Redacción. Tras 45 días de trabajo, el equipo de investigadores dirigidos por el catedrático de la Universidad de Valladolid (UVa) Manuel Rojo Guerra ha concluido la campaña de excavación 2020 en el dolmen El Pendón, ubicado en el entorno de Reinoso (Burgos).

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Además de cumplir los objetivos previstos para este año, el equipo ha descubierto distintas evidencias arqueológicas que plantean nuevos enigmas y preguntas de investigación que tendrán que resolverse en futuras intervenciones.

Manuel Rojo Guerra avanza algunas de estas incógnitas, que de confirmarse pueden amentar la ya notable importancia del monumento. “El área de osario parece extenderse más allá del espacio que, en un principio, se le suponía. De este modo, la cámara funeraria podría tener, en origen, unas dimensiones bastante más amplias que en la actualidad, por lo que podríamos encontrarnos ante una de las cámaras funerarias megalíticas más grandes de la provincia de Burgos”, asegura.

Por otro lado, han recuperado los restos de, al menos, un recipiente cerámico completo que habría sido depositado en uno de los lados de la entrada a la cámara funeraria, en un momento previo al bloqueo de la misma. “Es una evidencia directa de la implementación de prácticas de comensalidad que formarían parte del complejo proceso de transformación y clausura del dolmen”, detalla.

Del mismo modo, el equipo ha documentado nuevas evidencias relacionadas con el proceso de desmantelamiento y reconfiguración de la estructura megalítica, protagonizado por la disposición de varios bloques de una piedra arenisca muy poco consistente a lo largo de buena parte del trazado del corredor. Podría tratarse de la evidencia de una nueva configuración del espacio interior del monumento, en un momento posterior al de su construcción.

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Por Redacción | 11 Septiembre, 2020 a las 8:05 - Escrito en Cultura

Entrega de premios

Entrega de premios

Asociación Literaria Esguevanía. Laura Serrano Isla, con su relato ‘Los robadores de leche’, ha ganado el Concurso Literario Arsenio Escolar 2020 Especial Coronavirus, que convoca cada año desde 2014 en Torresandino (Burgos) la Asociación Literaria Esguevanía. María Fernández Gómez, con ‘Instantes naranjas’, ha ganado el primer accésit; y María Dolores Heredero Berzosa, con ‘Rufo’, el segundo accésit.

Laura Serrano Isla

Laura Serrano Isla

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Los premios se han entregado el sábado 5 de septiembre en Torresandino, en una ceremonia que, por la pandemia, se ha desarrollado sin público y ha sido retransmitida por el canal de YouTube de la asociación.

Por primera vez en la historia del concurso, el relato ganador, los dos accésits y otro siete relatos finalistas han sido recogidos en un libro que se ha presentado en la misma ceremonia de entrega del concurso y que lleva por título ‘Los robadores de leche y otro relatos de la pandemia’.

El Concurso Literario Arsenio Escolar se celebra en Torresandino (Burgos) desde el año 2014. En las tres primeras ediciones, en dos categorías, infantil y juvenil, y para autores que elaboraran sus textos de modo presencial y ante el jurado en el lugar y la fecha señalados en la convocatoria. En la cuarta y quinta edición, se incorporó una nueva categoría, para autores adultos de cualquier nacionalidad y mediante envío previo de sus textos.

Este año, el concurso se ha convertido en un Especial Coronavirus. Fue convocada en marzo pasado para autores de Torresandino, el Valle del Esgueva, la Ribera burgalesa y el Cerrato palentino. Las bases de esta edición especial fijaban para los concursantes un tema para sus relatos: que reflejaran la vida cotidiana de esas comarcas durante la pandemia de coronavirus que comenzó en China a finales de 2019 y se expandió por todo el mundo en 2020.

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Por Antonio Adeliño Vélez | 9 Septiembre, 2020 a las 8:12 - Escrito en Cultura

Antonio Adeliño Vélez. La rara circunstancia de la celebración de la novena en honor de la patrona de Aranda de Duero en la Iglesia de Santa María, en vez de hacerlo en su ermita por la pandemia del coronavirus; nos ha permitido contemplar y casi tocar la réplica de la imagen de la Virgen de las Viñas, colocada en un dosel muy coqueto en el presbiterio del templo arandino.

Virgen de la Mano Grande

Virgen de la Mano Grande

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De todos es conocido que la actual imagen de la Virgen de las Viñas de Aranda de Duero que vemos de pié, vestida con diversos trajes y entronizada en la hornacina del retablo de la ermita del monte Costaján; es el resultado de la transformación de una talla sedente a la que se colocó un pedestal para que alcanzase la altura deseada y pudiera lucir el vestido donado por la reina Margarita de Austria, en la primera década del siglo XVII.

El responsable de aquel despropósito artístico, mutiló a golpe de hacha la estética original de la talla labrada a finales del siglo XIII; donde la Virgen estaba sentada en un sitial, acomodada sobre un cojín policromado con bordados arabescos, y con el niño Jesús en actitud de bendecir, sentado en la rodilla izquierda de la Virgen.

Al acondicionarse el sótano existente bajo el camarín de la Virgen en el ábside de la ermita, y recuperarse este trastero como cripta del santuario; se estimó con buen criterio que este espacio, lo presidiera la Virgen titular y que se adornaran sus paredes con murales de cerámicas que relatasen su legendaria historia. Para tal fin, se encargó una réplica de la imagen gótica, que recuperase los elementos perdidos y cuya fábrica respondiera al estilo y policromía propia de las tallas de su época, conservadas en la comarca ribereña y en el Obispado de Osma, al que perteneció Aranda de Duero. La imagen fue tallada por el escultor-restaurador Luis Cristóbal Antón y los murales de cerámica son obra de Miguel Martínez Delso.

Aprovechemos la ocasión para admirar con detenimiento esta bonita imagen de la Virgen de las Viñas, que como se ha dicho es una réplica de la talla original, y aunque para gustos están los colores, yo afirmo que es una preciosidad.