Redacción. Las religiosas pasteleras del convento de las clarisas de Belorado fueron ayer las protagonistas en esta XVIII edición de Madrid Fusión con su taller “El obrador religioso”, en el Madrid International Pastry.

Hermanas Clarisas: Sion, Israel y Myriam

Hermanas Clarisas: Sion, Israel y Myriam

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Recibieron el aplauso de los congresistas y el reconocimiento del sector de la pastelería. Incluso el director de la Cumbre Internacional de la Gastronomía, José Carlos Capel, insistió en que su obrador, su dominio del chocolate y sus productos han conseguido irrumpir en el panorama gastronómico nacional. Sin duda, durante estos días, las tres “sores”, Sion, Israel y Myriam, se han ganado el cariño de los profesionales.

En todo momento, han dejado claro que la vida religiosa es la que les mueve, pero el chocolate, la fama, los periodistas… vienen después. Su sonrisa y su capacidad para comunicar con sencillez y claridad y su dominio del oficio han conseguido dos cosas, según muchos periodistas especializados: poner la pastelería burgalesa en el mapa internacional y lograr que las clarisas se ganen la simpatía de mucha gente.

El momento estelar de las monjas pasteleras de Belorado tuvo lugar en la segunda jornada de Madrid Fusión, en el espacio dedicado al mundo de la pastelería y la panadería por el que han desfilado en los últimos días las figuras más destacadas del sector, entre ellos Paco Torreblanca, que tuvo palabras de reconocimiento a los éxitos y profesionalidad de las religiosas. Sor Sion, sor Myriam y sor Israel, durante el taller “El obrador religioso”, explicaron a los profesionales parte de sus técnicas y demostraron su conocimiento del mundo de las coberturas y el chocolate.

Durante la demostración práctica, llena de anécdotas e “inspiración divina”, expusieron cómo surgieron sus productos. Las clarisas de Belorado no están lejos de las necesidades del mercado, de ahí que cuenten con una línea de productos sin azúcar o sin gluten, destinada a una parte de la población cada vez más creciente. Un dulce y “religioso” espectáculo en Madrid Fusión.

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Por Redacción | 11 Agosto, 2010 a las 12:30 - Escrito en ► Sabores ◄

Crónica Gastronómica de nuestra “Enviada Especial” desde Aranda a Macedonia.

Montse Díez. Sin duda, la mejor manera de conocer un país es compartir unos días con su gente, mezclarte con ellos y por supuesto, procurar hacer y probar lo que ellos te ofrecen. Como dicen, “allá donde fueres, haz lo vieres” y así, yo he tenido la suerte de poder compartir unos días con Natasa y Levko en su tierra, Macedonia.

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Cualquier cosa que escriba sobre el país no hará justicia a la realidad, no solo por lo fantástico de sus paisajes, pueblos, ciudades, sino también a la amabilidad de su gente. Lo único que puedo hacer es recomendarles que viajen a este país y lo comprueben.

De lo que si puedo escribir es de su comida. Tras años de influencia otomana la cocina macedonia es una mezcla de tradición Mediterranea con los sabores de las exquisitas especias de siglos pasados, que da como resultado una explosión de sabores que harán que repitan, seguro.

Si algo puedo recomendar, prueben el “sarma“, una mezcla de arroz envuelto en hojas de vid y guisado el horno en un gran recipiente de barro cocido, una delicia, precedido de “taratur“, una mezcla de pepino y otras verduras, con ajo, frutos secos y su yogurt.

Para tomar con pan, recomiendo “ajvar“, no solo por su sabor, sino por la preparación que conlleva. Cada otoño, las familias cogen los pimientos rojos y tras horas de coción, con ingredientes que no van a revelar jamás, se obtienen una pasta roja, que untada en unas lonchas de pan es realmente deliciosa. Es un manjar que te ofrecen solo en ocasiones especiales, ya que es algo que solo puedes degustar en casas particulares.

Otra especialidad de Macedonia que no puedes rechazar es el “Tavče gravče“, similar a nuestras judías blancas, también cocinado en grandes recipientes de barro cocido, que mezclado con especias sacan de esas judías su mejor sabor. Acompañado de las truchas de los lagos de Macedonia, es un plato que no puede faltar en las cocinas de Kičevo.

Y mi favorito, que no solo es un plato macedonio, sino que lo puedes encontrar en todos los paises de los Balcanes es el Kevapči, una pequeña hamburguesa en forma de salchicha, asada a la brasa, con especias, una buena cerveza y pan. Si alguna vez van a Skopje (ver mapa GPS), les recomiendo un pequeño y antiguo lugar, en la vieja ciudad donde podrán comer los mejores, llamado Destan.

Y podremos encontrar muchos más: Skara, grevrek, kifla …y todos los dulces imaginados, acompañados con un fuerte orujo llamado “ouzo“.

Quizás este artículo no llame su atención, pero pretende ser un homenaje a un pequeño país completamente desconocido en nuestra tierra, que , desde luego, yo recomiendo no deben dejar de visitar si tienen oportunidad