Por Jorge Romero | 9 Enero, 2020 a las 9:35 - Escrito en Viña y fogón

Chef Jorge Romero. La primera comida del día, la considerada todavía por algunos como la más importante, ya no es lo que era. Las opciones más tradicionales en el desayuno, con alto contenido en azúcares y grasas, están dejando paso a elecciones más saludables, donde la fibra, la fruta fresca y el pan integral no faltan.

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El desayuno se ha convertido en la prueba del algodón para saber cuánto hemos aprendido de nutrición en los últimos años. Hasta no hace tanto, lo más típico consistía en un café con leche y siete u ocho galletas, cuando no acompañado de pan con mantequilla, mermelada e incluso de un tazón de leche con cereales azucarados. Sin embargo, poco a poco esta tendencia va cambiando cada vez más se tiende a elegir alimentos saludables (frescos, en la medida de lo posible) y que no suministren excesivas cantidades de sal, azúcar o grasas saturadas e hidrogenadas.

“Desayunar como un rey, comer como un príncipe y cenar como un mendigo” ya no es necesariamente la norma.

Por muy sana que sea la primera comida del día, hay que tener claro siempre que el desayuno no puede ser, en ningún caso, un comodín con el que compensar las posibles malas elecciones que se tomen durante el resto del día. Puede ser, si así lo deseamos, la comida más relevante, pero lo que cuenta al final es la suma total de nuestra ingesta. Lo verdaderamente importante es hacer una buena elección de alimentos.

Ante dicha falta de pruebas, conviene preguntarse si quizá dar tanta importancia al desayuno acabará por generar una sensación de invulnerabilidad que se traduzca en que la población persista, de forma inconsciente, en sus malos hábitos alimentarios.

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Por Jorge Romero | 28 Octubre, 2019 a las 9:00 - Escrito en ► Sabores ◄

Chef Jorge Romero. La primera comida del día, la considerada todavía por algunos como la más importante, ya no es lo que era. Las opciones más tradicionales en el desayuno, con alto contenido en azúcares y grasas, están dejando paso a elecciones más saludables, donde la fibra, la fruta fresca y el pan integral no faltan.

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Hasta no hace tanto, lo más típico consistía en un café con leche y siete u ocho galletas, cuando no acompañado de pan con mantequilla, mermelada e incluso de un tazón de leche con cereales azucarados. Este tipo de desayuno era el preferido por el 57,64 % de los españoles, según la Encuesta Nacional de Salud de España 2012. Sin embargo, poco a poco esta tendencia va cambiando, según el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social y consultoras como Nielsen y Mintel: cada vez más se tiende a elegir alimentos saludables (frescos, en la medida de lo posible) y que no suministren excesivas cantidades de sal, azúcar o grasas saturadas e hidrogenadas.

El desayuno no es un salvoconducto

Por muy sana que sea la primera comida del día, hay que tener claro siempre que el desayuno no puede ser, en ningún caso, un comodín con el que compensar las posibles malas elecciones que se tomen durante el resto del día. Puede ser, si así lo deseamos, la comida más relevante, pero lo que cuenta al final es la suma total de nuestra ingesta. Lo verdaderamente importante es hacer una buena elección de alimentos. De nada nos servirá hincharnos a calorías para empezar el día si estas provienen de alimentos poco interesantes.

La antigua creencia de que desayunar abundantemente contribuye a mejorar el rendimiento escolar tampoco ha resistido los embates del tiempo, especialmente si el perfil nutricional de esos alimentos dista mucho de ser considerado saludable.

Consejos para desayunar mejor

Desayunar bien puede ser un auténtico placer, para lo que debemos hacernos con buenos alimentos y dedicarle algo de ganas. Estas son algunas de las sugerencias ofrecidas por los dietistas-nutricionistas para disfrutar de un desayuno cum laude.

