Redacción. Hay sabores que despiertan recuerdos y emociones con solo nombrarlos. La croqueta es uno de ellos. Cremosa por dentro, crujiente por fuera y capaz de adaptarse a mil ingredientes, este bocado humilde y exquisito celebra cada 16 de enero el Día Internacional de la Croqueta, una fecha perfecta para rendir homenaje a uno de los grandes iconos de nuestra gastronomía.
Aunque hoy la sentimos muy nuestra, la croqueta tiene origen francés. Su nombre procede del verbo croquer, que significa “crujir”. Fue en el siglo XIX cuando esta preparación llegó a España y aquí encontró su auténtico hogar. Las cocinas populares la adoptaron como una forma magistral de aprovechar sobras, especialmente carnes y guisos, dando lugar a una receta económica, sabrosa y profundamente arraigada en la tradición familiar.
El secreto de una buena croqueta
La base es sencilla, pero el resultado depende de la mano y la paciencia. Una buena croqueta necesita:
- Una bechamel sedosa, sin grumos y bien ligada.
- Un caldo o leche infusionada con el ingrediente principal.
- Reposo, clave para que la masa tome cuerpo.
- Un rebozado perfecto, que garantice el contraste entre cremosidad y crujiente.
Cada casa tiene su truco: más o menos harina, mantequilla o aceite, huevo duro picado, un toque de nuez moscada… y ahí reside parte de su encanto.
España es un auténtico paraíso croquetero. Algunas de las más populares son:
- Croquetas de jamón, las reinas indiscutibles.
- Croquetas de pollo o cocido, ligadas a la cocina de aprovechamiento.
- Croquetas de bacalao, muy presentes en Cuaresma.
- Croquetas de queso, intensas y melosas.
- Croquetas de setas, ideales en otoño.
- Croquetas de rabo de toro, marisco o carabineros, versión más gourmet.
Hoy en día también triunfan versiones vegetarianas y veganas, demostrando que la croqueta sigue evolucionando sin perder su esencia.
¿Dónde son más famosas?
Aunque se disfrutan en todo el país, hay zonas especialmente reconocidas por sus croquetas:
- Madrid, con bares y tabernas donde son casi religión.
- Andalucía, donde conviven con frituras clásicas.
- País Vasco, donde muchas barras de pintxos las elevan a pequeñas obras de arte.
- Castilla y León, con croquetas caseras ligadas a productos de calidad y tradición.
Cada región aporta matices, pero todas comparten el respeto por el producto y la técnica.
Receta básica de croquetas caseras
Ingredientes (aprox. 25 croquetas):
50 g de mantequilla o aceite de oliva. 50 g de harina. 500 ml de leche. 100 g de jamón picado (o el ingrediente elegido). Sal, pimienta y nuez moscada. Huevo y pan rallado para rebozar. Aceite para freír.
Elaboración:
Derrite la mantequilla y añade la harina, cocinándola unos minutos. Incorpora la leche poco a poco, removiendo sin parar hasta obtener una bechamel espesa. Añade el jamón, salpimenta y deja cocinar unos minutos más. Vierte la masa en una fuente, tapa y deja reposar al menos 4 horas. Forma las croquetas, pásalas por huevo y pan rallado. Fríe en aceite caliente hasta que estén doradas.
Curiosidades croqueteras
- Existen concursos nacionales dedicados exclusivamente a la croqueta.
- Cada español consume, de media, varias decenas de croquetas al año.
- Es uno de los platos más pedidos tanto en bares tradicionales como en restaurantes modernos.
En la Ribera del Duero, la croqueta también ocupa un lugar especial. Presente en bares de toda la vida, restaurantes familiares y celebraciones populares, suele elaborarse con productos muy nuestros: jamón de calidad, restos de asados, setas de temporada o incluso guiños al lechazo. Aquí, la croqueta es sinónimo de tapeo compartido, de charla en la barra y de recetas transmitidas de generación en generación, donde cada cocinero defiende con orgullo que “las suyas son las mejores”.
Un día para celebrarlo… y saborearlo
El Día Internacional de la Croqueta es la excusa perfecta para reunirse alrededor de la mesa, rescatar recetas de la abuela o descubrir nuevas versiones en los bares de siempre. Porque pocas cosas representan mejor nuestra cocina: sencillez, ingenio y mucho sabor.
Crujientes por fuera, cremosas por dentro… las croquetas no pasan de moda, y por suerte, tampoco de nuestras mesas.
Las croquetas también se reinventan: horno y air fryer
La tradición convive cada vez más con nuevas formas de cocinar. Según datos recientes, alrededor del 30 % de los españoles ya prepara las croquetas en horno o en freidora de aire, buscando opciones más ligeras y prácticas sin renunciar al sabor.
En el horno, basta con precalentarlo a unos 200 ºC, colocar las croquetas sobre papel vegetal, rociarlas ligeramente con aceite y hornear hasta que estén doradas y crujientes.
En la air fryer, el proceso es aún más rápido: unos minutos a alta temperatura, con un ligero toque de aceite, permiten lograr un acabado crujiente con menos grasa.
Una muestra más de que la croqueta, fiel a su esencia, sabe adaptarse a los nuevos tiempos y a las cocinas actuales.
Este articulo fue publicado el 16 Enero 16UTC 2026 a las 10:35 am y esta archivado en Es Noticia, Viña y fogón. Puedes suscribirte a los comentarios en el RSS 2.0 feed. Puedes escribir un comentario, o hacer trackback desde tu propia web.











