Por Redacción | 3 Noviembre, 2015 a las 9:40 - Escrito en Viña y fogón

Pan Cada Día. El bocadillo tradicional a base de productos cárnicos, como el jamón serrano, el jamón cocido o el lomo embuchado, es una elección idónea para una de las ingestas diarias de las cinco recomendadas en una dieta equilibrada.

Bocadillo de chorizo

Bocadillo de chorizo

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En el marco de las XIX Jornadas Internacionales de Nutrición Práctica, el Dr. Antonio Villarino, presidente de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA), ha aconsejado esta opción para el almuerzo o la merienda, ya que su energía y nutrientes se ajustan perfectamente a las recomendaciones nutricionales tanto en niños como en mayores.

Las ingestas de almuerzo y merienda no sólo deben realizarse en la población infantil, como siempre se ha creído, sino que pueden jugar un papel beneficioso en todas las etapas de la vida. Estas resultan de especial relevancia en personas que presentan un alto desgaste físico, como es el caso de los deportistas. Asimismo, en etapas con mayores necesidades nutricionales como la adolescencia, es importante asegurar el adecuado aporte de proteínas y hierro para un correcto crecimiento y desarrollo de los músculos y huesos.

En comparación con otras opciones de almuerzo o merienda como la bollería industrial, los refrescos y los snacks, el tradicional bocadillo a base de productos cárnicos, como el jamón serrano, posee un mejor perfil nutricional acorde a los porcentajes recomendados de macronutrientes, y con un gran aporte de vitaminas del grupo B y minerales. Por otro lado, su aporte energético medio es de unas 230 kcal, lo que corresponde a un 13 % de la energía diaria total, ajustándose a las recomendaciones de energía para estas ingestas (10 - 15 %).

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Por Jorge Romero | 19 Noviembre, 2012 a las 6:18 - Escrito en ► Sabores ◄

Chef Jorge Romero. Los expertos recomiendan repartir las comidas en varias tomas a lo largo del día: entre cinco y seis. Sin embargo, no siempre es fácil cumplir este consejo cuando se pasan varias horas en el entorno laboral.

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El escaso tiempo destinado a los tentempiés de media mañana, y las pocas ganas de ensuciarnos al preparar snacks muy elaborados, dificultan aún más el seguimiento de una alimentación equilibrada. Ante la falta de ideas o recursos, a menudo se consume bollería, galletas o bebidas azucaradas con patatas chips de las máquinas de vending. Para evitar estas tentaciones, os proporcionamos sugerencias prácticas y a la vez saludables para comer en el entorno laboral.

Comer en el trabajo de un modo simple y saludable

El alimento más habitual en los descansos laborales es el bocadillo: de tamaño más grande, si el trabajo supone una carga física importante, o más pequeño, cuando se pasan varias horas sentado. En contra de lo que a menudo se piensa, esta no es una opción equivocada. Escoger el tamaño adecuado al desgaste físico que suponga nuestro trabajo, seleccionar el mejor tipo de pan y, sobre todo, el relleno, resulta clave para que el bocadillo sea de verdad una opción saludable. Y es que nada tiene que ver un bocadillo de pan blanco y chorizo con uno de pan integral o de semillas y queso fresco con rodajas de tomate. Estas son algunas ideas para convertir los bocadillos en aliados de nuestra salud:

  • Pan integral con humus.
  • Pan de semillas con queso de untar (bajo en grasas) y rodajas de pepino.
  • Pan de espelta con escalibada.
  • Pan de centeno con aguacate y pimentón dulce.
  • Pan con paté de berenjenas y sésamo.
  • Pan con tomate y aceite de oliva y lonchas finas de pavo.

Otra opción muy práctica (y exquisita) son los frutos secos: nueces, avellanas, almendras, piñones, etc. A pesar de su elevado aporte calórico, el consumo de frutos secos en el marco de una alimentación saludable no se asocia a una ganancia de peso y aporta múltiples beneficios para la salud. Por ello, incluirlos como tentempié de forma habitual, siempre que no sean raciones excesivas y sean frutos secos tostados o crudos pero sin sal, es una sabia decisión. Para no excedernos con la cantidad, se pueden guardar en una fiambrera pequeña en la que quepan de 20 a 30 gramos y llevarla al trabajo. El resto quedará en la bolsa en casa. Lo mismo se podría hacer con las frutas desecadas (pasas, orejones, uvas pasas, etc.), de composición nutricional muy diferente a los frutos secos, pero también con ventajas para la salud.

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