Por Antonio Adeliño Vélez | 26 Abril, 2017 a las 8:09 - Escrito en Es Noticia

Antonio Adeliño Vélez. Iniciada la campaña para realizar la declaración de la renta (IRPF) conviene saber que marcar la “x” en la casilla de la Iglesia Católica para que una parte de nuestros impuestos se destine a su sostenimiento, es absolutamente gratis.

La Agencia Tributaria no nos cobrará más, en caso de que debamos pagar; ni nos devolverá menos, si nos correspondiera una devolución.

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Fotografía: Merche Abad | Iglesia de Santa María

Fotografía: Merche Abad | Iglesia de Santa María

Pero además de no costarnos nada, es una obligación moral como católicos, ayudar a la Iglesia en sus necesidades. Es hora de despojarnos de los rancios prejuicios anticlericales que algunos vuelven a cacarear, y si en España se confiesan católicos el 70,2% de los ciudadanos, no es coherente que sólo sean un 35% quienes marquen la casilla de la Iglesia en su declaración de la renta.

Marcar la “x” es también un acto soberano y democrático, pues por una parte decidimos lo que queremos que se haga con un pequeño porcentaje de nuestros impuestos, y por otra manifestamos que estamos a favor de la libertad religiosa consagrada en la Constitución Española, como uno de los valores inherentes al ser humano.

Para el creyente, esta aportación será el dinero mejor invertido del año, pues es una forma de adherirse a las actividades pastorales de la Iglesia, ya que sin ese apoyo económico, el clero no podría dedicarse a anunciar el Evangelio y a administrar los sacramentos, y se vería mermada o anulada la labor social que realizan los distintos organismos eclesiales. Y para las personas de buena fe, es una oportunidad de reconocer el esfuerzo que se realiza en el campo asistencial, educativo, o de conservación del patrimonio cultural histórico y artístico.

Detrás de cada “x” hay una historia. La de quien entra en una casa de acogida; en un centro de emigrantes o refugiados; en una escuela marginal; en un lugar de desintoxicación; en un comedor social… Y la historia de quien mediante este gesto sencillo, gratuito y valiente, contribuye a mantener estos centros y promover sus actividades. Además, se puede marcar también la “x” en la casilla destinada a otros fines sociales, con lo que se sumarían las aportaciones solidarias del contribuyente.

Por Antonio Adeliño Vélez | 14 Mayo, 2015 a las 6:19 - Escrito en Opinión

Antonio Adeliño Vélez. Seguro que al avezado lector, le choca el título que he dado a estas líneas y observa una contradicción en sus términos; pues se entiende que la solidaridad es desinteresada, ya que si mediara interés, estaríamos hablando de una contraprestación entre particulares o entidades. Algo así como: Yo te doy esto, a cambio de aquello.

Pero no hay contradicción en el caso de los donativos nominales que hacemos a las fundaciones, asociaciones u organismo, acogidas al régimen fiscal especial de la ley tributaria; pues estas aportaciones nos reportan un beneficio en forma de desgravación fiscal en nuestra declaración de la renta. En este caso, la generosidad tiene premio y nos resta una cuantía interesante en el Impuesto al Rendimiento de las Personas Físicas (IRPF).

Infografía: Javier Marqués | Solidaridad interesada

Infografía: Javier Marqués | Solidaridad interesada

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Hasta el año 2015 la cuantía deducible era del 25%, pero en la última reforma tributaria, los porcentajes han aumentado a favor del donante y será del 27´50% para los donativos realizado en el año 2015 y del 30% para los del año 2016. Con la salvedad de que los primeros 150 euros desgravarán al 50% en 2015 y al 75% en 2016. Lo que en su conjunto, supone un ahorro impositivo muy interesante para quienes contribuimos con nuestras generosas aportaciones, al funcionamiento y desarrollo de las actividades de estas entidades sin ánimo de lucro.

Esto significa que una persona que aporte 120 euros al año (10 mensuales) a una entidad reconocida por la administración tributaria, podrá desgravarse 90 euros en su declaración de la renta; con lo que su esfuerzo económico se reducirá a 30 euros, aunque su contribución efectiva a la Institución elegida, sea cuatro veces más.

A parte de los donativos nominales (no anónimos), existe otra forma de colaborar por vía de la declaración de la renta, con la Iglesia Católica o con otras Instituciones que realizan actividades de interés social. En este caso no hay coste alguno para el contribuyente, por lo que no vamos a ingresar más, ni nos van a devolver menos.

Simplemente indicamos a la administración que el 0,7% de la base imponible se destine a uno, o a los dos organismos marcados con la “x”, en lugar de ir directamente a la caja general de Hacienda.

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Por Antonio Adeliño Vélez | 4 Mayo, 2011 a las 7:48 - Escrito en Opinión

Antonio Adeliño Vélez. Por tantos, es el lema elegido por la Conferencia Episcopal Española para concienciar a todos los católicos de la conveniencia de marcar la “x” en la casilla de la declaración de la renta donde se indica que nuestra asignación tributaria, la hacemos en favor de la Iglesia Católica.

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Todos los que estamos obligados a presentar la declaración de la renta, debemos hacer este gesto. No tiene coste alguno para el contribuyente; por lo que no tenemos que ingresar más, ni nos devolverán menos. Lo que hacemos, es ordenar a los gestores de la hacienda pública que el 0´7% de la base imponible de nuestra declaración de la renta, sea destinado a colaborar en la labor que desarrolla la Iglesia.

En el año 2007 se eliminaron las aportaciones directas del Estado para la financiación de la Iglesia, por lo que corresponde a todos los católicos, participar en su sostenimiento, mediante la asignación tributaria del 0′7%; entregando donativos puntuales; aumentando la generosidad en las colectas ordinarias, o pagando una cuota parroquial anual.

Como podemos leer en los folletos informativos de la campaña de concienciación; la labor social que la Iglesia Católica desarrolla con nuestras aportaciones, es ingente. Está presente en múltiples campos y actividades, atendiendo a los más desfavorecidos de la sociedad: ancianos sin recursos, enfermos crónicos, niños desamparados, personas sin hogar, emigrantes, inválidos, drogadictos, etc.

Pero también está a tu lado. También está por ti. Te admitió en su seno cuando recibiste el bautismo y te apuntó en el libro de la Vida. Te administró el pan del cielo cuando recibiste la primera comunión. Te confirmó cuando creciste en la fe y pediste ser tú mismo quien profesara la fe ante el Obispo o su vicario. Fue testigo de tu compromiso matrimonial cuando prometiste fidelidad a tu cónyuge ante la asamblea de fieles. Y mañana, cuando nos digas adiós, abrirá sus puertas para que toda la comunidad te encomiende a la misericordia divina, y seas admitido sin demora en la casa del Padre.

Ese pequeño signo. Esa equis, es un signo de multiplicación. Tú, como el muchacho del Evangelio, pones poquito: cinco panes y dos peces; pero con ellos, el Señor da de comer a cinco mil. No olvides poner la “x”, hazlo por tantos que lo necesitan. Márcala también por ti.