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Septiembre 11, 2010

Cartas al Director: El exilio Cubano

Escrito en: Opinión

Ogsmande Lescayllers. La hora de acción no es momento de aprender, es preciso haber aprendido antes” decía José Martí. De aprendices de democracia andan ahora los llamados “disidentes” cubanos por tierras de Nuestra América.

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Sin un proyecto, sin sentido de la responsabilidad y la razón, queriendo convencer a otros que viven en el ostracismo, que ellos representan los deseos, sueños y anhelos del pueblo cubano. De momento no sabemos qué parte o sector de la ciudadanía cubana les ha autorizado para que hablen en nombre de ellos, o para que se erijan en sus representantes dentro o fuera del país.

En los diferentes períodos de nuestra historia patria, jamás habíamos tenido un exilio tan enfermizo, oportunista e ignorante como el que actualmente padecemos. Desde 1731, fecha en la que se produjo la primera expulsión de cubanos de la isla hacia la exilio hasta hoy, jamás habíamos tenido que cargar con la vergüenza de vivir un espectáculo tan bochornoso como el actual, representado por un grupo de marionetas, que no sirven, y están muy lejos de hacerlo, a los intereses de la nación cubana, sino al mandato de los círculos de poder de los extremistas de Miami, los intereses de sectores neoliberales y conservadores de Europa y España y al gobierno imperialista de los Estados Unidos.

¿Qué pueden enseñarles a Cuba, países como Perú, Chile, Uruguay o Argentina, sobre democracia, justicia, derechos humanos, libertades ciudadanas, economía, sociedad, o en cualquier otra rama del conocimiento humano? Sólo un ignorante se iría allí a calcar el diseño de la desesperación, la marginación, la desigualdad y el analfabetismo, que hoy por hoy, desgraciadamente, pervive en esas naciones del sur de Nuestra América.

Quizás allí se encuentren tiendas abarrotas de baratijas, coches lujosos conducidos por terratenientes, hacendados, políticos corruptos y narcotraficantes que andan sin orden ni concierto por las calles y ciudades de la hambreada Sudamérica. Pero sobre todo, verán también y eso en plural, las más terribles desigualdades, el analfabetismo, la indigencia en grado superlativo de niños, mujeres y ancianos, cosas estas que en Cuba, por muy mal que esté y por más dictadura que digan que hay no las van a encontrar.

Claro que Cuba y su actual gobierno tienen terribles problemas que resolver, sobre todo el en terreno económico, pero respecto a eso, nada tienen que brindarles a la mayor de las Antillas ni Chile, Perú, Uruguay ni Argentina; sería como si un invidente quisiera enseñar a andar a un vidente.

Los cubanos, y no es que estemos de acuerdo con el que existe en el país, no queremos ese modo de vida ni ese modelo político que proclaman estos personeros; sencillamente, porque nuestra realidad es otra y nuestra visión del mundo, la sociedad y el modo de hacer la política, desde siempre ha sido y es muy distinto. Por algo Cuba exporta médicos, maestros, técnicos, científicos etc., mientras esos países mueren en la ignorancia y la indigencia más absoluta.

Cuba fue y es, para toda la América y para el mundo un modelo de cultura, incluso ha estado y está a la vanguardia de la potencia colonial que la desangró y conquistó.

La delegación de personeros “disidentes” cubanos, a estilo IMSERSOS de la tercera edad, que salen desde distintas comunidades españolas en excursión hacia  los santuarios y otros lugares de cultos religiosos; esos “cubanos”, voceros de la derecha europea, la disidencia  cubana en Miami y otros sectores infaustos de la sociedad, no son ni serán jamás, representantes de la nación cubana, ni tampoco de los anhelos de paz, solidaridad, justicia y progreso a los que esta aspira.

Los deseos y anhelos del pueblo cubano, siempre, a lo largo de la historia, emergieron desde él, sin la tutela de otros que lo único que han hecho es entorpecer y quebrantar los verdaderos ideales de la nación.

Estos cobardes, vende patria, realmente nos avergüenza, oírlos y verlos.

¿Qué saben de Cuba y su historia, Blanca Reyes, Alejandro Gonzáles Raga, Carlos Montaner junior, o la demagoga Elena Larrinaga y compañía,  para erigirse en voceros de los habitantes del archipiélago cubano? ¿Quiénes los han facultados para tales fines, o para andarse exhibiendo por el mundo en nuestros nombres?

Si tan patriotas y cubanos son, que de hecho ninguno lo es, ¿por qué no se pronuncian contra el Bloqueo Económico, Mercantil y Financiero que desde hace 49 años los sucesivos gobiernos de los Estados Unidos de Norteamérica ejercen criminal y unilateralmente en contra del pueblo cubano, y ajenos al mandato de las Naciones Unidas? Si tan demócrata son, que de hecho ninguno lo es, ¿Por qué en vez de andar encomparsados, con la derecha europea, el PP español o lamiéndoles los pies a José María Aznar, creador e impulsor de la Posición Común europea, no se rebelan contra ella? Si realmente son tan humanistas y defensores de los derechos humanos ¿por qué no se rebelan contra el centro de detención ilegal y  torturas que tiene la CIA, el Pentágono y el gobierno del país más poderoso del planeta en la Base Naval de Guantánamo, territorio ocupado ilegalmente por los Estados Unidos en la isla?

Buenas lecciones  de democracia van a sacar de Alan García, Sebastian Piñera, de la derecha uruguaya o de los herederos de las dictaduras argentinas. Estas estatuas de sal, mercachifles y aprendices de demócratas, demagogos e ignorantes, no acaban de percatarse que Cuba, duélale a quien le duela, no está buscando un modelo exterior para resolver el delicado conflicto que padecen sus auténticos ciudadanos y verdaderos hijos, generados, sobre todo, como se sabe, por el criminal Bloqueo impuesto por los Estados Unidos, y también, porqué no decirlo, por la ineficaz  gestión y torpes manejos de su economía interna.

José Antonio Saco, brillante estadista e historiador bayamés, José de la Luz y Caballero, Feliz Varela, Francisco Vicente Aguilera, José María Heredia, Gertrudis Gómez de Avellaneda, Juan Clemente Zenea, José Martí y tantos hombres ilustres, que en otros tiempos tuvieron que partir desde la isla hacia el exilio, fueron ejemplo e inspiración para nuestra emigración y todos los ciudadanos que se quedaron en el país.

Hoy nos avergonzamos de estos vende patria que se erigen en libertadores y salvadores de la nación cubana, cuando no son más que unos cobardes, oportunistas malagradecidos, que no tienen respecto ni reparo a la hora de atacar al gobierno y al país que los han acogido humana y dignamente, para que tengan, como ciudadanos libres, un vida mejor.

Ciertamente y, en honor a la verdad, de individuos como estos nada nos sorprende, porque conociéndoles como les conocemos, para nosotros queda bien claro y en ellos se cumple aquel versículo nuevo testamentario que dice: “No les echéis margaritas a los cerdos, porque se revolcarán en ellas”.



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