Por Antonio Adeliño Vélez | Noviembre 1, 2016 - 9:37 am - Publicado en Cultura

Otoño en Aranda de Duero

Otoño en Aranda de Duero

Antonio Adeliño Vélez. Noviembre comienza con un día señalado para el recuerdo y para rendir un sentido homenaje a nuestros difuntos, mientras en la memoria olfativa permanece el aroma del incienso de la fiesta de Todos los Santos y de los crisantemos que adornan las sepulturas del cementerio.

Noviembre

Comienza con un día señalado para el recuerdo...

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En este mes, el otoño avanza a la par que arrancamos las hojas del calendario y el frío se hace notar en las mañanas de escarcha. Los campos arados, mudan el color del rastrojo veraniego por los tonos pardos de los surcos otoñales. Se acerca el invierno y el camino polvoriento de agosto, se alfombra de grana y oro con las hojas que la brisa mañanera arranca de las ramas de los árboles.

Atrás quedó la vendimia, el mosto fermenta en las bodegas y el aire disipa el tufo por las afueras. Los almendros, nogales y castaños se desprenden perezosos de sus frutos. Los baldíos y pinares nos ofrecen sus delicadeces micológicas antes de sumirse en el letargo invernal. En el fogón se asan las castañas, se cuaja el dulce de membrillo y se preparan buñuelos y huesos de santos.

Los días son cortos. El sol tiene prisa por acostarse mientras tiñe de rojo el horizonte, presagiando una noche fría. En lontananza tintinean las esquilas del rebaño que sin pausa se acerca al pueblo. Más próximo, se oyen ladridos lastimeros de perros y maullidos de gatos encelados. En la enredadera del ruinoso paredón se juntan los gorriones para pasar la noche y se disputan el sitio con trinos apagados.

Noviembre tiene su particular liturgia. Es un mes de difuntos, de jornadas de caza, de lugares donde buscar setas, de tardes cortas y noches hogareñas alrededor de la lumbre de cepa vieja. Y es entonces, al romper el silencio el crepitar de los troncos que arden entre llamas, cuando se narran las viejas leyendas de ánimas en pena y en la estancia aparece el espectro del Tenorio.

Noviembre tiene sus colores, olores y sabores característicos. Sus noches de leyenda y sus heladas que anuncian el invierno.


Este articulo fue publicado el 1 Noviembre 01Europe/Madrid 2016 a las 9:37 am y esta archivado en Cultura. Puedes suscribirte a los comentarios en el RSS 2.0 feed. Puedes escribir un comentario, o hacer trackback desde tu propia web.

1 Comentario

  1. Noviembre 1, 2016 @ 7:06 pm


    Aclaro a los lectores que la vida en viñetas es la de nuestro humorista gráfico, no la del autor de este artículo. Y aunque nunca se sabe; al articulista les quedan algunos noviembre más que al periodista gráfico. Pero está bien esa semejanza que hace de noviembre con el ocaso de la vida. Y el árbol, otrora lozano, ahora desnudo y seco.

    Escrito por Antonio

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