Por Pedro Félix García García | Abril 22, 2021 - 23:31 pm - Publicado en Motor

El Renault 4L se fabricó en España desde 1964 hasta 1989

El Renault 4L se fabricó en España desde 1964 hasta 1989

Pedro Félix García. El Renault 4, del que llegaron a fabricarse más de 8 millones de unidades en todo el mundo (800.000 de ellas en España), ha cumplido su 60º aniversario después de haber sido comercializado en más de cien países.

La versión furgoneta dejó de fabricarse en España en 1991

La versión furgoneta dejó de fabricarse en España en 1991

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Tras cinco años de minucioso estudio y desarrollo y miles y miles de kilómetros de prueba recorridos bajo climas extremos, el Renault 4 fue presentado a la Prensa francesa el día 28 de agosto de 1961.

Aportaba un compendio de innovaciones y soluciones tecnológicas muy avanzadas, tanto en materia de diseño, como de modularidad, avances mecánicos novedosos y versatilidad dinámica.

En primer lugar, su carrocería compacta de dos cuerpos y cinco puertas: vano motor y a continuación un habitáculo común para pasajeros y equipajes. Fue el primer coche compacto que se fabricaba desde que finalizó la Segunda Guerra Mundial con tracción y motor delanteros. Su carrocería, que iba anclada mediante 16 tornillos sobre un chasis tipo plataforma, muy innovador conceptualmente, basado en la sencillez de su diseño, todo lo cual le convertía en un automóvil sumamente práctico y versátil.

Medía 3,6 metros de largo y 1,5 metros de alto. Estaba homologado para cinco ocupantes y podía transportar al mismo tiempo 480 litros de equipaje. Por añadidura, su asiento trasero podía abatirse fácilmente, con lo que su espacio para carga se ampliaba hasta 1,45 metros cúbicos. Su quinta puerta trasera ofrecía un acceso comodísimo al espacio para equipajes.

Foto de Dámaso Freire en portada de la revista ‘Velocidad’

Foto de Dámaso Freire en portada de la revista ‘Velocidad’

A su tracción delantera sumaba la suspensión independiente mediante cuadriláteros deformables, con todas las ventajas que ello aporta en cuestión de maniobrabilidad y precisión de trazado de la trayectoria siguiendo fielmente las órdenes marcadas por el conductor desde el volante. Además, sus ruedas iban ancladas a rótulas estancas con engrase permanente, carentes de necesidad de tareas de mantenimiento a lo largo de toda la vida útil del coche. La suspensión trasera se realizaba mediante dos barras de torsión paralelas.

Otro avance técnico muy importante para la época en este tipo de coches utilitarios, era que su motor incorporaba circuito de refrigeración cerrado y hermético, provisto del clásico vaso de expansión que hoy nos es tan familiar en cualquier vehículo. Hasta ese momento, lo habitual era que el conductor se viese obligado a reponer agua al radiador -y también anticongelante- según iba bajando el nivel del líquido refrigerante. El Renault 4 era un automóvil que aportaba soluciones simples, pero eficaces. Sus eslóganes publicitarios anunciaban: ‘Ni engrase, ni agua, sólo un poco de gasolina’. Y aceite, claro está. Había que cambiar el aceite del motor cada 5.000 kilómetros recorridos.

La fabricación en España del Renault 4 se inició a partir de 1963 en la Factoría de Montaje de Valladolid, pero su comercialización no se inició hasta el 25 de febrero de 1964, día en que -en su versión ‘L’- fue oficialmente presentado a la Prensa española bajo una gran expectación. Las siglas ‘4L’ plateadas que lucía este coche en su portón trasero, pronto hicieron que el público comenzase a denominarlo cariñosamente como ‘cuatro latas’.

Reproducimos aquí la portada del número 129, correspondiente al sábado 29 de febrero de 1964, de la legendaria revista especializada del motor ‘Velocidad’, una de las más importantes de aquella época. Se trata de una bonita foto tomada por nuestro inolvidable compañero Dámaso Freire (q.e.p.d.) a una de las primeras unidades cedidas a la Prensa del motor con motivo del lanzamiento del Renault 4L fabricado en España.

Las primeras unidades iban provistas de motor de 845 c.c. y baja relación de compresión, lo que permitía usar gasolina de poco octanaje; la ‘normal’ de 85 octanos, más barata que la ‘súper’. Su potencia era de 30 caballos y su velocidad máxima superaba los 100 Km/h. Al principio, la caja de cambios era de tres marchas, y fue sustituida en 1967 por otra de cuatro relaciones. Los primeros 4L costaban del orden de 84.000 pesetas, lo que, en aquella época, resultaba un precio muy atractivo para un coche de este segmento. En sus últimas versiones, se podía optar por un motor de 1.108 c.c. y 38 caballos. Posteriormente llegaron a incorporársele hasta frenos de discos. El Renault 4L dejó de fabricarse en 1989, pero en versión furgoneta continuó su producción hasta 1991.

‘4L’ de la Guardia Civil ante la Iglesia de Hontangas

‘4L’ de la Guardia Civil ante la Iglesia de Hontangas

Ofrecemos aquí también una imagen de la versión comercial del Renault 4, convertida en furgoneta de asistencia en carretera de la propia marca del rombo.

Completa nuestro reportaje fotográfico un ‘cuatro latas’ vestido con los colores de la Guardia Civil aparcado frente a la singular iglesia de la localidad ribereña de Hontangas. Se trata de uno de las últimas unidades de este modelo en las que patrulló la sección rural de la Benemérita. Después, el Instituto armado ya fue dotado de otros vehículos de más ‘empaque’, por aquel entonces modelos como el Peugeot 309 o el Nissan Patrol. La foto de nuestro ‘cuatro latas’ de la Guardia Civil rural está tomada a finales de la década de los años ochenta del siglo pasado. Eran tiempos de penuria para los abnegados servidores del orden público en cuanto al material que se les suministraba para desarrollar su labor. Obsérvese una irregularidad que llama la atención en el frontal de un coche oficial: lleva solo un faro antiniebla y no es porque el otro se le hubiera caído. El presupuesto no daba para más.

Aún ruedan por nuestras carreteras numerosas unidades del Renault 4L, pertenecientes casi todas ellas a coleccionistas particulares, amantes de este modelo, que suelen agruparse en clubes y organizan excursiones periódicamente. En nuestra propia Ribera, si tenemos suerte, es posible cruzarse a veces en carretera con algún ejemplar magníficamente conservado de este mítico automóvil. Su motor de baja relación de compresión resulta eterno. Únicamente hoy día, al haber desaparecido del mercado las gasolinas con plomo, sus propietarios nunca deben olvidar al repostar añadir la cantidad precisa de aditivo sustituto del plomo que proteja las cabezas de las válvulas de su motor. ¡Larga vida al ‘cuatro latas’!


Este articulo fue publicado el 22 Abril 22Europe/Madrid 2021 a las 11:31 pm y esta archivado en Motor. Puedes suscribirte a los comentarios en el RSS 2.0 feed. Puedes escribir un comentario, o hacer trackback desde tu propia web.

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