Por Pedro Félix García García | Septiembre 26, 2018 - 8:04 am - Publicado en Cultura

Iglesia de Santa Cecilia vista desde el aparcamiento

Iglesia de Santa Cecilia vista desde el aparcamiento

Pedro Félix García. A quienes no hayan visitado todavía la magna exposición artístico-religiosa de las Edades del Hombre en su actual edición de 2018, aún les queda alrededor de mes y medio para poder hacerlo.

Fachada sur de la Iglesia de Santa Cecilia

Fachada sur de la Iglesia de Santa Cecilia

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El próximo 18 de noviembre será clausurada la vigesimotercera edición de la exposición artístico-religiosa de Las Edades del Hombre que, este año, desde el pasado día 10 de mayo, viene celebrándose con gran asistencia de público -como en todas sus ediciones anteriores-, en Aguilar de Campoo, pequeña localidad palentina regada por el río Pisuerga; cuenta con algo más de 6.000 habitantes censados y está situada muy al norte de la provincia; ya el plena montaña.

Tres rutas para llegar

Entre tres rutas principales podemos elegir para ir desde Aranda de Duero hasta Aguilar de Campoo. En todos los casos, tardaremos alrededor de dos horas.

Si elegimos ir todo el rato por autovía, primero iremos por la A-1 hasta Burgos, luego enfilaremos por la A-231 y pasando por Olmillos de Sasamón y Melgar de Fernamental, enfilaremos por la A-67 hasta Aguilar de Campoo. Habremos recorrido alrededor de 190 kilómetros y habremos tardado una hora y tres cuartos.

Vista de Aguilar de Campoo desde Santa Cecilia

Vista de Aguilar de Campoo desde Santa Cecilia

Si elegimos abandonar Burgos por la carretera nacional de doble sentido N-627, habremos de ir adelantando -cuando podamos, si es que podemos, que no siempre se puede- a un buen número de camiones. Por aquí habremos recorrido unos 170 kilómetros y habremos tardado cerca de dos horas. Esta es la ruta que mayor número de conductores eligen; incluso profesionales.

También podemos ir por la carretera de doble sentido -CL 619- que conduce hacia Palencia, pasando por Magaz de Pisuerga para, sin llegar a entrar a Palencia, tomar antes la autovía A 67 hasta Aguilar de Campoo. Habremos recorrido un poco más de 180 kilómetros y también habremos tardado cerca de dos horas.

Aparque y camine

Montaña taoísta del siglo XVIII

Montaña taoísta del siglo XVIII

En cualquier caso, una vez llegados a Aguilar de Campoo, lo mejor es que aparquemos en el amplio espacio habilitado al efecto; es gratuito, está bien señalizado y está situado muy céntrico.

Desde aquí saltarán a nuestra vista inmediatamente las ruinas del castillo de Aguilar de Campoo en todo lo alto de una colina muy próxima. A mitad de la ladera de esa colina se encuentra situada la Iglesia de Santa Cecilia, que es el primer lugar al que habremos de dirigirnos si a lo que hemos ido allí es a visitar la presente edición de Las Edades del Hombre, exposición que está dividida en dos sedes, la citada Iglesia de Santa Cecilia y la Colegiata de San Miguel, que se halla en el centro del casco urbano.

Los lunes permanece cerrada la exposición de ‘Las Edades del Hombre’. La entrada individual cuesta 5 euros y sirve para visitar ambos templos. Nuestro consejo es que alquilen un aparatito ‘audioguía’.

A la Iglesia de Santa Cecilia se puede acceder en coche para descargar o coger viajeros, pero no dejan aparcar allí arriba.

Y ¡ojo! No se les ocurra subir a ustedes andando por el mismo sitio por el que pueden subir los automóviles. Suban andando, sí -porque no hay más remedio-, pero no se les ocurra subir por donde pueden hacerlo los coches, pues la cuesta es ‘muchismo’ empinadísima y acabarían ustedes perdiendo el resuello. Suban por una senda habilitada al efecto para peatones, que asciende la colina haciendo suaves ‘zig-zags’ por la ladera y se recorre sin apenas esfuerzo ni fatiga.

