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Febrero 20, 2019

Convento de San Francisco de Aranda de Duero

Escrito en: Cultura

Imagen antigua de la Iglesia Veracruz

Imagen antigua del colegio de la Vera Cruz

Antonio Adeliño Vélez. Quizás los arandinos más veteranos, recordarán el antiguo frontón que se levantaba al lado del colegio de la Vera Cruz, donde se celebraba la feria del ganado; pero seguramente desconocerán que aquel vetusto paredón donde jugaban a pelota mano, correspondía al lienzo de la fachada principal de la iglesia del desaparecido convento de la Purísima Concepción, más conocido como de San Francisco por pertenecer a los frailes de la Orden Franciscana.

Maqueta de Jesús Fernández Chico | Convento San Francisco

Maqueta de Jesús Fernández Chico | Convento de San Francisco

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Pues sí, extramuros de la villa de Aranda de Duero, a trescientos metros de la puerta nueva, junto al camino que más tarde se conocería como Real a Burgos, mediante bula del Papa Alejandro VI, con real cédula de autorización firmada por Isabel Iª de Castilla (la reina católica) y el mecenazgo de don Martín Vázquez de Acuña y de su esposa doña Constanza de Avellaneda, ilustres señores con casa solariega en la calle Santa Ana de la villa arandina; se alzó en el año del Señor de 1499 un buen convento y a su izquierda una magnifica y capaz iglesia, dotado por sus fundadores y mecenas de una huerta de enormes proporciones y de otras tierras adyacentes.

Está sería la crónica de época, extraída de la documentación aportada por Jesús Fernández Chico en su trabajo: “Maquetas Historiadas” donde recoge la historia del patrimonio monumental de la Ribera del Duero. Pero para precisar más su ubicación, acotaremos su posición, utilizando la nomenclatura actual del callejero arandino; y éste nos situaría el convento al inicio de la avenida de El Ferial, en su conexión con la calle San Francisco, de tal forma que la iglesia ocuparía el ancho de casi todo el vial de la citada avenida, y el claustro con sus anexos se asentaría sobre el patio del colegio Castilla y el jardín que hay frente a la Casa de la Juventud. Ambas portadas estaban orientadas al oeste y se abrían hacia la calle San Francisco.

Iglesia parroquial de San Juan de la Vera Cruz

Iglesia parroquial de San Juan de la Vera Cruz

De aquella obra tan voluminosa, solo quedan escasos restos arquitectónicos integrados en la iglesia parroquial de San Juan de la Vera Cruz, que corresponderían a una de las capillas laterales de la iglesia conventual y que hoy constituye el primer tramo de la nave de la citada iglesia parroquial y su puerta de entrada. Si el lector observa esa fachada, notará que de las columnas entregas que ascienden por el muro, salen unos arcos (solo está la base) que se proyectan hacia la calle. Pues bien, ahí arrancaba la nervadura gótica que sostenía la bóveda de la iglesia conventual desaparecida.

Al hilo de la integración de una parte del edificio desaparecido en el que sigue en pié, conviene recordar que pocos años más tarde de edificarse el convento, se fundó al lado de su fachada norte el colegio de la Vera Cruz. Esta institución académica donde tenía especial relevancia la enseñanza del canto litúrgico (a modo de escuela de canto o schola cantorum), surgió a instancias del clérigo arandino don Pedro Pérez de Acuña, nombrado Obispo de Astorga en 1548 y de Salamanca en 1555, aunque falleció en Aranda antes de tomar posesión. Ambas edificaciones, además de vecindad compartieron infortunio en la primera mitad del siglo XIX, pues al saqueo de la guerra de la independencia en 1808 que arruinó edificios y economía, le siguió la desamortización de Mendizábal en 1836 que les desposeyó de los bienes rústicos de los que se sustentaban. El complejo colegial pudo resurgir del ostracismo en 1903, al asumir la faceta educativa las Hijas de la Caridad. Unas décadas más tarde, en 1966, la monumental iglesia del colegio religioso, se convertía en parroquia diocesana, sucediendo canónicamente a la de San Juan Bautista (hoy museo sacro). Será entonces, cuando la antigua capilla del convento que se había anexionado como coro a la iglesia colegial, pasa a convertirse en puerta de ingreso y bautisterio parroquial.

El complejo conventual que se terminó de construirse en el año 1520 lo constituían: La iglesia con seis capillas anexas; la clausura con capacidad para treinta religiosos, donde la planta alta estaba destinada a celdas y la baja a estancias comunitarias; los amplios corrales anexos, y una huerta de enormes proporciones que estuvo regada con agua del río Bañuelos mediante un canal construido al efecto. Esta dotación inicial se fue ampliando con donaciones y disposiciones testamentarias para el establecimiento de capellanías o misas perpetuas por las almas de los donantes y de sus familiares difuntos. Como dato histórico reseñable, recordamos que el navegante Fernando de Magallanes hizo una donación en su testamento a favor de este convento, por el trato recibido durante su estancia en este lugar, mientras despachaba los asuntos de su viaje alrededor del mundo con la corte de Carlos I de España (y 5º de Alemania), que en 1518 se encontraba circunstancialmente en Aranda de Duero.

Plano del Convento (Click para agrandar)

Plano del Convento (Click para agrandar)

Como se ha apuntado anteriormente, el esplendor alcanzado en tres siglos, se vino abajo en la primera mitad del siglo XIX. La decadencia se inicia en 1808 con la invasión francesa, pues las tropas napoleónicas expulsaron a los frailes, expoliaron el patrimonio, ocuparon el convento y lo usaron como cuartel, lo que supuso casi su destrucción al ser incendiado por los soldados españoles que echaron a los franceses de Aranda. En 1814 los frailes inician las obras de reconstrucción que se desarrollan satisfactoriamente, pero sufren un tremendo mazazo en el trienio liberal (1820-23), al decretarse la expulsión de los frailes y la incautación de sus bienes. A pesar de las desdichas, se reanudan las obras en la década siguiente con tan solo seis religiosos, pero todo esfuerzo fue en vano, porque en 1836 Mendizábal decretó su desamortización y el edificio acabará en la ruina y sus piedras se emplearán como elementos de construcción y firme de carreteras.

Antes de su desplome, hubo un intento de recuperarlo como cuartel de infantería y a tal efecto se redactó un proyecto en 1867 por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército que no prosperó. Y como última utilidad y ya en estado de abandono, el inmueble fue empleado en 1883 como cuartel provisional de la Guardia Civil, cuando el obispado de Osma (Soria) recuperó el palacio episcopal, que incautado por el Estado en la desamortización de Mendizábal, se convirtió en 1845 en la primera sede de la Benemérita en Aranda de Duero. Pero ese, es otro tema que trataremos otro día.



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