Por Antonio Adeliño Vélez | Mayo 28, 2011 - 8:49 am - Publicado en Cultura

Antonio Adeliño y Jose Mª Cabañes. La villa de Terradillos tiene su origen, como los pueblos de su entorno, en el proceso de repoblación acaecido a finales del siglo IX y principios del X en las tierras reconquistadas a los moros.

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Permanece ligado sucesivamente a los monasterios de San Pedro de Arlanza y de Las Huelgas; y posteriormente formará parte de las tierras solariegas de Doña Blanca, dentro de la merindad de Santo Domingo de Silos.

De su pasado histórico solo queda en pie su iglesia, que es una de las más típicas del románico del Esgueva, aunque haya sufrido las transformaciones propias de un edificio vivo. Tiene planta basilical o de una sola nave, con dos capillas laterales a modo de crucero, y fue levantada a finales del siglo XII.

Al subir las escaleras que conducen al templo, podemos contemplar a la izquierda, una serie de estelas prerrománicas que proceden del antiguo cementerio que rodeaba la iglesia. Pero estos restos aislados, no deben distraer nuestra atención y privarnos de la contemplación de uno de los elementos más significativos del edificio: su portada.

La portada se puede considerar como única en el románico del valle Esgueva. Bajo el clásico tejaroz, se abre un arco de medio punto más abocinado de lo normal entre las de su entorno, con seis arquivoltas muy señaladas, enmarcadas por una moldura exterior con adornos en forma dientes de sierra muy bien labrados, y sustentadas por doce columnas bien proporcionadas, que nos hablan del dominio de los recursos técnicos de sus autores.

El ábside es muy sencillo. Sigue los patrones del románico pero sin las clásicas divisiones por columnas entregas. En el exterior, está sobrealzado sobre la cornisa original, para formar una línea plana de cubierta con el resto de la nave.

La evolución a través del tiempo, se puede apreciar con más detalle en su interior. Tras el cuarto de esfera que cubre el ábside, vemos una bóveda de cañón, sostenida por arcos fajones que se apoyan en columnas simples. En los dos tramos siguientes de la nave, la bóveda es de crucería y descansa sobre arcos apuntados que arrancan de columnas triples.
Las distintas épocas van dejando su huela y estilo en las imágenes y retablos que adornan la iglesia.
Las más antiguas, son dos pequeñas tallas románicas de la Virgen con el niño, que son conocidas como Santa Marina y Santa Marinilla. Son contemporáneas a la construcción del templo y según la tradición popular proceden del desaparecido monasterio de La Arroyada, del que apenas quedan restos, auque si está documentado y aparece relacionado con los monasterios de Santo Domingo de Silos y de San Pedro de Cardeña, de donde proceden las reliquias de los Santos Mártires de Cardeña que el pueblo venera cada nueve de septiembre.

El siglo XV nos regala un magnífico retablo. Pequeño en dimensiones pero grande en valoración artística. Dividido en tres partes por molduras y doseletes góticos, se coloca en el centro un alto relieve de San Gregorio de Ostia o de la Berrueza, en actitud de bendecir. A sus lados, dos pinturas sobre tabla nos muestran una delicada estampa de la Virgen de la Buena Leche, y el martirio de San Sebastián, por lo que a veces se le denomina con el nombre de este santo.

Otra obra excelente es el retablito de San Pedro. Lo componen tres tablas coronadas por un calvario muy expresivo también pintado sobre tabla y enmarcado con molduras góticas. El espacio central, lo ocupa San Pedro ataviado con tiara, y las laterales nos muestran escenas de su vida.

También podemos contemplar una talla de San Juan el Bautista, labrada conforme a los cánones del siglo XIV, y las imágenes de la Virgen del Rosario y de los patronos del pueblo: San Andrés y Nuestra Señora de las Angustias; todas ellas de reconocido valor artístico e incalculable valor sentimental para la piedad popular.

La cilla, o pequeño granero adosado a la torre, nos retrotrae a la época en que se recaudaba los diezmos y primicias de las tierras arrendadas por monasterios o conventos (abadengos). En el siglo XIX, fue desamortizado y pasó a particulares que lo emplearon como lagar. Restituido a la parroquia en esta época, ha sido restaurado y se utiliza como almacén parroquial.


Este articulo fue publicado el 28 Mayo 28Europe/Madrid 2011 a las 8:49 am y esta archivado en Cultura. Puedes suscribirte a los comentarios en el RSS 2.0 feed. Puedes escribir un comentario, o hacer trackback desde tu propia web.

1 Comentario

  1. Octubre 31, 2012 @ 12:19 pm


    Preciosa la iglesia de Terradillos de Esgueva, el pueblo vecino de Villatuelda, donde también tenemos una iglesia digna de admirar.

    Escrito por Villatuelda.com

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