Por Redacción | Febrero 13, 2017 - 11:08 am - Publicado en Opinión

Chef Valpin. “Deme un rosado, ¿Ribera?, sí por supuesto que sí, ¿Cuál?, pues no sé… son todos excelentes pero a mí me apetece un Hoyo de la Vega”. Servido. Gracias. ¿A que a nadie le sorprende éste guión?, efectivamente estamos en una de las mejores zonas vitivinícolas del mundo y podemos permitirnos éste tipo de lujos. Pero no sólo aquí. Raro es el establecimiento hostelero que se precie… que no concede tal capacidad de elección a sus clientes. Ah!, que… ¿no?.

MejorableAceptableBuenoMuy BuenoExcelente (8 votos, media: 5 de 5)
Loading ... Loading ...

Y ahora vienen las malas noticias. Imagínese que su – muy legítima apetencia – le lleva a pedir una buena pinta, pongamos de Voll Damm. La cosa cambia hasta devenir en calvario. ¿Pinta?. De entrada es bastante lamentable que toque explicar que no buscamos la carabela de Colón y sí, efectivamente en muchos locales la cosa empeora si tiramos de sinonimia y hablamos de “macetas” ó “medios”. Mejor desista.

Fíjese lo que se lleva por 500 pesetas

Fíjese lo que se lleva por 500 pesetas

más del 64% de la producción nacional – según éste mismo estudio – se consume a través de la Hostelería”.

Tampoco nos asiste la fortuna si logramos llegar a un acuerdo con medida y recipiente… y queremos que nos sirvan algo dentro; no sé, pongamos un poquito más “específico”. ¿Voll Damm?. No. Te bebes la marca que hay. Punto. ¿Tostada al menos?, tampoco… limítese al brebaje cuyo logotipo protagoniza las servilletas, lonas y cenadores del local. Beba y calle.

Y todo ello, no lo olvidemos, a casi euro y medio por 20 cl. Veinte centilitros… en el mejor de los casos, por que lo usual es tener que escarbar entre los 5 cl de frondosa espuma para llegar a 15 cl de cerveza que, insisto, muchas veces ni hemos elegido.

…..¡y a qué precio!.

La dejación – perdón - situación es aún más grave si tenemos en cuenta que, tal y como señala en Informe Socioeconómico de la Cerveza en España 2016, el 40% de los ingresos de nuestros bares proviene de ése codiciado fruto de la cebada (ó trigo, claro…). Grave porque, también según ése informe, pese al reiterado abandono hostelero que sufre el bebedor de cerveza, más del 64% de la producción nacional – según éste mismo estudio – se consume a través de la Hostelería. Con la cerveza de marca blanca a 0,21€ la lata. Eso sí que es acto de (buena) fe y devoción hostelera, señor camarero.

Así que, cuídennos, por favor, ¿qué les cuesta tener una pequeña cava con un mínimo surtido?, ¿tan difícil es tirar una caña sin que el resultado parezca un anuncio de Gillette? (“tíremela bien, por Dios, que ya vengo afeitado de casa”). En fin, que para no finalizar con un panorama desolador, diremos que hay establecimientos que sí lo hacen maravillosamente… y a ellos les dedico mi visita… y mi dinero. Que no estamos para despilfarros.

P.D. Y si todo ésto le resulta kafkiano, échele arrestos y pida en su establecimiento habitual un “espresso sin torrefacto”. Seguro que sale a hombros, a lo José Tomás.


Este articulo fue publicado el 13 Febrero 13Europe/Madrid 2017 a las 11:08 am y esta archivado en Opinión. Puedes suscribirte a los comentarios en el RSS 2.0 feed. Puedes escribir un comentario, o hacer trackback desde tu propia web.

Escribe un comentario

Nota: Los comentarios de nuevos usuarios son revisados por el moderador antes de publicarse.