Por Pedro Félix García García | Enero 24, 2017 - 9:11 am - Publicado en Es Noticia

Bodega museo 3

Así es la bodega más visitada de Aranda de Duero

Pedro Félix García. Exactamente 69.756 personas bajaron a lo largo del año pasado a ver la bodega del Lagar de Isilla, lo que convierte a ésta en la más conocida y visitada de Aranda de Duero.

El récord de visitantes se alcanzó en 2014, que fue el año en que se celebró en Aranda la decimonovena edición de la muestra artístico-religiosa de ‘Las Edades del Hombre’. Aquel año, que se caracterizó por una gran afluencia de público a nuestra localidad, 80.210 personas bajaron a visitar esta emblemática bodega ribereña.

59 escalones hay que bajar (y después subir para salir)

59 escalones hay que bajar (y después subir para salir)

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En 2015 la cifra bajó sensiblemente, pero aún así y todo, fue alta: alrededor de 60.000 visitantes.

Tras el ‘pico’ alcanzado en 2014, coincidiendo con la celebración en Aranda de ‘Las Edades del Hombre’, lo más significativo es la clara recuperación de la tendencia alcista del número de visitas, al haberse aproximado a casi 70.000 el número de las mismas a lo largo de este año pasado, lo que permite confiar en que de cara al futuro, más pronto que tarde, aquel récord de 2014 será superado.

Estas cifras mencionadas, corresponden a datos absolutamente fidedignos, porque todos los visitantes de la bodega del Lagar de Isilla, han de dejar constancia de su paso por allí, haciendo girar el torno que hay situado a la entrada a dicho lugar, instalado precisamente con la finalidad de poder conocer con exactitud el número de visitantes. Ese es el único ‘peaje’ que se les exige, pues la visita es totalmente libre y gratuita.

Galería-dormitorio con casi 500 referencias

Galería-dormitorio con casi 500 referencias

La bodega del Lagar de Isilla, además de poder ser visitada de modo gratuito, es la única a la que, en Aranda de Duero, puede accederse prácticamente cualquier día y a cualquier hora, pues el acceso a la misma permanece ininterrumpidamente abierto todo el tiempo que lo están la cafetería y el restaurante del mismo nombre situados encima de ella; constituyendo la única excepción las tardes de los domingos, únicos periodos de tiempo en que, por descanso del personal, está cerrado el establecimiento hostelero.

Tras descender 59 escalones, el visitante llegará hasta doce metros y medio por debajo del nivel de la calle -en el punto más profundo-, y podrá visitar diferentes galerías bien iluminadas, decoradas con utensilios diversos relacionados con las diversas tareas agrícolas y el cultivo y aprovechamiento de la vid. Incluso también verá unos ‘tinos’ -depósitos de hormigón- de época reciente -pues datan de mediados del siglo pasado-, hoy en desuso, pero que, en su momento sirvieron para guardar el vino en estos silos, tan ‘modernos’ en aquella época, sustitutivos de la clásicas y tradicionales grandes cubas antiguas de madera.

A una temperatura uniforme todo el año de entre 12º y 14º, y con una humedad relativa de entre el 75 y el 85%, en una de las galerías -ésta lógicamente cerrada al público-, reposan más de 480 referencias de vino pertenecientes a la carta disponible en el restaurante situado sobre la bodega.

Para visitar la bodega del Lagar de Isilla no se requiere tener que realizar previamente ningún tipo de reserva y, además, cada cual puede estar en ella todo el tiempo que desee en recorrerla e informarse leyendo a su conveniencia los numerosos paneles explicativos que se hallan expuestos aclarando las posibles dudas o detallando todo lo relativo al proceso de elaboración del vino, desde que nace la uva, hasta que se vendimia y finalmente se elabora y comercializa.

Esta bodega data del siglo XV

Esta bodega data del siglo XV

Aunque abierta al público desde hace relativamente pocos años, esta histórica bodega es muy antigua, pues data del siglo XV. En 1995 adquirió este local José Andrés Zapatero, conocido y admirado empresario hostelero ribereño, que destaca por su acertada visión de futuro para los negocios. Se propuso y consiguió, con gran esfuerzo y tesón, poner de nuevo en valor esta interesante bodega; labor que requirió la extracción del orden de cinco camiones grandes de tierra y escombros que habían ido obstruyendo sus galerías, a lo largo del casi medio siglo que habían permanecido antes en desuso y abandonadas.

Aún hoy todavía resta averiguar si quedan más galerías por descubrir y desescombrar; la última surgió en 1997, destacando en ella dos magníficos y firmes arcos de sillería al bies completo. Sabido es que todo el subsuelo de la localidad burgalesa de Aranda de Duero cuenta con una vasta red subterránea, que suman alrededor de siete kilómetros de longitud, de bodegas excavadas entre los siglos XII y XVIII, intercomunicadas entre sí muchas de ellas.


Este articulo fue publicado el 24 Enero 24Europe/Madrid 2017 a las 9:11 am y esta archivado en Es Noticia. Puedes suscribirte a los comentarios en el RSS 2.0 feed. Puedes escribir un comentario, o hacer trackback desde tu propia web.

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