Sagrario del siglo XVI

Sagrario del siglo XVI

Iglesia de Santa Cecilia

Es una lástima, pero como en casi todas las ediciones anteriores de estas magnas exposiciones de ‘Las Edades del Hombre’, aquí también, frente al templo, estorba la inevitable (¿?) imagen del módulo de la caseta de venta de entradas.

La Iglesia de Santa Cecilia -que no es ermita, sino iglesia- es un hermoso templo románico del siglo XII, que fue completamente restaurado en 1960, pues a mediados de los años cincuenta del siglo pasado se encontraba en estado de ruina y asentado sobre un terreno inestable. Se trata de un templo de tres naves y tres tramos cada una, con techo de madera y bóveda de crucería con arco apuntado en su ábside. La portada data del siglo XIII.

La presente vigesimotercera edición de las Edades del Hombre se desarrolla bajo el lema general de ‘Mons Dei’ (La montaña de Dios); de ahí la lógica de que haya que ‘ascender’ a esta montaña para recorrer la exposición; exposición que se desarrolla a lo largo de siete capítulos, de los cuales, los dos primeros -‘Levanto mis ojos a los montes’ y ‘del Sinaí al Santuario’- se encuentran en la Iglesia de Santa Cecilia.

Como todas las Edades del Hombre recientes, esta exposición de 2018 también está conformada por una mezcla de piezas antiguas y otras mucho más recientes, así como también con objetos de culto de otras religiones. De las obras que es posible contemplar albergadas en el interior de la Iglesia de Santa Cecilia, destacaríamos la gran Montaña taoísta, de 2,15 metros de alta; talla en madera lacada, del siglo XVIII y procedente de Hong-Kong. También llama poderosamente la atención el enorme sagrario de madera policromada -colocado en el centro del presbiterio para su contemplación muy cercana-; data del siglo XVI, mide 3,56 metros de alto y ha sido traído a esta exposición desde el Monasterio de San Salvador de Oña.

Situados en esa zona, fijémonos también en los capiteles sobre los que se apoya el arco triunfal de acceso al aludido presbiterio. Especialmente valioso es el capitel del lado del evangelio, que representa la matanza de los inocentes.

Capitel en el interior de Santa Cecilia

Capitel en el interior de Santa Cecilia

Colegiata de San Miguel

Decíamos antes que desde el aparcamiento se ven muy bien el castillo y la Iglesia de Santa Cecilia; y decimos ahora que, a su vez, desde la Iglesia de Santa Cecilia se ve muy bien el aparcamiento. Y no sólo el aparcamiento, sino casi todo Aguilar de Campoo, en medio de cuyo caserío, sobresale la torre de la Colegiata de San Miguel. Oriéntense bien desde allí arriba de hacia dónde pilla ésta -concretamente está en la Plaza Mayor de la localidad-, pues hacia allí habrá que dirigirse ahora andando, porque en dicha Colegiata de San Miguel están expuestas las restantes piezas que componen los siguientes capítulos de ‘Las Edades del Hombre’.

La colegiata de San Miguel Arcángel es un templo parroquial, cuya estructura actual data de los siglos XIII y XIV, donde predomina el estilo gótico, aunque también hay muestras de otros estilos, como el tardorrománico, el renacentista y el barroco. Se accede al templo a través de una bella puerta abocinada de nueve arquivoltas, que descansan sobres 18 capiteles que lucen profusa decoración vegetal; sólo la arquivolta más pequeña, la más próxima a la puerta de madera, presenta un arco claramente ojival.

Se trata de un templo de tres amplias naves, cubiertas por bóvedas de crucería, sorprendiendo al visitante sus techos con cuidada y laboriosa decoración imitando azulejos.

