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Julio 02, 2013

Platos deliciosos y simples, éxito asegurado

Escrito en: ► Sabores ◄

Redacción. Tortilla de patatas, lasaña o paella son algunos platos infalibles para complacer todos los gustos cuando tenemos invitados.

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Complacer todos los gustos es difícil, pero no imposible. Incluso cuando tenemos en la mesa a varias personas con diferentes apetencias (y apetitos), existen platos que, en general, son bien recibidos por todos. Algunas recetas tienen la gran ventaja de que permiten distintas variantes (muy sencillas de lograr) para dejar contento a todo el mundo: desde quienes gustan de la carne o los amantes del pescado, hasta los que no quieren comer harinas o, por el contrario, se vuelven locos por un plato de pasta.

Comida y gustos para todos

Hay platos de nuestra gastronomía que no fallan. Sobre todo, cuando tenemos un “público” numeroso y variado, tanto por la cantidad de comensales como por sus edades. En estos casos -de reuniones familiares, comidas con amigos, o invitados imprevistos-, conviene elegir platos neutros, en los que no prevalezca un ingrediente sobre los demás, que sean consistentes y llenen bastante con una porción. Casi podría decirse que convienen más los platos únicos que tienen entre sus ingredientes una variedad de nutrientes (como hidratos de carbono, proteínas y minerales), suficientes para hacer una comida completa, o aquellos que solo acompañados de una ensalada ya quedan complementados de tal manera que nos podemos dar por satisfechos. Los platos que nos pueden sacar de algún apuro son los siguientes:

  1. Para empezar, una ensalada que llene, con patatas, zanahorias y huevos cocidos, como la ensaladilla rusa. Si la aliñamos con aceite de oliva, vinagre y sal, ya tendremos una base excelente para desarrollar varias opciones. Entre ellas, podemos agregar trocitos de aceitunas, bonito en conserva y ligar el conjunto con mayonesa, o apostar por unos trocitos de langostinos, gambas o chaka y salsa rosa, incluso añadir unos pedacitos de piña… Una vez que tengamos la base, podemos elaborar las variantes y presentarlas en la mesa como alternativas, para que los comensales se sirvan según sus gustos.
  2. Las paellas también son un gran aliado para este tipo de comidas numerosas. Se pueden cocinar dos tipos: una vegetariana, por ejemplo, y otra de marisco o de carne. Partimos de un sofrito de cebolla, ajo, pimientos (verde y rojo) y tomate, en el que luego salteamos la verdura, trocitos de carne o de pescado. Agregamos un puñado de arroz por cada dos personas y, luego, el doble de caldo que de arroz. El último paso es dejar cocinar el conjunto durante 18 o 20 minutos a hervor suave. Esta receta (y sus distintas variantes) nos garantiza un plato fácil de realizar tanto en la cocina de casa como al aire libre. Lo importante, sí, es respetar el recipiente, que deberá ser una paellera para que el arroz no se apelmace, se cocine de manera homogénea y nos quede suelto.
  3. Otro plato que no suele fallar es la lasaña, ya sea de carne o de verdura. Su éxito está en el riquísimo sabor, en su fácil cocinado y la manera de servir, ya que una ración suele ser más que suficiente para saciar a una persona. Elaboramos un sofrito de carne picada con cebolla, ajo y salsa de tomate hasta conseguir una boloñesa muy espesa. Por otra parte, cocemos las placas de lasaña (las venden también precocidas), y montamos dos o tres capas de carne con salsa, alternadas con las placas de pasta. Entre capa y capa, añadimos un poco de bechamel y queso, y también lo hacemos en la superficie, para que todo el conjunto quede gratinado. Una deliciosa variante de esta receta es un plato griego llamado “musaka”: la elaboración es igual, pero se sustituyen las placas de pasta por rodajas de berenjena salteadas con un poco de aceite de oliva y sal.
  4. La tortilla de patata no puede faltar en esta lista. Unas patatas peladas, cortadas en finas rodajas y confitadas -mejor que fritas- en aceite de oliva; escurridas y ligadas con huevo, a punto de sal, cuajadas en una sartén vuelta y vuelta, doradas por fuera y cremosas por dentro, no tienen discusión: es un plato para no fallar. Después, por supuesto, vienen los matices: con cebolla pochada (o no) en su interior, con unos pimientos verdes para acompañar, rellenas de jamón york y queso, con un pisto de verduras (tortilla paisana) y con rellenos o coberturas diversos; como bonito con pimiento, tomate y mayonesa, con txaka y mayonesa, con morcilla y pimientos…
  5. La barbacoa, aunque no es un plato en sí mismo, nos da la ventaja que en unos 15 minutos podemos satisfacer gustos muy variados. Podemos cocinar tanto unas verduras a la parrilla, como un poco de marisco para picotear, decantarnos por un plato de pescado (tipo sardinas, chicharro o rodaballo) o ser más clásicos y recurrir a la vertiente cárnica, como chorizos, panceta, chuletilla (o chuletones). Todas estas preparaciones estarán acompañadas con sus ensaladas correspondientes y con distintas salsas (como el chimichurri, o salsas barbacoas). Eso sí, para el caso de las salsas conviene usarlas en su justa medida (u ofrecerlas aparte), para no cargar demasiado los alimentos con potentes sabores, que no gustan a todo el mundo.

Un postre universal

En cuanto los postres, además de la fruta de temporada -entera, en brochetas o en macedonia- podemos intentar algo bastante universal y que suele gustar a casi todos. La receta consiste en mezclar, en un vaso, unas galletas María con un poco de licor de café. Sobre ellas, vertemos unas natillas de chocolate (pueden ser ya elaboradas) y por encima un poco de nata montada. Espolvoreamos con un toque de vainilla o de canela (muy poquito, o preguntamos antes de hacerlo), y decoramos con unos palitos de chocolate.



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