Por Antonio Reis | Mayo 23, 2009 - 11:59 am - Publicado en Cultura

6. Pues no, señor, no eran tan primitivos.

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Antonio Reis. Las gentilidades más emparentadas formaban un clan, al frente del cual un jefe repartía cada año las tierras de cultivo y, después de la recolección, hacía inventario y distribuía las cosechas. Ocultar parte de la cosecha podía significar, para los infractores, la muerte o la esclavitud. Por lo general cada clan disponía de un castro ligeramente amurallado, para defenderse en caso de guerra.

Ante la potencia enorme de los romanos los celtíberos se agruparon en una confederación que, por primera vez, dio sentido nacionalista a un pueblo peninsular. La organización fue la misma que la de la tribu.

Fotografía: J.Marqués

Fotografía: J.Marqués

La vivienda celtíbera podía ser de planta rectangular, cuadrada o circular, como los actuales palomares. En la puerta el dintel estaba cubierto por una enorme piedra, sostenida a cada lado por otras tres, dos grandes arriba y abajo y una más pequeña en el centro, en perfecta simetría. Este tipo de entrada se viene utilizando todavía en nuestros días.
La base de la economía era la misma que hasta el siglo XX, con excepción de la vid, que no se conocía: monocultivo cerealista y una inmensa riqueza ganadera ovina, bovina y equina. También había una industria lanera bien desarrollada. Los documentos de la conquista no dejan lugar a dudas. Así, por ejemplo, se sabe que en un momento dado la contribución exigida era de 800 caballos, 900 capas de lana del tipo sagun y 300 pieles de buey. La bebida preferida era una especie de cerveza de cebada.

La indumentaria, tal como la vemos en las cerámicas y en las monedas, era, con ligeros toques diferenciales, la misma en hombres y mujeres. Además el mencionado sagun vestían calzón corto, un chaleco y un gorrito tipo fenicio, todo de lana. Calzaban los pies con botines y piales de cuero. La cintura la ceñía una faja de lana. Los hombres llevaban también una especie de humeral de recio cuero que protegía los brazos, al mismo tiempo que les permitía moverse con libertad en el combate.

Las armas eran dardos de hierro de una sola pieza o con la vara de madera y la punta de hierro. En la lucha cuerpo a cuerpo empleaban una espada típicamente celtíbera, de la que existen varios modelos y que adoptaron después los romanos. También empleaban puñales de diferentes modelos.
La estructura de la ciudad celtíbera , tanto en la forma como en la disposición, se parece al conocido plano de Aranda de 1503: forma oval, con el radio mayor casi doble que el menos, dos anchas calles longitudinales, una plaza en el centro con fortificación (otras veces la fortificación esta anexa a la muralla), varias calles más estrechas transversales; y además una gran vía de circunvalación recorría el interior de la muralla.

Antonio Reis.


Este articulo fue publicado el 23 Mayo 23Europe/Madrid 2009 a las 11:59 am y esta archivado en Cultura. Puedes suscribirte a los comentarios en el RSS 2.0 feed. Puedes escribir un comentario, o hacer trackback desde tu propia web.

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