Por Antonio Adeliño Vélez | Septiembre 12, 2019 - 8:26 am - Publicado en Cultura

La Chata: antigua Plaza de Toros

La Chata

Antonio Adeliño Vélez. Sucede en más de una ocasión que un espectáculo nos resulta aburrido porque desconocemos su desarrollo. Eso mismo le suele ocurrir al espectador que acude por primera vez a una corrida de toros, si anteriormente no se ha documentado sobre el proceder de los intervinientes en la lidia. Y para evitarlo, explicaremos someramente algunos conceptos básicos de tauromaquia.

Paseíllo de todos los participantes en el espectáculo

Paseíllo de todos los participantes en el espectáculo

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Torear es el arte o ardid de burlar y domeñar a un toro bravo para darle muerte en la plaza de toros. Esto no se hace de cualquier maneara ni a lo loco, pues todo en el toreo tiene su ritual bien marcado y se halla regulado por una normativa específica para el correcto desarrollo del espectáculo.

Pues bien, a la hora indicada en el programa festivo y según el reloj de la plaza, comienza el paseíllo de todos los participantes en el espectáculo. El desfile lo encabeza un alguacil a pie o a caballo, al que siguen las cuadrillas de los diestros matadores que lo harán descubiertos, montera en mano, si es la primera vez que actúan en la plaza, reservando el puesto de honor (la izquierda de los otros diestros) al maestro más antiguo que será el director de la lidia. Sigue al cortejo, los picadores a caballo con su ayudante o monosabio, los mulilleros o ramaleros encargados del arrastre de la res y los areneros que limpian y adecúan el ruedo tras la lidia de cada toro. Todo ello con el debido respeto y consideración, debiendo saludar obligatoriamente al presidente de la plaza y a los espectadores, para seguidamente ocupar sus lugares respectivos a la espera de la salida al ruedo del primer toro de la tarde.

Como decía al comienzo, sólo se pretende explicar los términos y conceptos taurinos más básicos, para que los nuevos aficionados puedan entender la particular liturgia que rodea al arte de torear y comprendan la faena que el diestro ejecuta en el albero aunque se desconozca el nombre de las suertes que emplea en la lidia. Para ello estudiaremos los siguientes términos: La plaza de toros; los instrumentos de torear; el orden de lidia; el lance; las suertes, y el quite.

Instrumentos de torear

Instrumentos de torear

1º La plaza de toros. La plaza de toros tiene tres partes bien definidas, que son: Los tendidos o graderío para espectadores, que deben permanecer en silencio durante la lidia. La barrera que está entre el graderío y el ruedo, y sirve para el resguardo y espera de toreros, areneros, sanitarios, policías, y personal autorizado. Y los terrenos, que es el redondel de arena prensada donde se desarrolla la lidia, y que a su vez, se divide en tres círculos concéntricos de igual dimensión de radio, denominados: Tablas, tercios y medios. El terreno de tablas, es la parte del redondel más próximo a la barrera; los tercios se llama al terreno que ocupa la parte intermedia de la arena, y los medios corresponde a la parte central del ruedo. Cada fase del toreo, ha de desarrollarse en la medida de lo posible, en el terreno correspondiente; y así, al toro se le picará en el terreno de tablas que suele estar marcado con una circunferencia; se le banderilleará desde los medios, y se le toreará en los tercios.

2º Instrumentos de torear. El personal que interviene en la lidia, se ayuda de unos instrumentos idóneos para su cometido y esencialmente son: La capa, la pica, las banderillas, la muleta, la espada y el rejón para el toreo a caballo. También existen instrumentos de remate para acortar el sufrimiento del toro, como el estoque y la puntilla que no precisan más explicación, aunque sus formas y medidas deben ser las determinadas en el reglamento. La capa es el instrumento típico del toreo de a pie. Es semejante a la clásica y homónima prenda de vestir española. Con ella, el diestro recibe al toro cuando sale al ruedo, le prueba, y le conduce al picador. También es empleada por los peones o miembros de la cuadrilla para auxiliar y ayudar al matador. La pica es una vara larga o garrocha con una hoja de acero aguda en el extremo llamada puya. Se utiliza para picar al toro desde el caballo con el fin de restarle fuerza. Las dimensiones de la puya están reguladas y no pueden ser otras que las establecidas reglamentariamente. Las banderillas son palos cilíndricos de unos 70 cm., con un arponcillo de hierro en el extremo que se engancha en la piel del toro. Están forrados de tela de colores y adornadas con lazos y bullones. Se emplean para animar al toro después del castigo de varas. La muleta es un lienzo de tela granate, de distintos tamaños según la estatura, largo de brazo o gusto del torero. En uno de los extremos se coloca una varita cilíndrica de madera de unos 50 cm. para facilitar el manejo a una sola mano. Se emplea para templar y encauzar la embestida del toro y rendirlo en el último tercio del toreo. La espada es el instrumento para matar al toro. Tiene unos 80 cm. de largo, con un pomo adecuado para facilitar el manejo, su hoja es de acero duro y forjado para que se doble y no se rompa, y está ligeramente curvada en el tercio más próximo a la punta. El rejón es el instrumento de torear a caballo, de ahí deriva el nombre de rejoneo, que consiste en ir a buscar al toro montada a caballo para herirlo y domeñarlo. Es un asta de madera con una cuchilla o mahorra en la punta.

