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Agosto 23, 2010

El placer de cocinar con flores. II Parte

Escrito en: ► Sabores ◄

Mochileros Gastronómicos. La flor del calabacín, conocida también por su nombre italiano “zuccini”, es muy empleada en la gastronomía mexicana e italiana y otras cocinas mediterráneas. Quienes la han probado coinciden en señalar que tiene cierto gusto dulzón.

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En la cocina se considera un manjar delicado para el que hay que tener cierta consideración para cocinarlas con éxito. Lo apropiado es recolectarlas a primera hora de la mañana con el frescor del alba y consumirlas ese mismo día, aunque si se guardan en el frigorífico en un recipiente cerrado pueden aguantar hasta dos días. No conviene limpiarlas ni lavarlas hasta el momento de cocinarlas. Se lavan con cuidado en un recipiente con un poco de agua y con delicadeza, se secan y se reservan hasta el momento de ser cocinadas.

A la hora de decidir qué utilidad culinaria se les da, uno puede inspirarse en la cocina japonesa. Es típico del arte culinario japonés sumergir las flores de calabacín en una tempura y freírlas brevemente para servir de acompañamiento a una ensalada o como aperitivo. Las flores de calabacín al estilo mexicano forman parte de muchas recetas tradicionales de guisos de legumbres o de patata, así como del relleno de carne y verduras de los burritos o de las tortas de maíz y dan el toque de dulzor a estos preparados que, por lo general, tienen un sabor picante característico.

En la cocina italiana se suelen rellenar de queso mozarella, se rebozan y se fríen en aceite bien caliente de manera que el exterior de la flor queda crujiente y el interior cremoso. Es fácil encontrarlas de relleno de los raviolis o en platos de pasta diversos ya sea aromatizando las salsas, como guarnición, troceadas y salteadas. En otros países mediterráneos se suelen emplear para realzar el sabor de sopas y ensaladas.

Flores de calabacín con mozzarella
Ingredientes:
1 o 2 flores de calabacín por comensal, según tamaño
1 cucharadita de levadura
leche
harina
1 filete de anchoa por flor
queso mozzarella
sal
aceite
Abrir las flores y limpiarlas delicadamente debajo del grifo.

Preparación:
Preparar una pasta (para rebozar) con leche, harina, sal y la levadura. Poner en medio de cada flor un trocito (tamaño de 1 bastoncito) de mozzarella y 1 filete de anchoa y enrollar la flor como si fuera un paquetito. Colocar los paquetitos en la pasta para envolverlos bien con ella, y cogiéndolos con una cuchara freírlos en aceite muy caliente. Servirlos enseguida.



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