Por Antonio Adeliño Vélez | Abril 27, 2016 - 8:24 am - Publicado en Cultura

Ermita de La Virgen de las Viñas

Fotografía: Javier Marqués | Ermita de La Virgen de las Viñas

Antonio Adeliño Vélez. La ermita del monte Costaján que domina la planicie que surca el río Duero a su paso por Aranda, está dedicada a la Virgen de las Viñas y ocupa el lugar donde fue milagrosamente hallada en el siglo XII la imagen de Santa María de Lara.

Esta imagen, según la creencia popular, fue ocultada por quienes huyendo de sarracenos invasores, murieron a espada de impíos, sobre la arena de este monte sagrado.

Fotografía: Javier Marqués| Virgen de las Viñas

Fotografía: Javier Marqués| Virgen de las Viñas

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Antes que se levantara la iglesia actual, se tiene constancia de la existencia de dos edificios anteriores. El primero se levantó nada más hallarse la imagen de la Virgen enterrada en una viña de este monte, y el segundo fue mandado construir en 1385 por el rey Juan I de Castilla. De estos templos no se conserva nada y la parte más antigua y más noble del edificio es el ábside, construido a mediados del siglo XVI para dignificar el presbiterio y cabecera del templo, a instancia y a costa del Obispo don Pedro Álvarez de Acosta. Su escudo aparece en los contrafuertes y en los medallones con que se adornan las claves de la arcada gótica sobre la que descansa la bóveda del ábside.

A finales del siglo XVII se construye la nave de la ermita que ahora conocemos. Es de planta rectangular, adosada y centrada sobre el ábside. Sus paredes se levantan con piedras de mampostería y se cubre con bóveda de cañón en yesería, que arranca desde una cornisa sobre canes muy decorados, y se adorna con trazas geométricas y cuatro arcos de medio punto que dividen el espacio para ganar en plasticidad. En su parte posterior, sobre un arco carpanel se construye el coro y bajo este, se abre la puerta oeste protegida por un soportal de ejecución moderna (1993).

A mediados del siglo XVIII se construye el camarín de la Virgen en la trasera del ábside. El ventanal abierto al este del ábside, servirá de hornacina para colocar la imagen de la Virgen y a su espalda se edifica una cámara nueva de dos plantas. La inferior se concibe originalmente como sótano, y en la actualidad se ha habilitado como cripta del santuario, que está presidida por una réplica de la imagen del retablo en su estado original, antes de que fuera transformada para poder vestir trajes y mantos. Sus paredes se adornan con murales de cerámica que relatan la tradicional historia de la Virgen de Lara. Las paredes de la planta superior se han revestido recientemente de mármol y el techo se ha cubierto con un nuevo artesonado en cuyo centro se halla colocado un antiguo relieve en madera policromada que representa la conversión de san Pablo. Conviene recordar que es a mediados del siglo XX cuando se construye el acceso norte del camarín para facilitar el tránsito de devotos que en las novenas desean honrar a la Virgen con el tradicional “besamantos”.

En el siglo XX se concluyen las edificaciones, aunque como ya hemos visto, se han seguido haciendo obras de mejora muy importantes. Entre 1903 y 1908 se construye adosado a la fachada sur, un patio porticado a modo de claustro conventual de dos plantas que servirá de entrada principal del santuario. Un soportal exterior de cinco arcos y sobre este un mirador, con sendos torreones laterales, serán los encargados de recibir a devotos y visitantes, antes de que pasen al patio y asciendan la escalinata de acceso a la ermita.

Una vez descrito el edificio, quedaría cojo este relato si no fijamos nuestra atención en el retablo, la balaustrada y las imágenes más significativas.

El retablo es de estilo renacentista aunque de fabricación moderna, y sustituyó a uno neoclásico muy sencillo. Se configura en tres calles, la central más ancha; dos cuerpos y ático. La imagen de la Virgen ocupa el centro y aunque ahora la contemplamos de pie y vestida con diversos trajes, originalmente estaba sentada en un sitial, acomodada sobre un cojín policromado con bordados arabescos y con el niño Jesús sentado en la rodilla izquierda en actitud de bendecir. Esta talla gótica del siglo XIII, hoy mutilada para poderse vestir, ha sido replicada en su estética original y la podemos contemplar en la cripta del santuario. Las calles laterales se decoran con cuatro relieves de alabastro que describen diversas escenas marianas. En el ático o parte alta de la calle central, otro relieve representa la coronación de la Virgen como reina de los cielos.

En la balaustrada podemos admirar cuatro relieves de alabastro, enmarcados en metal dorado. Los centrales narran dos milagros de Jesucristo: la resurrección de la hija de Jairo y la expulsión del demonio de la hija de la mujer cananea. En los dos laterales se representa a la Virgen María protegiendo con su manto a la humanidad y derramando sus gracias sobre quien las suplica.

Antes de entrar a la ermita, en la capilla que ocupa la planta baja del torreón derecho y a través de un sólido ventanal, podemos admirar y venerar al Santo Cristo de San Lorenzo. Es una talla procedente de la desaparecida ermita de San Lorenzo, labrada a mitad del siglo XIV, sobre la que recae el honor de ser la única imagen gótica de Cristo que se conserva en Aranda de Duero.

También son piezas interesantes y merecen ser admirados detenidamente, los diversos cuadros que adornan el camarín y otras salas; el púlpito de madera labrada, y los diversos objetos que se exponen en la sala museo. Todos ellos expresan la devoción de los arandinos hacia su excelsa patrona.


Este articulo fue publicado el 27 Abril 27Europe/Madrid 2016 a las 8:24 am y esta archivado en Cultura. Puedes suscribirte a los comentarios en el RSS 2.0 feed. Puedes escribir un comentario, o hacer trackback desde tu propia web.

3 Comentarios

  1. Abril 27, 2016 @ 6:21 pm


    He leído en el Faceboof que los domingos, una vez finalizada la Misa de las 10 h, se puede visitar la Capilla Subterránea y el Museo. Hay que pedir cita previa en algún sitio? Gracias.

    Escrito por aNaMaRi
  2. Abril 27, 2016 @ 9:59 pm


    Para visitar la cripta y el museo de la ermita de la Virgen de las Viñas, no hay que pedir cita. Se enseña, los domingos después de la misa de 10,00. Hay que decirlo en la sacristía, antes de que se vayan los responsables de abrir (son los últimos que se van).

    Escrito por Antonio
  3. Mayo 16, 2016 @ 9:35 am


    Y ése butrón ???? pero se puede saber qué están haciendo en el costado de la ermita, han hecho un boquete en los sillares originales por el que puede pasar cómodamente una furgoneta de reparto. Impresionante !!!!!.

    Escrito por Niccola

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