Por Pedro Félix García García | Agosto 2, 2017 - 8:07 am - Publicado en Cultura

Arcos de medio punto en los ventanales de las capillas laterales de la fachada oeste

Arcos de medio punto en los ventanales de las capillas laterales de la fachada oeste

Pedro Félix García. En nuestra Comunidad, en la provincia de Salamanca, en la villa ducal de Alba de Tormes, tenemos un ejemplo palpable de lo mucho que suelen tardar en ser acabados los grandes templos.

Se inició su construcción en 1898 (siglo XIX) y los trabajos se paralizaron en 1933 (siglo XX), en tiempos de la II República.

Interior del templo, con la puerta oeste al fondo

Interior del templo, con la puerta oeste al fondo

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Con algunas intervenciones parciales intercaladas, para la construcción de las capillas laterales más recientes, se trabajó por última vez en la prosecución del proyecto principal entre los años 2007 y 2010 (siglo XXI) pero,… surgió entonces la famosa crisis económica, y de nuevo han quedado paralizadas las obras.

Esta ha sido -a grandes rasgos- la evolución de este templo durante el transcurrir de tres siglos distintos,…

Se conoce al templo al que hoy nos referimos bajo la denominación de ‘Basílica de Santa Teresa de Jesús’. Pero ni están allí enterrados -aún- los restos de la santa, ni el templo es realmente una basílica,… todavía. Ni siquiera llega a ser un verdadero templo. Sigue siendo un edificio a medio construir; un viejo proyecto en fase de construcción, paralizada otra vez.

A todo visitante que acude por primera vez a Alba de Tormes le sorprende este hallazgo tan singular: hoy día una basílica inacabada, de traza neogótica y enormes dimensiones. Su planta mide cien metros de largo por setenta de ancho, e iba a tener 92 metros de altura.

Escalinata de acceso en la fachada oeste

Escalinata de acceso en la fachada oeste

La tardanza tan enorme en el desarrollo de la ‘basílica de Santa Teresa de Jesús’ ayuda a comprender sobradamente por qué muchas de nuestras grandes catedrales -ya acabadas- muestren gran variedad de estilos artísticos distintos. Muchas comenzaron siendo poco más que una humilde ermita románica erigida sobre otra anterior, quizá visigótica. Con el paso del tiempo, la necesidad de tener que contar con otro templo de mayor capacidad, aconsejó demoler lo ya construido en vez de agrandar lo existente. ¡Cuántas grandes catedrales góticas que hoy admiramos maravillados, hunden sus cimientos sobre los restos románicos de templos anteriores de los que, en muchos casos, ya apenas queda memoria de que estuvieron antes allí! No es el caso de la basílica inacabada de Alba de Tormes. Bajo sus cimientos no consta que existiera previamente ningún otro templo, aunque sí se sabe que su construcción vino precedida de una complicada fase de expropiaciones. El lugar es privilegiado. Esta basílica inacabada se asienta en una maravillosa terraza con vistas al río Tormes.

Con la vigésima edición de las Edades del Hombre hubo muchas visitas

Con la XX edición de las Edades del Hombre hubo muchas visitas

La basílica inacabada de Santa Teresa data de finales del siglo XIX. Su construcción se inició el día uno de mayo de 1898, a instancias del obispo don Tomás Cámara, quien exhortó a la sociedad salmantina a través de una carta pastoral titulada ‘Santa Teresa nos pide una basílica’. La idea era la de contar con una espléndida basílica para que descansasen en ella para siempre los restos mortales de Santa Teresa, quien falleció en Alba de Tormes alrededor de trescientos años antes; en 1582. Se eligió el lugar precisamente por sus bellas vistas al Tormes.

De la línea de trazos para arriba, falta todo por hacer

De la línea de trazos para arriba, falta todo por hacer

La dificultad que supuso la cimentación del templo en tan privilegiado sitio, se comió grandes cantidades del dinero disponible. Las actuales naves, de once metros de altura, con el proyecto de añadirles numerosas capillas laterales pero todavía sin cubrir, marcaron el final de las obras en 1933. No obstante, para entonces ya se habían construido cinco capillas laterales:

  • La dedicada a Nuestra Señora del Buen Consejo, costeada por doña Valentina de Aguilera y Aguilera, condesa de Fuenterrubia, donde reposan los restos mortales de dicha señora.
  • La capilla del Santo Cristo de la Agonía, construida a expensas de la asociación de Acción Católica de la mujer, de Salamanca.
  • La capilla de la Milagrosa, construida con motivo del primer centenario de las apariciones, a instancias de sor Teresa Sánchez, visitadora de las Hijas de la Caridad.
  • La dedicada al Sagrado Corazón de Jesús, que fue sufragada por doña María de la Soledad Esther Sánchez-Tabernero tras incorporarse dicha señora a la vida religiosa .
  • La dedicada a María Auxiliadora, fundada por los padres salesianos.

Hacia mediados del pasado siglo XX se construyeron dos capillas laterales más:

  • En 1947 se construyó la capilla dedicada a San José, sufragada por doña Josefa S. de la Peña Velasco.
  • En 1948 las Hijas de María de la provincia de Salamanca costearon la capilla de la Purísima Concepción. En esta capilla se encuentra un cuadro de González-Ubierna fechado en 1947.

Nave lateral del lado del evangelio (a poniente)
Nave lateral del lado del evangelio (a poniente)

Ya cerca de las postrimerías del pasado siglo XX y coincidiendo con la conmemoración del cuarto centenario de la muerte de Santa Teresa, en 1982 se construyó la capilla lateral más moderna del templo en la actualidad; la del Beato Marcelino Champagnat, fundador del Instituto de los Hermanos Maristas, y hoy santo. Fue canonizado en 1999 por el Papa Juan Pablo II.

A comienzos del presente siglo XXI, concretamente en 2007, se cubrieron provisionalmente el ábside y las dos naves laterales. En 2015 de nuevo se realizaron unos pocos trabajos más, pero éstos solamente de acondicionamiento coyuntural para acoger la exposición de una pequeña parte de la vigésima edición de ‘Las Edades del Hombre’.

Nave lateral del lado de la epístola (al saliente)
Nave lateral del lado de la epístola (al saliente)

Y desde entonces,… vuelta a la interrupción de las obras.

Queremos resaltar -por último- un detalle cuando menos curioso, aunque en absoluto primordial, que es el de que la planta de la Basílica inacabada de Alba de Tormes no está orientada de este a oeste -de saliente a poniente-, como sí lo están la inmensa mayoría de otras muchísimas iglesias; sino de norte a sur, aunque no constituye la única excepción a esa regla no escrita ni obligatoria. Por ejemplo, la madrileña Catedral de Nª Sª de la Almudena -que también tardó muchísimo tiempo en acabarse -aunque no tanto como la que hoy merece nuestra atención y que, además, la de Madrid sí se concluyó- está orientada de sur a norte. En ambos casos, el terreno disponible para edificarlos, condicionó la orientación de los templos.


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