Por Pedro Félix García García | Diciembre 30, 2019 - 8:17 am - Publicado en Cultura

Limpiando pacientemente figuras de angelitos
Limpiando pacientemente figuras de angelitos

Pedro Félix García. Ya se ha terminado de restaurar completamente el ‘cascarón’, hasta el punto de que ha sido posible retirar la plataforma del cuarto piso del andamio.

Detalle de láminas de pan de oro a medio ahuecar

Detalle de láminas de pan de oro a medio ahuecar

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En la fotografía que abre este cuarto reportaje sobre la marcha de los trabajos de restauración del retablo del altar mayor de la iglesia parroquial de Vadocondes (Burgos), vemos a Laura do Rego -joven restauradora brasileña afincada en Burgos y felizmente casada con un burgalés- dedicada en ese instante a limpiar con paciencia uno de los angelitos de los que se encuentran habitualmente en la parte alta del retablo, acompañado de otros tres compañeros más, repartidos todos ellos a lo largo de la base del cascarón al mismo nivel en el que está situada la imagen de San Fernando. Algunos de estos cuatro angelitos conservan todavía sus alas; otros las han perdido.

Conviene relatar aquí -aunque no sea más que como hecho anecdótico, pero que merece saberse- que estos cuatro angelitos ha sido limpiados antaño a conciencia más de una vez y más de dos -además muy a conciencia- a lo largo de sus casi trescientos años de existencia. Con toda su buena voluntad y posiblemente coincidiendo con la proximidad de festividades importantes, nuestros antepasados -más bien nuestras antepasadas en este caso- tras bajarlos, procuraban quitarles bien la mugre acumulada, y vaya si se la quitaban, frotándoles con estropajos y bañándoles en aguas cuando menos jabonosas, si no con lejía o amoniaco incluso. También era frecuente untarles después con clara de huevo a modo de capa ‘protectora’ que les procurase ‘brillo’ añadido. Y claro, lo que nos toca ahora -en el siglo XXI- es procurar hacerles recuperar un estado lo más semejante posible al que tuvieron en origen. Las tallas de los angelitos son fáciles de quitar y poner, pues sólo están sujetas al armazón del retablo mediante unos hierros que penetran en los glúteos de las figuras a través de unos orificios allí practicados y que se aprecian muy bien en la fotografía. Podríamos decir que estos angelitos casi se encuentran ‘empalados’.

Avanzado estado de deterioro de la policromía

Avanzado estado de deterioro de la policromía

Repartidos por todo el retablo del altar mayor de la iglesia de Vadocondes pueden contarse hasta un total de 26 angelitos, unos de cuerpo entero -como los que acabamos de referirnos-, otros de medio cuerpo, y otros sólo nos muestran su rostro. Y es que los ángeles son figuras muy frecuentemente representadas en la iconografía religiosa católica, como intermediarios que son considerados entre Dios y los hombres. Acordémonos por un momento de nuestros ‘ángeles de la guarda’, que hoy casi nadie tenemos presentes; pero haberlos ‘haylos’ y, a veces, son los inductores de que nos sucedan hechos singulares que nosotros nos atrevemos a calificar como providenciales.

Volviendo a referirnos al retablo en sí, nos alegra confirmar que continúan a buen ritmo los trabajos de restauración.

Asentando con cola de conejo los dorados
Asentando con cola de conejo los dorados

Dirán ustedes -y con razón- que nos repetimos. La vez pasada también decíamos que iban a buen ritmo los trabajos de restauración del retablo de Vadocondes, pero es que es así; van a muy buen ritmo tales trabajos. Tanto que hasta nosotros mismos -que nos mostrábamos bastante escépticos al principio- ahora sí que pensamos que puede estar todo terminado -y bonito- para esta próxima Semana Santa, tal y como desea Jean Pierre Gaillard, misionero espiritano, que es actualmente el párroco de esta iglesia (y de otras cuantas iglesias más).

Desde luego, lo que sí se va a conseguir seguro, es que el retablo del altar mayor de la iglesia parroquial de Vadocondes, luzca en todo su esplendor y nos muestre igual belleza que la que tuvo originalmente en el siglo XVIII, cuando el próximo día 21 de junio -domingo por más señas-, se acerque a Vadocondes el señor arzobispo de Burgos, don Fidel Herráez Vegas, quien presidirá en esta iglesia parroquial la solemne ceremonia de confirmación de unos cuantos niños y jóvenes ribereños.

