Por Redacción | 16 Julio, 2015 a las 8:16 - Escrito en ► Recetas ◄

Anchoas del cantábrico

Anchoas del cantábrico

Chef Jorge Romero. Los boquerones en vinagre son un aperitivo muy sencillo de elaborar en casa y se pueden utilizar en muchas otras recetas. Os indicamos como hacerlo, cómo evitar el temido anisakis y en qué tipo de recetas se pueden emplear.

Anchoa, boquerón, bocarte… Diferentes nombres para un mismo pescado, cuyos ejemplares más famosos son las anchoas del mar Cantábrico por la tersura de sus carnes debido al agua fría de sus costas. Muy utilizadas en la industria conservera (tanto para salazones como para conservas en aceite), también tienen un uso casero en múltiples recetas.

Tosta de queso y boquerones

Tosta de queso y boquerones

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El mejor momento de los boquerones y anchoas es la primavera y el verano. En casa es habitual prepararlos fritos. El método más tradicional consiste en limpiarlos de vísceras, salarlos, enharinarlos y freírlos en abundante aceite caliente. También se hacen en lomos sin espinas, rebozados con harina y huevo y fritos en aceite. Incluso se pueden rellenar antes de freírlos con unas tiras de pimientos o un pequeño pisto y luego rebozarlos. Opciones hay muchas, aunque uno de los aperitivos más comunes en bares y tabernas, y que se pueden elaborar en casa con facilidad, son las anchoas en vinagreta.

Cómo preparar los boquerones o anchoas en vinagre.

Para hacer en el hogar esta deliciosa preparación, tan solo hay que comprar unas anchoas de tamaño pequeño, muy frescas, que tengan los lomos duros y brillantes. Se retiran la cabeza con cuidado y la espina central junto con las vísceras, se separan los lomos que pueden quedar unidos, si se quiere, por la parte final de la cola y se lava cada lomo con cuidado en agua fría para retirar la sangre que haya podido quedar.

Una vez lavados los lomos, se van colocando sobre un paño de cocina. Luego se cubren con otro paño para secarlos, pues es muy importante que no tengan nada de agua. Después de haberlos secado, se disponen en un recipiente de cristal, poniéndolos en orden y echando un poco de sal entre capa y capa. Se cubre con vinagre de vino blanco o vinagre de manzana durante una hora.

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