Por José Mateos Mariscal | Julio 29, 2020 - 8:08 am - Publicado en Opinión

José Mateos Mariscal. Una pareja blanca camina por la acera en Alemania y ve que se acerca un hombre con pelo negro. El par se pone en alerta: el hombre agarra su teléfono móvil dentro del bolsillo y la mujer sujeta su bolso con fuerza.

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El hombre con pelo negro se da cuenta de la reacción de la pareja, pero simplemente pasa junto ella y todos siguen su camino.

¿Qué ocurrió? ¿por qué, si aparentemente no pasó nada, fueron unos segundos tan tensos?. Esta escena, que para muchos resulta familiar, pudo ser una “microagresión racial”, también conocida como microrracismo. Muy frecuente en Alemania.

Los microrracismos son actitudes o comportamientos racistas que ocurren de manera tan sutil en la vida cotidiana que muchas veces pasan desapercibidos. Son desaires, insultos y mensajes denigrantes que las personas les envían a otras basadas en el color de piel u origen étnico, sin conocer el impacto que esos mensajes generan.

La pareja del inicio de este artículo, por ejemplo, pudo, sin proponérselo, haber enviado el mensaje de “eres un criminal, me vas a robar” o “eres pobre y peligroso” al hombre con pelo negro con el que se cruzó.

Pero creo que la mayoría de la gente debe comenzar a buscar dentro de sí misma. No somos inmunes a los prejuicios raciales heredados de nuestra sociedad,
Lo que no quiero es que escapemos del trabajo personal que debemos hacer cada ciudadano en contra del microracismo tema de actualidad en Alemania.

Situaciones cotidianas

Durante años estudiamos situaciones del día a día que pueden considerarse microrracistas, pero también me a tocado vivirlas como español exiliado.

La gente frecuentemente se me acerca y me dice José, “usted habla un Alemán excelente”. Lo dicen con la intención de que sea un cumplido, pero a un nivel inconsciente me lo están diciendo porque me perciben perpetuamente como extranjero en el país que resido por tener pelo negro y tez morena, como si no fuera un verdadero Alemán.

Asumir que una persona es extranjera solo por su apariencia física y pedirle, por ejemplo, que te enseñe palabras en lo que crees que es su idioma nativo.

Asignarle un nivel de inteligencia a una persona solo por su color de piel u origen étnico. Por ejemplo, decirle a una persona de color “eres un orgullo para tu raza” puede llevar el mensaje implícito de que los de color generalmente no son tan inteligentes como los blancos.

Pedirle a un asiático que te ayude con una tarea de matemáticas, solo porque asumes que todos los de ese origen son buenos en esa materia.

Decir frases como “yo no distingo colores” pueden tener la connotación de que se están negando las experiencias étnicas y raciales de una persona.

Afirmar que “no soy racista, tengo varios amigos negros”, ya que implica que la persona que lo dice cree ser inmune al racismo solo por tener amistades negras.

Decir que “todos pueden tener éxito en esta sociedad si trabajan lo suficiente” . Es una frase muy común a los españoles pero según los análisis, esta expresión esconde el mensaje de que las personas de origen español son perezosas e incompetentes y necesitan esforzarse más.

En la vida cotidiana, como pedirles a las personas negras o latinas “que se calmen y no hagan tanto ruido” o asumir que un negro o un latino es un empleado del servicio.

Agresiones sutiles

Las microagresiones son crónicas y constantes y son el reflejo de sesgos implícitos… Son el reflejo de formas de ver el mundo en términos de superioridad e inferioridad, de normal y anormal. Pero son tan sutiles que ponen en aprietos a quien las recibe. La persona que recibe la microagresión puede sentirse insultada sin saber muy bien por qué.

Por su parte, puede que el agresor ni se de cuenta de que está siendo ofensivo. En ese sentido, si el ofendido hace algún tipo de cuestionamiento, se enfrenta a que le digan que es un “paranoico” o “hipersensible”. Pero si no dice nada, la confusión se acumula y le causa un daño emocional, para el ofendido se convierte en una situación muy complicada en la que sale perdiendo si reclama, pero también pierde si se queda callado.