Una vez que ha sido retirada la plataforma del cuarto piso del andamio, casi podemos contemplar hoy a placer el ‘cascarón’ ya restaurado del retablo; sólo permanecen erguidos algunos tubos verticales que forman parte de la estructura general del andamiaje. Pero cuando miremos a lo alto, hagamos como que no los vemos (a los tubos), ignorémoslos y deleitémonos contemplando el extraordinario resplandor del dorado del ‘cascarón’ recién restaurado. Y buena falta que hacía restaurarlo.

El busto de Dios Padre antes de ser restaurado
El busto de Dios Padre antes de ser restaurado

Ya desde el principio, según iban los restauradores montando el andamiaje y ganando altura en su día -allá a mediados del pasado mes de octubre-, al poder ver muy de cerca el retablo, advirtieron que su estado era peor de lo esperado. Aparte de repintes puntuales y algún que otro retoque con purpurina aplicados en tiempos pasados, resultaban evidentes los abundantes desconchones y despegados de las láminas de pan de oro. Este ahuecamiento se aprecia claramente en el reportaje fotográfico adjunto, hasta el punto de que, en algunas zonas, son visibles las propias líneas de contorno de muchas de tales láminas de oro, señal de incipiente arqueamiento que nos advierte de que estaban comenzando a despegarse. Así pues, ha habido que efectuar una paciente labor de asentamiento de tales dorados y aplicar purpurina dorada en las zonas donde había desaparecido ya todo rastro del mismo.

El estado de ahuecamiento avanzado de las láminas de oro, nos confirma que estos trabajos que están realizándose, no sólo van a conseguir volver a poner el retablo bonito, sino que hacían mucha falta y ya eran urgentes todas estas labores de restauración que está llevando a cabo personal altamente cualificado de la firma ‘Fenix Restauración SL’; hemos llegado aún a tiempo de evitar la pérdida definitiva de más partes de tan valiosa decoración.

El gran ‘cascarón’ del retablo del altar mayor de la iglesia de Vadocondes, está dividido simétricamente en tres calles por cerchas curvilíneas elegantemente decoradas con motivos vegetales y filigranas, encontrándose una imagen de San Fernando albergada en una hornacina central. Y más arriba, situado justamente en la cúspide, hay un busto del Padre Eterno, debajo del cual puede contemplarse la clásica representación del Espíritu Santo en forma de paloma, de donde parten circularmente 17 haces luminosos dorados dándonos a entender la irradiación de la Gracia divina.

El busto de Dios Padre después de ser restaurado
El busto de Dios Padre después de ser restaurado

A la talla de San Fernando ya nos referimos ampliamente en nuestro artículo precedente, por lo que no insistimos hoy más en ella. Ahora centrémonos en la imagen del Padre Eterno en Majestad, bendiciendo con su mano derecha y con su mano izquierda posada en una bola del mundo. La verdad es que, antes de su limpieza, ni el relieve de la mano derecha bendiciendo ni el globo terráqueo apenas resultaban perceptibles mirándolos desde abajo; quedaban algo así como bastante disimulados por las capas de polvo oscuro que los cubría. Casi ha supuesto una sorpresa descubrir ahora que ambas piezas sobresalen; que poseen su propio relieve. Tampoco era apenas perceptible antes el triángulo azul pintado detrás de la cabeza de Dios Padre. Ofrecemos aquí dos interesantes fotografías de ese busto al que aludimos, de Dios Padre; una tomada antes de la restauración y otra después. La fotografía tomada antes muestra, además, lo que los técnicos denominan hacer una cata, que este caso ha consistido en una limpieza parcial (sólo aparece limpiada la mitad de nuestra derecha) realizada para poder decidir con certeza cuál es el mejor procedimiento para llevar a cabo esa limpieza ahí en concreto previamente al proceso definitivo. También podemos apreciar muy bien los importantes deterioros y desconchones que existían en el cascarón alrededor de la cabeza de Dios Padre, que luego vemos corregidos y también cómo ha sido recuperada la bonita policromía de los ropajes.

Restaurar no consiste sólo en volver a poner bonita una cosa. Y tampoco es sólo evitar que se ponga más fea. Además de eso, es -sobre todo- frenar ese deterioro. Y en estas imágenes que hoy publicamos se demuestra claramente que en el retablo de Vadocondes era ya muy urgente intervenir.

Otro próximo día más adelante seguiremos contándoles más cosas sobre la marcha de los trabajos de restauración del retablo del altar mayor de Vadocondes.


Este articulo fue publicado el 30 Diciembre 30Europe/Madrid 2019 a las 8:17 am y esta archivado en Cultura. Puedes suscribirte a los comentarios en el RSS 2.0 feed. Puedes escribir un comentario, o hacer trackback desde tu propia web.

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