Por Antonio Adeliño Vélez | Enero 27, 2020 - 8:01 am - Publicado en Opinión

Antonio Adeliño Vélez. Muchas personas se han escandalizado con las declaraciones de la ministra de educación del actual gobierno social comunista, doña Isabel Celaá, al afirmar que “los hijos no pertenecen a los padres”. Y hasta tal punto llega su enfado que se sienten avergonzados de haber votado a estos socialistas que ahora enseñan sus orejas de lobo, ocultadas por una piel de cordero durante la campaña electoral.

Fábula de la rana y el agua hirviendo

Fábula de la rana y el agua hirviendo

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Pero los socialistas no engañan, su ideología es marxista aunque su propaganda la disfrace de socialdemócrata para timar a los incautos, porque su tendencia natural es ir a implantar el humanismo marxista a fuego lento para que la sociedad no reaccione y se adormezca en el agua tibia en vez del saltar de la olla al sentir el quemazón del agua hirviendo (recuerden la fábula de la rana y el agua hirviendo). Y ahora que se han asociado con los comunistas, no van a perder la oportunidad de introducir la filosofía marxista como un nuevo humanismo, enfrentado a un supuesto rancio humanismo cristiano.

Tenemos que decir que ambos planteamientos humanistas, centran sus esfuerzos en el hombre para promover la dignidad del ser humano en la organización de la vida social; pero la comparación de algunos puntos de ambos postulados, nos despejan las dudas que pudiéramos tener sobre las verdaderas intenciones que tienen los marxistas en los campos que ahora están en discusión: Las clases de religión, la familia y educación de los hijos, el aborto, la eutanasia o la investigación con células embrionarias.

El humanismo cristiano, pretende el bienestar de la persona desde la óptica del cristianismo y defiende que:

  • El hombre es distinto del animal porque tiene un alma trascendente, infundida por Dios en el momento de la concepción.
  • La persona por su dimensión trascendente, es el bien a proteger desde su nacimiento hasta su muerte.
  • La familia acoge y educa a la persona, y la sociedad protege a la familia. La sociedad se beneficia del esfuerzo y capacidad de cada persona.

El humanismo marxista, pretende el bienestar de la colectividad desde el materialismo ateo y defiende que:

  • El hombre es un ser material que solo se distingue del animal, en que produce colectivamente. Su modo de producción es social.
  • El colectivo es el bien a proteger por lo que el individuo carece de valor en sí mismo. Solo es una parte de la sociedad y obra presionado por la colectividad.
  • La sociedad enseña al individuo para que contribuya con su esfuerzo al bien de la colectividad.

Hablando en castizo, diríamos que esto es lo que hay. Cada cual que vote a quien quiera, pero que luego no se llame a engaño. Ya está firmado un acuerdo de legislatura para que la religión no compute en el expediente académico del alumno y que no haya asignatura alternativa a esta materia para que así, nadie la curse, y a la vez se anuncia una nueva ley de educación (la ley Celaá) que implantará la asignatura obligatoria de educación para ciudadanía con el fin de adoctrinar convenientemente al alumnado en su ideología: La marxista.

Lo malo de estas ideologías, está en que sólo se han impuesto desde regímenes totalitarios, porque una sociedad libre nunca admitirá que haya que eliminar a los socialmente improductivos como viejos e incapacitados, aprobando leyes de eutanasia y eugenesia. Ni tampoco que se imponga una moral de estado y sean los gobiernos los interpretes del bien y el mal, con leyes de educación para la ciudadanía. Así que me temo lo peor, y lo que parece una manera distinta de organizar la sociedad, se convierta en la imposición de una concepción del ser humano radicalmente opuesta a lo que piensa y siente la mayoría de la sociedad, pero eso sí, adjetivándola de progresista y democrática.


Este articulo fue publicado el 27 Enero 27Europe/Madrid 2020 a las 8:01 am y esta archivado en Opinión. Puedes suscribirte a los comentarios en el RSS 2.0 feed. Puedes escribir un comentario, o hacer trackback desde tu propia web.

2 Comentarios

  1. Enero 27, 2020 @ 9:25 am


    Pues tenemos social comunismo para rato. Ya ha dicho el ministro Ábalos en tono chulesco que el ha venida a la política para quedarse, que a él no le echan. Pues ya saben lo que dirá la nueva asignatura de Educación para la Ciudadanía: “España progresista, capital Caracas”.

    Escrito por Fermín
  2. Enero 27, 2020 @ 10:01 am


    Yo me imagino al Ábalos con el chándal “madurista” de rigor y, como mujer, hace tambalear por completo mi heterosexualidad

    Escrito por Sra. Troncoso

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