Por Redacción | Enero 28, 2026 - 10:17 am - Publicado en Consumo

Redacción. ¿Hasta qué punto somos capaces de identificar lo que consumimos sin apenas pensarlo? Esa es la pregunta que plantea un nuevo estudio impulsado por la Universidad Isabel I, que busca voluntarios para participar en una investigación sobre el reconocimiento de marcas de alimentación y bebidas cuando su imagen aparece incompleta.

El proyecto analiza un gesto cotidiano -reconocer un producto de un vistazo- desde una perspectiva científica poco explorada. En un entorno saturado de estímulos visuales y consumo rápido, el estudio pone el foco en qué elementos del diseño de un envase resultan realmente decisivos para que nuestro cerebro identifique una marca casi de forma automática.

La investigación está dirigida por Ivana Delgado Ferré, directora del Grado en Psicología de la Universidad Isabel I, quien explica que el objetivo es conocer qué información visual activa el reconocimiento inmediato: colores, tipografías, formas o elementos gráficos clave.

El trabajo, vinculado a su tesis doctoral, se centra en productos de alimentación y bebidas comercializados habitualmente en España. A través de imágenes en las que se han eliminado partes esenciales del diseño original, se mide la capacidad de identificación y los factores que influyen en ella, desde la familiaridad con la marca hasta el impacto de campañas publicitarias recientes.

Aunque muchas de las marcas incluidas son ampliamente conocidas, el estudio también incorpora productos de reciente lanzamiento. Esto permite comparar distintas estrategias visuales y niveles de recuerdo. Tal y como subraya la investigadora, no se trata únicamente de acertar: incluso no reconocer un producto aporta información valiosa sobre cómo funciona nuestra percepción en situaciones imperfectas.

Un experimento online abierto a la ciudadanía

La participación se realiza mediante un cuestionario online dividido en dos baterías independientes. Cada una incluye 36 productos y tiene una duración aproximada de entre 40 y 60 minutos. El proceso consta de una breve recogida de datos sociodemográficos, una fase de entrenamiento y una prueba final de identificación.

Los participantes pueden completar una o ambas baterías de forma secuencial. Desde la Universidad Isabel I insisten en la importancia de responder de manera intuitiva y sin apoyos externos, ya que la rapidez y la espontaneidad son claves para obtener resultados fiables.

Más allá del ámbito académico, el estudio aspira a generar conocimiento útil sobre el comportamiento del consumidor y los mecanismos cognitivos que intervienen en decisiones aparentemente simples, como elegir un producto en el supermercado. Las personas participantes, además, serán reconocidas en los agradecimientos de la tesis doctoral.

La investigadora anima a difundir la iniciativa para ampliar y diversificar la muestra, un objetivo que se refuerza con una campaña paralela en redes sociales.


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