Por Pedro Félix García García | Julio 16, 2019 - 7:25 am - Publicado en Es Noticia

Pedro Félix García. Lo siento. Sé que mi crónica va a desagradar a muchos amigos. Pero procurando no ofender a nadie y tratando de guardar el debido respeto, siento necesidad de ejercer el derecho a expresar mi opinión que, por supuesto, admito humildemente de antemano que puede estar equivocada.

Alfonso Fernández Mañueco

Alfonso Fernández Mañueco

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Tal y como estaba anunciado, Alfonso Fernández Mañueco vino a la Ribera del Duero y pronunció una conferencia durante la celebración de la primera jornada de la VII edición del Curso de Verano que está siendo impartido como cada año en el Colegio San Gabriel. No inauguró el ciclo de conferencias, porque llegó un poco más tarde del inicio de las mismas, pero vino, que es lo importante y más de agradecer en este caso, pues no sólo ha sido este su primer acto oficial recién elegido Presidente de la Comunidad de Castilla y León, sino que además precisamente ayer lunes tuvo de desempeñar otras importantes funciones relacionadas con su nuevo cargo.

Este año yo me había propuesto asistir al Curso de Verano en San Gabriel como simple oyente; sin escribir ninguna crónica del desarrollo de cada una de las jornadas.

Este año me ha acompañado un amigo, procedente de Madrid, profesor ya jubilado.

Tal y como me había propuesto, siguiendo mi esquema de acudir sólo a disfrutar, a escuchar a los conferenciantes, a enriquecerme con sus aportaciones, sin preocuparme para nada de hacer resúmenes, adoptando un papel placentero de vago estival, yo no estaba tomando nota alguna…

Y estaba yo cumpliendo a rajatabla este relajante propósito cuando, de repente, durante la intervención del señor Fernández Mañueco, me sorprendió darme cuenta de que mi amigo, sentado a mi lado, sacó un block y se puso él a tomar apuntes.

Considero a mi amigo un hombre con una formación intelectual sólida y gran capacidad de análisis, por lo que me intrigó muchísimo qué podía estar encontrando interesante mi amigo en el discurso del señor Fernández Mañueco que yo no estaba siendo capaz de percibir.

Y como tengo confianza con mi amigo, le pedí que, por favor, me dejase ver las notas que él había ido tomando.

Y aunque me había propuesto no escribir este año ninguna crónica, sin embargo al ver las notas que mi amigo había ido tomando de la conferencia del señor Fernández Mañueco, no me resistí a la tentación de transcribir tales notas, tras pedirle permiso naturalmente a quien las había ido tomando.

He aquí un resumen de las notas tomadas por mi amigo:

Apostar…
Tenemos que…
Proyectar…
Mejorar…
Intentar crecer…
Desear…
Anhelar…
Queremos…
Promover…
Facilitar…
Garantizar…
Dialogar…
Tener mejor calidad…
Potenciar…
Procurar…
Poner en marcha…
Colaborar…
Desarrollar…
Etcétera, etcétera,…

Muchas anotaciones se repetían varias veces a lo largo de la hoja del block de mi amigo.

Desde mi punto de vista, se trataba de un simple conjunto de buenas intenciones sin ninguna aclaración de cómo iban a poder ser llevadas a cabo en la práctica.

Cuando, en un punto de su intervención, el señor Fernández Mañueco prometió finalizar la Autovía del Duero, mi sorpresa creció aún más al ver que numerosas de las personas allí presentes le aplaudieron sinceramente entusiasmadas. Yo me pregunto: ¿con qué capacidad real de maniobra cuenta el Presidente de una Comunidad autónoma para influir sobre la trasformación de una vía de titularidad estatal?

Y a todo esto, en un evento que trata de la preocupante y creciente despoblación, aunque sí se habló de la baja y cada vez más decreciente natalidad autóctona, ni una palabra sobre el aborto…


Este articulo fue publicado el 16 Julio 16Europe/Madrid 2019 a las 7:25 am y esta archivado en Es Noticia. Puedes suscribirte a los comentarios en el RSS 2.0 feed. Puedes escribir un comentario, o hacer trackback desde tu propia web.

1 Comentario

  1. Julio 16, 2019 @ 11:29 am


    En mis primeros inicios dentro de éste venerable “gremio periodístico” (allá por el 2000, honestamente… muy poca cosa comparada con la trayectoria profesional de quien firma éste artículo) mi torpeza me llevaba a “tirar” impulsivamente de teléfono para captar contenidos antes que nadie. Para enmendar mi error - y mi exceso de pasión - mi jefe me impuso una condición clave antes de hablar con alguien: la simple pregunta “disculpe… ¿es usted responsable de….?”. Así detectaba si la persona “al aparato” era lo que don Santigo denominaba, “un interlocutor válido”?.

    Dios me libre de hablar de política… pero, recordando aquella sabia enseñanza, mi primera pregunta para el señor Fernández Mañueco sería: “¿Es usted un interlocutor válido?”. No seré yo quien diga si la pregunta es retórica ó no… el tiempo se encargará de confirmar el pesimismo que ahora mismo albergo.

    Escrito por Javi

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