Por Gumersindo Ontañón Ontañon | Febrero 28, 2019 - 17:54 pm - Publicado en Cultura

Gumersindo Ontañón. Se cumplen este año, 30 años de mi primera publicación de las Marzas de Villanueva de Gumiel; fue en 1989, cuando se dieron a conocer como patrimonio folclórico de nuestra localidad. Hoy en día a través de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Portal: Fundación Joaquín Díaz y otras publicaciones, se puede comprobar la importancia de estas joyas literarias. Transcribo pues, una parte del texto que nos puso en el mapa folclórico hace tres décadas.

Las Marzas 2019 en Villanueva de Gumiel

Las Marzas 2019 en Villanueva de Gumiel

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La tradición de las Marzas

Entre otras peculiares costumbres, se conserva en este pueblo «la tradición de las marzas» que se cantan en todas las esquinas de sus calles el último día de febrero o, por mejor decir, la última noche de dicho mes.

Ya lo dicen los viejos del lugar, son antiguas, antiquísimas, no conocen su origen, sin embargo están de acuerdo en seguir la tradición y continuar con las costumbres que tenían sus antepasados, de ahí que se continúen cantando.

Las marzas además de ser el recuerdo de nuestras más bellas tradiciones pasadas, nos vienen a anunciar el comienzo de la primavera con ese sabor antiguo, vivaz e ingenuo a la vez.

Aun a sabiendas de que el frío puede ser capaz de calar los huesos de cualquier humano, en la primera madrugada de marzo, jóvenes y no tan jóvenes, aventureros de pulmonías, emprendedores de la noche, no quieren olvidar esos ritos que al fin y al cabo son tradiciones.

Estas cancioncillas se cantan de forma alternada por dos grupos de «marzantes»: uno de ellos se coloca en una esquina y el otro en la siguiente: comienzan a cantar los primeros, les responden los segundos y así sucesivamente hasta que se terminan los cantos. Cuando se han recorrido cantando todas las esquinas del pueblo, queda inaugurado oficialmente el mes de marzo.

Las Marzas

Las Marzas (Click para agrandar)

Hasta hace aproximadamente 40 ó 50 años, esta tradición de las marzas daba lugar a una curiosa «clasificación social» en la que se mezclaba el estado civil y la edad.

Los hombres solteros del pueblo llamados «mozos» se agrupaban en «mozos viejos», conocidos por «Alcaldes» o Alguaciles» que eran los que habían sido considerados «mozos» el año anterior. Para ser aceptados como tales, tenían que cumplir determinadas normas: tener diecisiete o dieciocho años y ser admitidos por los «Alcaldes» quienes exigían el pago de una peseta y el que cantaran las marzas esa noche.

Mientras se iban cantando éstas, los «Alguaciles» salían a pedir a las casas donde no había mozos: todo el pueblo colaboraba dando un huevo o dos reales.

Una vez terminadas de cantar las marzas en todas las esquinas, todos los jóvenes iban al lagar a contar los huevos y el dinero recaudado. Se cocían los huevos y con el dinero se compraba escabeche. Los jóvenes que habían pagado la pesetas eran los que pelaban los huevos y preparaban la cena y la mesa. Cuando ya estaba todo dispuesto, entraban a cenar «alcaldes» y «alguaciles» que se sentaban en corros distintos. Al finalizar la cena se compraban orujo, y tras tomar una copa, se recogían las cáscaras de los huevos pelados que se depositaban en las puertas de aquellos vecinos que no habían dado nada a los mozos, en una especie de mudo (y público) reproche y acusación ante todo el vecindario.

Aunque con ligeras variaciones debidas al paso de los tiempos (y a la diferente capacidad adquisitiva del dinero), la tradición se sigue conservando de esta manera.


Este articulo fue publicado el 28 Febrero 28Europe/Madrid 2019 a las 5:54 pm y esta archivado en Cultura. Puedes suscribirte a los comentarios en el RSS 2.0 feed. Puedes escribir un comentario, o hacer trackback desde tu propia web.

2 Comentarios

  1. Febrero 28, 2019 @ 9:13 pm


    Para l@s que quieran disfrutar de esta fiesta, indicar los municipios burgaleses que siguen celebrando ‘Las Marzas’; unos, fruto de una tradición muy arraigada y otros, gracias a una recuperación relativamente reciente.
    Entre ellos se encuentra nuestra localidad, Aranda de Duero, Arauzo de Miel, Bahabón de Esgueva, Baños de Valdearados, Barbadillo del Mercado, Belorado, Caleruega, Castroceniza, Cebrecos, Ciruelos de Cervera, Cubillo del Campo, Doña Santos, Espinosa de Cervera, Fontioso, Hontoria de Valdearados, Hortezuelos, Huerta de Rey, La Revilla, Lerma, Mamolar, Mecerreyes, Miranda de Ebro, Peñalba de Castro, Pineda Trasmonte, Pinilla de los Barruecos, Pinilla Trasmonte, Puentedura, Quintanilla del Agua, Quintanilla de la Mata, Rabanera del Pinar, Retuerta, Santa Maria del Mercadillo, Salas de los Infantes, Santa Inés, Santo Domingo de Silos, Tordueles, Torresandino, Villalbilla de Gumiel, Villanueva de Gumiel, Villalmanzo y Villatuelda.

    Escrito por Mila Abajo
  2. Febrero 28, 2019 @ 9:19 pm


    Esto se celebra porque la mayoría de los pueblos ibéricos de la antigüedad se regían por el calendario lunar en el que el inicio del año era el 1 de marzo. Ese día se escenificaba un ritual al que se le llamaba Noche de Marzas con el que se conmemoraba el nacimiento de la vida, el inicio del año y la finalización del invierno. Así el año comenzaba con la Primera-Bera, o lo que es lo mismo con la Primera luna de marzo. Por eso Las Marzas cantan a la primavera.

    Escrito por Mila Abajo

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