Por Redacción | 12 Julio, 2010 a las 7:55 - Escrito en Gente nuestra

Fotografía: Javier Marqués

Fotografía: Javier Marqués

Redacción. Pocas veces lo habíamos pasado tan mal presenciando un partido. Durante unos eternos minutos incluso dudamos si estábamos contemplando un encuentro de fútbol o de rugby. Al final se impuso el fútbol… y toda la Ribera del Duero se convirtió en una auténtica fiesta.

MejorableAceptableBuenoMuy BuenoExcelente (4 votos, media: 5 de 5)
Loading ... Loading ...

La Plaza Mayor de Aranda de Duero registraba un lleno histórico. Varios centenares de personas sufrían y padecían un momento épico… que ¡otra vez más! amenazaba con quedar empañado por una pésima actuación arbitral. Patadas, golpes, embestidas… y una colección de tarjetas más digna de épocas navideñas nos hizo temer lo peor.

Tuvimos que esperar a un eterno minuto 116 para que Iniesta nos devolviera la razón… y la tranquilidad. El gol desató la euforia y los decibelios en toda la Ribera del Duero. El color rojo, emblema de nuestro vino y de nuestra Tierra, llenó calles y plazas para demostrar que somos La Roja y esta vez sí… también los Campeones del Mundo.

Noche de claxons, banderas, cánticos y fiesta, mucha fiesta. Tras la victoria el sufrido público arandino se concentró en la Plaza Mayor para vivir de cerca un hecho que llevábamos décadas esperando. Por unos instantes el centro de la capital ribereña pareció vivir unas segundas Fiestas Patronales con una celebración que se prolongó hasta muy altas horas de la madrugada. Lunes de ojeras, resaca y bostezo… pero ¡qué leches!, la ocasión bien lo merece.