Por Antonio Reis | 14 Abril, 2009 a las 6:53 - Escrito en Cultura

3.El Enigma del Nombre de Aranda

Antonio Reis. Hay nombres que son verdaderos rompecabezas que desafían la imaginación. Como los puzles, cuanto más difíciles son más atractivos. El nombre de Aranda es un enigma que sigue retando a quien quiera descifrarle.

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A simple vista la etimología es claramente latina, porque, tal como suena, significa lo que hay que arar. ¡Y le va como anillo al dedo a un terreno regado por cuatro ríos! Pero un buen día se descubrieron unas monedas escritos en alfabeto ibérico cuya leyenda dice Aráticos o Aránticos, ya que la segunda a es nasal; y otras monedas en las que se puede leer Arantis. Una buena parte de numismáticos dicen que todas ellas se acuñaron en Aranda, que en la época de su acuñación, cien años antes de Cristo, se llamaba Aratsa o Arantsa. Yo creo que Aranda se llamaba Arandis o Arantis antes de la invasión romana, aunque no puedo aceptar hoy por hoy, que las monedas se acuñaran aquí. Mi razón es que dos de las nueve que se conocen se han encontrado en Guimarães, Portugal, y Guimarães se llamaba Arantes o Arantis. Mientras nuevos hallazgos no clasifiquen la cuestión debo pensar que la ceca se hallaba en la ciudad portuguesa.

Si una ciudad del país vecino se constituye en razón para lo expuesto, también de Portugal me vienen argumentos para afirmar que Arantis, Aranda, existía mucho antes de que se acuñaran las moneda. D. Aniceto de la Cruz dice que Aranda se llama así porque fue fundada por un caudillo llamado Arantico. Nadie le tomó en serio. Y, sin embargo la afirmación no es gratuita. Veamos:

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Por Antonio Reis | 29 Marzo, 2009 a las 13:56 - Escrito en Cultura

 Fotografia: Javier Marqués

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2.Las Primeras Huellas de Aquí

Antonio Reis. No resulta fácil rastrear las huellas de nuestros antepasados prerromanos, sobre todo teniendo en cuanta lo que ha aportado hasta ahora la arqueología, a pesar de haberse en-contrado restos arqueológicos en la casi totalidad de los pueblos de la Ribera. En la mayor parte de los casos se trata de hallazgos casuales mal estudiados. Las excavaciones apenas existen, en unos casos, como el de Roa, porque la ciudad celtibérica está debajo del actual casco urbano, y en la mayor parte de la comarca porque la enorme sedimentación hace muy difícil la localización de los antiguos asentamientos.

Las excavaciones de Pinilla Trasmonte están arrojando ya abundante luz, al mismo tiempo que confirman que la Ribera, tal como se venía sosteniendo en los últimos años, estaba habitada por pueblos celtas muy influenciados por la cultura ibérica. Si la arqueología hasta ahora ha sido lenta, el estudio de los toponímicos me permite asegurar que nuestras tierras estaban superpobladas para la época. Los historiadores y geógrafos romanos citan como ciudades importantes de aquí, en los tiempo de la conquista, a Pintia (Las pinzas, entre Curiel y Pesquera), Rauda (la actual Roa), Congión (en el término de Aranda), Secontia Lanca (la actual Langa), Clunia (frente a la ciudad romana del mismo nombre, en el alto del Cuerno, al sur del Arandilla, en el límite de Quintanaraya e Hinojar). Y muy próximas a la zona se hallaban Uxama (Osma), Cauca (Coca), Pallantia (Palenzuela) y otras.

Aparte esos nombres que nos han llegado por testimonios de los invasores romanos, son de origen anterior otros muchos, como Duero, Pilde, Nava, Castrillo, Caleruega, La Horra (que aparece en los documentos como Calagurris y luego como Calahorra), Durón, Anguix, Tamarón, Rebeche, Orbe (en Villalba), Hontoria, etc.

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Por Antonio Reis | 10 Marzo, 2009 a las 15:23 - Escrito en Cultura

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1.Aquí somos viejos

Antonio Reis. ¿Otra historia de Aranda? ¿Y por qué no? Al fin y al cabo la historia, la disciplina más cambiante de cuan-tas se estudian y también la menos desarrollada, permite siempre un punto de vista diferente. Yo quiero a-portar el mío. Vaya por delante mi reconocimiento a cuantos me han precedido en esta difícil tarea de explicar el pasado. Digo mi reconocimiento, no mi sometimiento, porque para decir lo que otros han dicho, quizás mejor, más vale dejar las cosas como están.

Me propongo hablar de los avatares de la gente, del pueblo, de la Ribera y hablaré para el pueblo, evitando las citas eruditas que hacen fatigosa la lectura y las demostraciones innecesarias. Quién no esté de acuerdo conmigo hará bien, porque la mayor parte del pasado, por no decir todo él, admite diferentes interpretaciones. No voy a polemizar con nadie, pero si quiero dejar claro que cuantas afirmaciones vierta en las páginas que voy a presentar a los lectores, han sido estudiadas y sopesadas, aunque algunas aparezcan en abierta contradicción con lo expuesto con los autores anteriores: es mi turno.

Imaginemos que desde que se estableció la primera familia en la Península Ibérica hasta hoy ha trascurrido únicamente un año. En ese año teórico la historia sólo representaría un día. Los restos humanos más antiguos de la provincia de Burgos tienen la friolera de mas de ochocientos mil años (800.000), mientras que la historia comienza aquí hace apenas dos mil cien, cuando los romanos deciden conquistar la Celtiberia. O sea que en nuestra tierra empieza representa la insignificancia de medio día.

¿Qué podemos saber de antes de ese medio día? Mucho más de lo que a simple vista pudiera parecer: sabemos como vivían, como se organizaban, como eran sus viviendas, lo que comían y lo que bebían, quienes eran sus dioses y hasta como danzaban. Y todo ello gracias a las noticias de los historiadores y geógrafos romanos, a los tratados de paz tras cada guerra, a la arqueología, a la numismática y a los nombres que han llegado hasta nosotros, sobre todo en la toponimia.

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