Por De mi puño y tecla | 20 Agosto, 2018 a las 8:09 - Escrito en Opinión

José-Tomás Cruz Varela. Antes de entrar en materia y en plena canícula, son muchos los españoles que se plantean las siguientes preguntas. ¿A santo de que, todos los presidentes de Gobierno, incluido el actual, que accedió a la Moncloa sin pasar por las urnas, tienen que veranear a costa de nuestros magros bolsillos? ¿A cuánto pueden ascender los gastos de la familia Sánchez en Doñana? Solamente en seguridad y servicio deben suponer un monto muy considerable.

Sería interesante conocer si esta práctica tan carpetovetónica de veranear de gorra afecta por igual en todos los países pertenecientes a la C.E. o solo sucede en el nuestro….

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Palacio de las Marismillas de Doñana
Palacio de las Marismillas de Doñana

Al margen de la curiosidad descrita, políticamente, España, no está pasando por una de sus etapas más dulces, comenzando por la desastrosa gestión del propio partido del Gobierno (PSOE). A tenor de los últimos sondeos demoscópicos, y más concretamente en lo referido a la primera encuesta del CIS, dirigida por su nuevo responsable, Tezanos, quien hasta escasos días ejercía como destacado miembro de la ejecutiva socialista, si en efecto las citadas estimaciones deben ser analizadas con extrema cautela, no digamos cuando están referidas a la intención de voto, tal como es el caso que nos ocupa. Concretamente, si se celebrasen unas elecciones generales, el PSOE barrería con un 30% de las papeletas, resultado con el que no comulga ni el más necio de los españoles, por mucho que se beneficien con la esperada caída de Podemos y sus confluencias, que terminarán como formación testimonial tal como ya se vaticinó años atrás.

En cuanto al PP, desde la moción de censura y posterior abandono de Rajoy, el partido venía pidiendo a gritos el advenimiento de un nuevo líder, puesto al que accedió, tras la celebración de primarias, Pablo Casado, con su juventud y cargado de buenas intenciones, siempre y cuando queden solucionadas todas las dudas sobre la obtención de sus titulaciones académicas, justo en plena batalla para tratar de recuperar la confianza de sus votantes y militantes. Pablo Casado ha pasado de la euforia de ser proclamado presidente del PP a verse seriamente comprometida su carrera política como líder de la derecha. Con el agravante de que muy probablemente el Tribunal Supremo decida abrir una investigación con las consiguientes consecuencias. Lo triste de caso consiste en que tras lograr vencer en las mencionadas primarias, se vea ahora obligado a defenderse judicialmente y explicar su versión sobre lo ocurrido. Recordemos que hasta ahora, Soraya Sáenz de Santamaría continúa manteniendo un prudente silencio, sin tampoco haber aceptado cargo alguno en el partido, limitándose a pronunciar entre los suyos la frase de “ya os lo dije”, interpretada por algunos como el final de Casado.

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