificultad es esposado e intentan meterlo en el vehículo policial, pero no es fácil. El Sr. Floyd que mide 1′93 cm y pesa 100 kilos, se resiste, dice que no es un mal tipo, y que tiene claustrofobia. Cuando le sacan del coche, da las gracias. De forma inmediata, fue puesto boca-abajo contra el asfalto e inmovilizado por la rodilla de Chauvin, que no la levantó ni un momento, pese a las continuas advertencias de los transeúntes que conscientes de la gravedad de los hechos, grababan la secuencia. Alguno de ellos, llamó a la Policía, dando cuenta de lo que pasaba. Poco antes de que llegara la ambulancia, uno de los funcionarios de policía dijo que no tenía pulso. Pese a todo, Chauvin no levantó su rodilla que permaneció inmóvil hasta que George Floyd, sin vida, fue puesto en la camilla de la ambulancia.

Los videos y su contenido han sido ratificados ante el Tribunal, por los testigos. Todos han coincidido en explicar que, al pasar por “Cup Foods”, fueron conscientes de que algo grave estaba sucediendo, y de como el episodio les ha impactado. Algunos, al recordarlo no pudieron evitar el llanto. Según una miembro de urgencias que hacía deporte por la zona, se dirigió al policía Tou Thao que hacía de barrera entre Chauvin y los transeúntes, para ofrecerse a tomar el pulso a George Floyd y no se le permitió, avisando a 911 del incidente.

La autopsia indica que la causa inmediata de la muerte del Sr. Floyd fue el homicidio por restricción cardiopulmonar y comprensión del cuello, causada porque el fallecido experimentó un paro cardiopulmonar mientras estaba inmovilizado por el policía.

Como otras condiciones significativas se certifican arterioesclerosis, enfermedad cardiaca hipertensa, intoxicación por fentanyl y reciente consumo de metanfetamina.

En la “Guía de la Clasificación de las Maneras de Morir”, aprobada en 2002 por el Consejo Directivo de la Asociación Nacional de Médicos Forenses, hay cinco causas de muerte: natural, accidental, suicido, homicidio e indeterminada. Según el manual, el homicidio sucede cuando la muerte resulta por un acto voluntario cometido por otra persona con la intención de causar miedo, daño, o, muerte. El intento de causar la muerte es el común elemento, pero no se requiere para clasificar el homicidio. Se enfatiza que la clasificación de homicidio para certificar la muerte es “neutral” como término y no indica ni implica intento criminal que queda a criterio del procedimiento legal oportuno.

Los peritos presentados por la acusación han coincidido en la calificación de muerte por homicidio y la defensa, mediante su prueba, especialmente, la del Doctor Fowler, que después de una extensa declaración excusó la conducta de Chauvin y aseguró que la muerte se podía calificar como indeterminada, por la presencia de sustancias tóxicas, falta de aire y presencia de oxido carbónico, ya que George Floyd fue puesto justo debajo de la rueda del coche.

A la espera del resultado, Justicia para George Perry Floyd.



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