Por Antonio Adeliño Vélez | Abril 6, 2011 - 8:12 am - Publicado en Opinión

Antonio Adeliño Vélez. Cada poco tiempo se nos convoca a participar con nuestro sufragio en algún proceso electoral, ya sea de ámbito europeo, nacional, autonómico o local. Se impone por consiguiente, una reflexión que nos anime a la participación responsable en la elección de las candidaturas que se presentan a los comicios.

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Votar es un derecho y un deber reconocido por la constitución española y por las leyes que la desarrollan. Por tanto, no debemos renunciar a participar en las distintas convocatorias electorales para elegir a nuestros representantes políticos.

La abstención y voto en blanco, aunque lícitos, son de dudosa eficacia y pueden resultar peligrosos. Si una mayoría optara por estas posturas en unas elecciones; accederían al gobierno las fuerzas políticas minoritarias, que impondrían su programa con toda legitimidad democrática, al haber ganado los comicios por apatía o desgana del colectivo mayoritario. Esta circunstancia se dio en Alemania con el partido nazi y en Rusia con el partido bolchevique, y en ambos casos los resultados fueron terroríficos. (millones de muertos).

El voto en blanco es una forma de rechazo a los programas de todos los partidos políticos, con lo que se desautoriza el sistema de pluralidad de partidos. La abstención denota apatía y desinterés por la democracia; y no es recomendable, pues si formamos parte del “demos” (pueblo) es nuestra responsabilidad ejercer el “cratos” (poder), eligiendo a quienes creemos que deben gobernar.

Es difícil que estemos de acuerdo con todos los puntos del programa electoral de los partidos que nos piden el voto; por lo que a la hora de elegir, debemos seleccionar la papeleta del partido o coalición que más nos guste, o que menos nos disguste. Pues aunque nos equivoquemos y defrauden nuestras expectativas, siempre será mejor que dejar que otros decidan por nosotros.

Y ya que el sistema no nos permite elegir la persona concreta que nos represente, pues debemos elegir entre listas cerradas de candidatos presentadas por un partido o coalición; debemos poner especial interés en ponderar nuestro voto, para apoyar a quienes como criterio regulador de su acción política, al menos persigan el bien común, defiendan la dignidad de la persona, y respeten los derechos humanos.


Este articulo fue publicado el 6 Abril 06Europe/Madrid 2011 a las 8:12 am y esta archivado en Opinión. Puedes suscribirte a los comentarios en el RSS 2.0 feed. Puedes escribir un comentario, o hacer trackback desde tu propia web.

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