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Por Jorge Romero | 4 Octubre, 2019 a las 8:11 - Escrito en Viña y fogón

Jorge Romero. Todos sabemos que consumir azúcar en exceso, incrementa el riesgo de padecer enfermedades como diabetes, cardiopatías y obesidad.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) el consumo de azúcar de una persona con una masa corporal normal no debe superar el 5% de la ingesta calórica diaria, es decir unos 25 gramos aproximadamente(seis terrones).

Azucar moreno

Azucar moreno

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Muchas personas deciden buscar sustitutos al azúcar blanco, creyendo que son más saludables. Pero ¿de verdad lo son?.

¿El moreno es natural y el blanco industrial? NO

Ambos están constituidos por la misma sustancia: la sacarosa, que se extrae de la caña de azúcar o de la remolacha azucarera (el 99 % del azúcar que se produce en España viene de la remolacha). Su proceso de producción es igual en todas las etapas, menos en la última. Para obtener el azúcar blanco, la sacarosa cristalizada se separa de la melaza (una parte de la sacarosa que no se ha llegado a cristalizar durante el proceso y que se ha caramelizado, adquiriendo un sabor amargo y un color parduzco). Para obtener azúcar moreno, se conserva parte de esa melaza, que le da su color característico. Cuanta más melaza, más grande y más oscuro será el grano y menor su poder edulcorante. De ahí que necesitemos más cucharaditas para que el café sepa tan dulce como con el blanco.

El azúcar moreno nunca es azúcar blanco con colorante añadido: está prohibido. Hay dos maneras (legales) de aportar ese color al azúcar moreno. La primera es mezclar azúcar blanco con melaza hasta llegar a la proporción deseada por el fabricante, lo que da lugar a un tipo de azúcar moreno más barato que, al disolverlo en agua, va perdiendo su color. La segunda consiste en optar por no separar totalmente la sacarosa de la melaza en la última fase de producción. Esto se traduce en azúcares con menos procesado y un precio más elevado (cuanto más natural, más cuesta).

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Pan Cada Día. La Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) destaca que los cereales y sus derivados como el pan (preferiblemente integral) pueden ser grandes aliados para disfrutar de una dieta sana, equilibrada y variada.

Los cereales necesarios en una dieta sana y equilibrada

Los cereales necesarios en una dieta sana y equilibrada

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Así lo revela el documento “Los cereales y sus derivados como el pan son un componente de la dieta mediterránea”, que recientemente ha publicado la sociedad junto con la iniciativa Pan Cada Día. La SEEDO recomienda incluirlos en la alimentación diaria con el fin de alcanzar el objetivo de una alimentación equilibrada.

“Junto con las frutas y verduras, los tubérculos y las hortalizas, los cereales y sus derivados, como el pan, constituyen los pilares de una alimentación sana”, explica el presidente de la SEEDO, Francisco Tinahones Madueño. Tanto es así, que “la Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que alrededor de un 50% de la energía debe proceder de fuentes de hidratos de carbono”, recuerda Tinahones.

En este sentido, incluir el pan en nuestra alimentación diaria puede ser una buena alternativa para alcanzar las necesidades diarias de este macronutriente dado que supone “una alternativa nutricional que puede introducirse de una forma sencilla en todas las comidas importantes del día dada la gran diversidad de formatos, siempre como todos los alimentos en cantidades moderadas”, afirma.

La sociedad también ha destacado en ocasiones anteriores la importancia de la utilización de cereales integrales como el trigo, el centeno o la espelta en la elaboración del pan. Así lo demuestra su “Plato para prevenir la obesidad”, en el que también se destaca el papel de otros alimentos y nutrientes como la patata, las frutas, verduras, hortalizas, el agua, el aceite de oliva, los lácteos y las proteínas.

¿Qué nos aporta el pan?

Diversos estudios científicos han demostrado que el alto contenido en fibra del pan supone múltiples beneficios para la salud. Ayuda a combatir el sobrepeso y la obesidad aumentando la sensación de saciedad; disminuye el riesgo cardiovascular; modula la microbiota intestinal; ayuda en la prevención de algunos tipos de cáncer como el de colon; y contribuye a un buen control de enfermedades crónicas como la diabetes a través de una mejor absorción del azúcar.

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