Picador

Picador

3º Orden de lidia. La lidia o toreo a pie, se divide entre periodos llamados tercios y que son: Picar, banderillear y matar. Todos se anuncian a toque de clarín y por orden del presidente de la plaza. El primer tercio o tercio de picar, se efectúa desde el caballo por el picador, y se pretende disminuir la fuerza del toro para templar su ímpetu bronco y que su natural corneo de defensa se aminore y serene. En el segundo tercio se imponen las banderillas al toro, se realiza por los subalternos o peones de la cuadrilla, aunque también banderillean los maestros, y con ello se pretende reanimar y excitar al toro que se halla apocado tras el castigo y quebranto que suponen los puyazos infringidos al animal en el primer tercio. El tercer tercio es el de matar y tiene como fin preparar al toro para la muerte, domeñándole con la muleta y matándole con la espada. Es el de mayor lucimiento para el torero, donde debe dar muestras de su habilidad, de su arte y del dominio de las suertes del toreo.

4º El lance. Lance o pase es cada pasada que realiza el toro delante del torero al ser citado para ello. Tiene tres tiempos que se denominan: Citar, templar y mandar. El torero permanecerá quieto en su terreno, citará al toro con el engaño (capa o muleta), acompañará con el trapo su recorrido, y alargando el brazo le indicará la salida. La esencia del toreo se halla en la elegancia del cite, en el domino del temple o velocidad del engaño, en la quietud de los pies del diestro en el cruce con el toro, y en la maestría en el mando para indicar y mostrar la salida airosa del lance, mientras que con gallardía y sin descomponer la figura se prepara para un nuevo pase.

5º Las suertes. Se llaman suertes a las formas y maneras de dar los sucesivos lances o pases al toro, y son los recursos técnicos para ejecutar correctamente la faena y resolver los problemas que plantea el toro durante la lidia, como pudieran ser: Poca o mucha fuerza, claridad o no de la embestida, querencia o apego a un lugar de la plaza, humillar excesivamente o echar la cabeza arriba, etc. Ponemos un ejemplo para mayor comprensión de estos términos: A los pases de capa con la diestra se les conoce como naturales, pues bien un pase natural es un lance, una serie de pases naturales es una suerte, y a la conclusión de la serie con un pase de pecho (distinto a los de la serie), se llama adorno.

6º El quite. Se conoce como quite a la acción de retirar (quitar) al toro, de una acometida imprevista o no deseada contra los intervinientes en la lidia. El saber estar en la plaza, atento al quite y ejecutarlo con maestría y acierto, es meritorio y prueba de conocimiento del oficio.

Para terminar solo queda decir que la lidia bien ejecutada, alcanza la categoría de arte. No es nada fácil rendir a un toro bravo, pero si un diestro ejecuta bien cada lance, consigue realizar una nutrida variedad de suertes, acierta con algunos adornos de remate, y entra a matar con valentía, se habrá ganado el aplauso y los vítores del público. Y si no fuera así, el respetable responderá con silencio en los tendidos o pitos desaprobatorios.


Este articulo fue publicado el 12 Septiembre 12Europe/Madrid 2019 a las 8:26 am y esta archivado en Cultura. Puedes suscribirte a los comentarios en el RSS 2.0 feed. Puedes escribir un comentario, o hacer trackback desde tu propia web.

2 Comentarios

  1. Septiembre 12, 2019 @ 9:47 pm


    Interesante descripción de los conceptos básicos del toreo. Es cierto que se han quedado en el tintero muchos términos taurinos sin definir y también sin explicar algunas suertes como la verónica o los naturales que son las más comunes y siempre ven en la plaza, pero la brevedad en la exposición y conseguir no aburrir al lecto y al nuevo aficinodo, es un buen “quite” literario.

    Escrito por Fermín
  2. Septiembre 17, 2019 @ 7:45 pm


    Un acierto explicar brevemente la teoría de una corrida. Así se hace afición. Muchas gracias.

    Escrito por Fernando

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