Para alguien que se considera una persona “decente” y comete un acto de microrracismo, puede ser difícil de aceptar que tiene una mirada cargada de prejuicios.

Ninguno es inmune a heredar los prejuicios raciales, de género y de orientación sexual de nuestra sociedad, muchas veces esos sesgos van más allá de los actos conscientes, y que por eso se comenten sin quererlo actos que oprimen y discriminan.

¿Es una exageración?

El estudio de los microrracismos no está libre de controversia. Algunos críticos dicen que su forma de hablar de los microrracismos es desproporcionada y puede llevar a situaciones negativas. La teoría de los microrracismos, restringe en vez de promover la interacción espontánea entre los miembros de distintos grupos raciales, puede causar problemas donde no los hay y las personas de color, latinas, como débiles y vulnerables y refuerza una cultura de la victimización.

Soy consciente de las críticas. Muchos de mis compañeros de trabajo dicen que las microagresiones son “macrosinsentidos”, trivialidades inocuas e insignificantes, sin embargo, impacto acumulativo que tienen. Son casi invisibles, pero constantes en la vida de las personas de color, latinas, mas en Alemania ya que comienzan en el momento en el que nacen y siguen dándose hasta que mueren, desde que se levantan hasta que se acuestan.

Son el recordatorio constante de una discriminación histórica por su pasado así que una simple microagresión puede ser la gota que colme el vaso las investigaciones muestran que las microagresiones están relacionadas con afectar la salud mental de quienes las reciben, más siendo emigrantes en Alemania la creación de ambientes hostiles en el trabajo o los centros educativos, la disminución del rendimiento laboral, la perpetuación de estereotipos y la profundización de la desigualdad.

¿Qué hacer ante los microrracismos?

Una situación de microrracismo es complicada, un equipo han identificado algunas estrategias para lidiar con la situación, teniendo en cuenta incluso que se puede tornar peligrosa para quien recibe la agresión.

Estas estrategias incluyen hacerle ver al ofensor lo que acaba de hacer y explicarle por qué está mal; exigir respeto y pedirle que deje de hacerlo; o buscar apoyo de una autoridad, de decidir si vale la pena responder a una microagresión:

Si respondo ¿podría poner en peligro mi seguridad física?
Si respondo ¿la persona se pondrá a la defensiva y esto dará lugar a una discusión?
Si respondo ¿cómo afectará esto mi relación con esta persona?
Si no respondo ¿me arrepentiré de no haber dicho algo?
Si no respondo ¿eso transmite que acepto ese comportamiento?

Un profesor español, por ejemplo, cuenta que cada vez que alguien le dice que habla muy bien el Alemán él simplemente les responde: “muchas gracias, tú también lo hablas muy bien”.


Este articulo fue publicado el 29 Julio 29Europe/Madrid 2020 a las 8:08 am y esta archivado en Opinión. Puedes suscribirte a los comentarios en el RSS 2.0 feed. Puedes escribir un comentario, o hacer trackback desde tu propia web.

3 Comentarios

  1. Julio 29, 2020 @ 6:00 pm


    Muy buen gusto para elegir fondo de foto, don José; y muy interesantes sus opiniones y expuestas siempre con claridad. Ha acertado ‘ArandaHOY’ fichándole. Nunca dejo de leer atentamente sus escritos. Un saludo.

    Escrito por Pedro Félix García
  2. Julio 29, 2020 @ 7:05 pm


    Muchas gracias
    D. Julio
    Un abrazo fraterno desde Alemania

    Escrito por José Mateos Mariscal
  3. Julio 29, 2020 @ 7:07 pm


    Muchas gracias
    D. Pedro
    Un abrazo fraterno desde Alemania

    Escrito por José Mateos Mariscal

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