Por Redacción | 18 Abril, 2026 a las 7:51 - Escrito en Cultura, Es Noticia

Redacción. Aranda de Duero suma una nueva propuesta cultural este mes de abril con la llegada de la exposición de esculturas en madera del artista Mariano Montero, una muestra que invita a descubrir la sensibilidad y evolución de un creador que ha hecho del arte una forma de expresión tardía, pero profundamente personal.

La exposición, que ya puede visitarse, permanecerá abierta hasta el 30 de abril de 2026 en la Sala de Exposiciones II de la Casa de Cultura, ubicada en la Plaza del Trigo, 9. El horario será de lunes a viernes de 9:30 a 14:30 y de 16:00 a 20:30 horas, y los sábados de 10:00 a 13:30 horas. Los domingos y festivos la sala permanecerá cerrada.

Una vida ligada al trabajo… y al arte

Nacido en 1945, Mariano Montero comenzó a trabajar en el campo con tan solo 14 años. Su trayectoria profesional estuvo marcada por el esfuerzo y la constancia: desde sus inicios como peón hasta la creación de su propia empresa de construcción a los 23 años.

A lo largo de su carrera participó en la edificación de colegios, residencias de mayores y en la restauración de numerosas iglesias y ermitas, dejando su huella en distintos proyectos arquitectónicos. Entre ellos destaca el Palacio del Esquileo, considerado su obra más representativa, hoy convertido en un espacio de referencia para eventos y congresos.

El arte como necesidad de expresión

No fue hasta los 73 años cuando Mariano Montero inició una nueva etapa vital y artística, centrada en la escultura en madera. Desde entonces, ha desarrollado un estilo propio que fusiona influencias del arte románico con una mirada contemporánea.

Es una necesidad de expresar con madera y con la piedra sentimientos“, afirma el artista, reflejando así el carácter íntimo de su obra.

Sus creaciones han sido expuestas en localidades como Ayllón y Riaza, además de en espacios culturales de prestigio como el Ateneo de Madrid. En la actualidad, parte de su obra puede contemplarse de forma permanente en el propio Palacio del Esquileo.

Ahora, esta exposición en Aranda de Duero ofrece una oportunidad única para conocer de cerca el universo creativo de un artista que ha sabido transformar su experiencia vital en formas, texturas y emociones talladas en madera.

Redacción. Aranda de Duero se convierte desde hoy, 17 de abril, en el epicentro gastronómico de la Ribera con el inicio de la XXIV Ruta de Tapas, Pinchos y Banderillas. Durante diez días, hasta el 26 de abril, la ciudad se llenará de sabor, creatividad y ambiente en torno a la cocina en miniatura.

Vecinos y visitantes podrán disfrutar desde el primer momento de una experiencia única recorriendo los establecimientos participantes y descubriendo propuestas que combinan tradición, innovación y producto local, siempre acompañadas por los vinos de la Denominación de Origen Ribera del Duero.

Con más de dos décadas de trayectoria, la Ruta de Tapas se ha convertido en una de las citas imprescindibles del calendario local. En esta edición, 13 establecimientos de Aranda de Duero y su entorno competirán por conquistar el paladar del público con elaboraciones originales y llenas de sabor.

Una oportunidad perfecta para salir, tapear y redescubrir la ciudad a través de su gastronomía.

El público decide las mejores tapas

El certamen mantiene su carácter participativo situando al cliente en el centro de la experiencia. Las votaciones se realizarán de forma digital a través de la aplicación Rutappa, que permite valorar las tapas degustadas, consultar información del evento y participar en sorteos.

Serán, por tanto, los propios comensales quienes elijan las mejores propuestas de esta edición.

Precios pensados para disfrutar

La Ruta vuelve a apostar por una oferta accesible para todos los públicos:

  • Tapa individual: 3 €
  • Tapa + vino D.O. Ribera del Duero: 5 €

Una fórmula ideal para recorrer varios locales y disfrutar sin renunciar a la calidad.

Las degustaciones estarán disponibles en horario de 12:00 a 16:00 horas y de 20:00 a 23:00 horas, facilitando así la participación tanto en comidas como en cenas.

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Por Antonio Adeliño Vélez | 13 Abril, 2026 a las 13:40 - Escrito en Cultura, Es Noticia

inauguracion parque de las ruedas Una plaza para José Eugenio Romera Pascual (El Alcalde de la transición)

Antonio Adeliño Vélez. Alcalde de Aranda de Duero entre 1970 y 1979.
Procurador en Cortes entre 1971 y 1977, representando a las entidades locales de la provincia de Burgos.

José Eugenio Romera Pascual (1931-2017), fue nombrado alcalde de Aranda de Duero el 7 de septiembre de 1970, y sucedía en el cargo a Luis Mateos Martín. Le tocó pilotar la transición política como regidor municipal, y como procurador en Cortes, votó afirmativamente la Ley para la Reforma Política que condujo a la convocatoria de las elecciones libres y democráticas del 15 de junio de 1977, permitiendo la transición pacífica de la dictadura a la democracia.

Abogado de profesión, ejercía como tal cuando fue nombrado alcalde del consistorio arandino. Su sólida preparación jurídica y el no estar adscrito a las corrientes tradicionales del antiguo régimen, propiciaron su nombramiento para favorecer la modernización de la administración pública local. Afirmaba que él “no se sentía político” (en sentido ideológico) y que su labor como alcalde se encaminaría a la gestión de los asuntos municipales; y así fue.

Durante su etapa como alcalde se acomete la construcción de todo el polígono industrial Allendeduero, que puso en marcha su predecesor con la instalación de la fábrica Michelin. También se lleva a cabo la completa reurbanización del barrio Santa Catalina, donde quedaban muchos terrenos por edificar, y se construye un parque infantil en lo que hoy es el parque Príncipe de Asturias. De igual modo se edificó en su totalidad el nuevo barrio del Polígono Residencial. Su compromiso con Aranda, quedó sobradamente demostrado cuando abaló con su patrimonio personal, el crédito que solicitó el Ayuntamiento para adquirir el edificio de Las Francesas, donde tuvieron acomodo inicialmente dos de las operaciones más brillantes de su mandato: atraer la empresa Glaxo, que instala en un ala del edificio sus laboratorios hasta construir la fábrica, y adquirir la Biblioteca del disuelto Círculo de Recreo de Burgos, germen de la actual biblioteca arandina de cuya excelencia no cabe duda alguna. De su sensibilidad cultural nos queda la conmemoración del V centenario del Concilio de Aranda que se hizo en 1973, lo que permitió realzar este hecho histórico acaecido en nuestra ciudad,y destinar la iglesia de san Juan a usos culturales, tras haber sido cerrada al culto unos años antes.

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