Por Redacción | 20 Agosto, 2020 a las 8:10 - Escrito en Viña y fogón

                       Beber agua en las comidas engorda

Beber agua en las comidas engorda

Redacción/Agencias. Durante muchos años se han conservado unas creencias populares respecto a la alimentación que no son lo que parecen, hay muchos dichos que se van enseñando generación tras generación que en realidad no son ciertos pero que se dicen y hacen sin saber si tienen alguna lógica.

                         Después de la leche nada eches

Después de la leche nada eches

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Los expertos nutricionistas de nutritienda -empresa On Line de productos de salud y belleza- han elaborado una lista de los mitos alimenticios más populares que nos han acompañado a todos a lo largo de los años y explican si tienen alguna base real.

Beber agua en las comidas engorda. La creencia de que beber agua en las comidas engorda podría venir de la supuesta retención de líquidos, pero ¿es esto realmente cierto?. Lo primero que hay que saber es que el agua no contiene calorías, por lo que, si se toma antes, durante o después de cualquier comida vamos a ingerir cero calorías. Partiendo de esta afirmación, se puede asegurar que el agua no engorda si se toma durante las comidas. Además, tampoco es cierto que provoque retención de líquidos, sino todo lo contrario, estimula el funcionamiento de los riñones y contribuye a un buen equilibrio hídrico. De hecho, la ingesta de agua durante las comidas puede reforzar los efectos de una dieta de adelgazamiento ya que si uno bebe agua puede hacer que coma menos porque se llena el estómago y provoca que se sacie antes. Y entonces, ¿a qué se debe esta creencia?. Hay teorías sobre la dilución de los ácidos del estómago, lo cual podría interferir en la digestión de los macronutrientes, pero la realidad es que el agua no diluye los jugos gástricos como para interferir en la digestión, habría que beber mucha agua para que esto sucediese. Por tanto, se puede decir que siempre es recomendable beber agua a cualquier hora del día, pero como todo, de una forma pausada y relajada.

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Por Jorge Romero | 7 Agosto, 2020 a las 8:12 - Escrito en ► Sabores ◄

Jorge Romero. En el verano aumenta de manera espectacular el consumo de helados y sorbetes, uno de los postres preferidos de los niños -y los no tan niños-. ¿Quién puede resistirse a un polo en una calurosa tarde veraniega? ¿Y a un cremoso helado de yogur con frutas? En casa se pueden elaborar de una manera sencilla en cualquiera de sus variantes.

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Helados caseros cremosos y fáciles

Elaborar helados caseros es bastante sencillo y hay tipos como gustos. Los ingredientes son cotidianos y solo se necesita tener un congelador para hacerlos y asegurarse de que no hay ningún riesgo. La principal diferencia entre los helados está en sus ingredientes:

  • Los helados cremosos contienen leche en cualquiera de sus variedades (yogur, nata, leche en polvo…). También llevan huevos y azúcar para la base, a la que luego se agregan frutas, chocolate, café, esencias, etc.
  • Los sorbetes o helados de hielo se elaboran a partir de zumos de frutas o de hielo junto con un almíbar que suele contener pulpa de frutas o sabores variados (como café). Se presentan en forma de sorbete, granizado o los famosos y ricos polos de hielo.

Helados cremosos y biscuits

En este grupo de helados siempre se parte de una base cremosa de un lácteo (natilla, crema inglesa, yogur, leche o nata montada) a la que luego se va agregando el resto de los ingredientes.

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Por Jorge Romero | 9 Enero, 2020 a las 9:35 - Escrito en Viña y fogón

Chef Jorge Romero. La primera comida del día, la considerada todavía por algunos como la más importante, ya no es lo que era. Las opciones más tradicionales en el desayuno, con alto contenido en azúcares y grasas, están dejando paso a elecciones más saludables, donde la fibra, la fruta fresca y el pan integral no faltan.

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El desayuno se ha convertido en la prueba del algodón para saber cuánto hemos aprendido de nutrición en los últimos años. Hasta no hace tanto, lo más típico consistía en un café con leche y siete u ocho galletas, cuando no acompañado de pan con mantequilla, mermelada e incluso de un tazón de leche con cereales azucarados. Sin embargo, poco a poco esta tendencia va cambiando cada vez más se tiende a elegir alimentos saludables (frescos, en la medida de lo posible) y que no suministren excesivas cantidades de sal, azúcar o grasas saturadas e hidrogenadas.

“Desayunar como un rey, comer como un príncipe y cenar como un mendigo” ya no es necesariamente la norma.

Por muy sana que sea la primera comida del día, hay que tener claro siempre que el desayuno no puede ser, en ningún caso, un comodín con el que compensar las posibles malas elecciones que se tomen durante el resto del día. Puede ser, si así lo deseamos, la comida más relevante, pero lo que cuenta al final es la suma total de nuestra ingesta. Lo verdaderamente importante es hacer una buena elección de alimentos.

Ante dicha falta de pruebas, conviene preguntarse si quizá dar tanta importancia al desayuno acabará por generar una sensación de invulnerabilidad que se traduzca en que la población persista, de forma inconsciente, en sus malos hábitos alimentarios.

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Por Jorge Romero | 28 Octubre, 2019 a las 9:00 - Escrito en ► Sabores ◄

Chef Jorge Romero. La primera comida del día, la considerada todavía por algunos como la más importante, ya no es lo que era. Las opciones más tradicionales en el desayuno, con alto contenido en azúcares y grasas, están dejando paso a elecciones más saludables, donde la fibra, la fruta fresca y el pan integral no faltan.

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Hasta no hace tanto, lo más típico consistía en un café con leche y siete u ocho galletas, cuando no acompañado de pan con mantequilla, mermelada e incluso de un tazón de leche con cereales azucarados. Este tipo de desayuno era el preferido por el 57,64 % de los españoles, según la Encuesta Nacional de Salud de España 2012. Sin embargo, poco a poco esta tendencia va cambiando, según el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social y consultoras como Nielsen y Mintel: cada vez más se tiende a elegir alimentos saludables (frescos, en la medida de lo posible) y que no suministren excesivas cantidades de sal, azúcar o grasas saturadas e hidrogenadas.

El desayuno no es un salvoconducto

Por muy sana que sea la primera comida del día, hay que tener claro siempre que el desayuno no puede ser, en ningún caso, un comodín con el que compensar las posibles malas elecciones que se tomen durante el resto del día. Puede ser, si así lo deseamos, la comida más relevante, pero lo que cuenta al final es la suma total de nuestra ingesta. Lo verdaderamente importante es hacer una buena elección de alimentos. De nada nos servirá hincharnos a calorías para empezar el día si estas provienen de alimentos poco interesantes.

La antigua creencia de que desayunar abundantemente contribuye a mejorar el rendimiento escolar tampoco ha resistido los embates del tiempo, especialmente si el perfil nutricional de esos alimentos dista mucho de ser considerado saludable.

Consejos para desayunar mejor

Desayunar bien puede ser un auténtico placer, para lo que debemos hacernos con buenos alimentos y dedicarle algo de ganas. Estas son algunas de las sugerencias ofrecidas por los dietistas-nutricionistas para disfrutar de un desayuno cum laude.

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