A lo largo del itinerario obligado para ir viendo los sucesivos capítulos restantes de esta exposición de ‘Las Edades del Hombre’, entre otras muchas maravillosas obras de arte, tendremos ocasión de poder acercarnos al retablo mayor, obra renacentista de mediados del siglo XVI, ocupando lugar preferente en su calle central sendas tallas del titular del templo y de la Asunción de la Virgen.

Cabezas de perritos ensuciadas por el sobeteo

Cabezas de perritos ensuciadas por el sobeteo

¡No tocar, por favor!

Casi al final de nuestro recorrido por el interior de esta Colegiata de San Miguel, tendremos oportunidad de entrar a una gran capilla funeraria del propio templo; capilla funeraria que, hasta ahora, resultaba prácticamente desconocida incluso para la mayoría de los lugareños, pues habitualmente se encuentra cerrado el acceso a la misma mediante una verja y unos cristales biselados; es decir, no se ve el interior desde fuera de esa verja pues lo impide la opacidad de los cristales.

Pues bien; hay allí unos arcosolios laterales con sus correspondientes sepulcros maravillosamente labrados que merece la pena contemplar atentamente. Ocupando el centro de la estancia hay otro no menos primoroso sepulcro. Pues bien, a las pocas semanas de abrirse al público esta capilla funeraria con motivo de la exposición de las Edades del Hombre, ha ocurrido que las cabezas de los perritos esculpidos a los pies del difunto yacente, ya brillaban de suciedad por culpa de las ‘caricias’ de los incultos visitantes cariñosos; ‘¡hay qué majos los perritos!’; (ver fotografía adjunta). Hay que ver; después de haberse conservado tantos siglos intactas esas esculturas de piedra y ¡qué poco han tardado en mancillarlas las manos piratas de ignorantes contemporáneos nuestros que no saben respetar las obras de arte!

Arcosolios funerarios en la Colegiata

Arcosolios funerarios en la Colegiata

Dónde comer y qué más ver

Muchas más son las cosas que merecen ser visitadas en Aguilar de Campoo y sus alrededores pero, ya que hemos viajado hasta aquella localidad, sí recomendamos no marcharnos de allí sin visitar antes, por lo menos, el antiguo Monasterio de Santa María la Real,… si es que nuestros pies aguantan todavía.

Y para que aguanten esta otra visita que proponemos, nada mejor que proporcionarles un merecido descanso mientras reponemos fuerzas durante la hora de la comida; o mejor: que sean dos las horas que empleemos para la comida.

A lo largo de nuestro paseo desde un templo al otro, habremos tenido ocasión de ver varios establecimientos hosteleros que ofrecen tapas y raciones pero, si lo que estamos buscando es un restaurante sencillo que ofrezca buen menú del día a un precio módico, dado que nuestros pies no se encontrarán con demasiadas ganas de callejear en su busca, les aconsejamos -sin el menor ánimo publicitario- que acudan directamente al hotel-restaurante ‘Valentín’. Y si éste establecimiento tuviese ya ocupadas todas sus mesas, súbanse a su coche y desplácense por la N-627 en dirección a Burgos, hasta el hotel-restaurante ‘La Cabaña’, que hallaremos a nuestra derecha a unos doce kilómetros enfrente de una gasolinera de Cepsa y de un elevado cobertizo que almacena gran cantidad de sal para cuando nieva en invierno; hay amplio espacio para aparcar. En cualquiera de los dos sitios serán bien atendidos, comerán muy bien, y no les esquilmarán sus bolsillos.

Nosotros no vamos a continuar ahora relatando esa otra visita que les proponemos para la tarde al Monasterio de Santa María la Real de Aguilar de Campoo. Lo haremos otro día.


Este articulo fue publicado el 26 Septiembre 26Europe/Madrid 2018 a las 8:04 am y esta archivado en Cultura. Puedes suscribirte a los comentarios en el RSS 2.0 feed. Puedes escribir un comentario, o hacer trackback desde tu propia web.

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