Por Pedro Félix García García | Noviembre 9, 2019 - 1:02 am - Publicado en Opinión

¡Esto sí que es hacerse la competencia entre entidades bancarias!

¡Esto sí que es hacerse la competencia entre entidades bancarias!

Pedro Félix García. Sí, yo soy también dibujante humorista y hay quien cree que, por eso, estoy siempre de broma. Vamos que puede parecer que el titular de este artículo va de chiste. Pero no, el titular no va de chiste. Los mejores chistes se dan siempre en la vida real; no hay que inventárselos. Sólo hay que mirar y saber ver. Y fotografiar oportunamente lo que vemos. O dibujarlo.

Vecinos de Vadocondes, heladitos de frío, guardando cola esperando al ‘ofibús’ de ‘CaixaBank’

Vecinos de Vadocondes, heladitos de frío, guardando cola esperando al ‘ofibús’ de ‘CaixaBank’

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Este viernes pasado ha aparcado una oficina móvil de ‘CaixaBank’ justito casi delante de una oficina fija de ‘Ibercaja’. Esto ha ocurrido en la plaza mayor de Vadocondes poco antes del mediodía. ¿A que parece de chiste? Pues no es un chiste. Ahí tienen ustedes la foto. Y bien lejos de ser de chiste todo el trasfondo que encierra el acontecimiento, que invita a reflexiones muy serias, pues significa el desprecio que demuestran las grandes entidades bancarias hacia sus clientes.

Todo es consecuencia de la política puesta en marcha por ‘CaixaBank’ de ir cerrando oficinas y poder prescindir cada vez de más personal, cierre de oficinas que no sólo ha afectado a la que tenía abierta en Vadocondes, sino también a las de otras muchas localidades, no sólo de esta comarca sino de toda España.

En otros lugares no sabemos cómo han actuado, pero en Vadocondes, los altos responsables de CaixaBank no han tenido siquiera el detalle de avisar anticipadamente por carta a sus clientes de que iba a cerrarse aquella oficina. Por todo aviso únicamente han podido contemplarse un par de pequeños y cutres cartelitos -tamaño DIN A4- impresos sobre papel reciclado con el fondo -por tanto- oscuro, y más difíciles de leer aún por encontrarse pegados por dentro de un cristal grueso. Para colmo, impresos con una letra bastante pequeña. Tratan de informar así públicamente del día y a qué horarios aparecerá un ‘ofibús’ para dar lo que resulta ser un mucho peor servicio que el que ofrecía la oficina fija ahora cerrada. Imposible leer esa letrilla sin gafas para quienes necesitamos usarlas para ver de cerca. Si hubieran enviado una nota de cortesía a cada domicilio, entonces los receptores hubieran tenido sus gafas más a mano para enterarse del contenido del comunicado pero, por lo visto, tratan de ahorrar hasta en eso. Culpa de la desaceleración que viene, suponemos.

Algo difícil está el acceso al ‘ofibús’ para las personas con movilidad reducida

Algo difícil está el acceso al ‘ofibús’ para las personas con movilidad reducida

Y lo peor es que no está programado que vaya a venir el dichoso ‘ofibús’ a Vadocondes los mismos días de la semana y siempre a la misma hora. ¡Qué va! A Vadocondes va a venir siempre los viernes sí, pero la hora dependerá de si es la primera semana del mes, o la segunda, o la tercera, o la cuarta. ¡Cada semana a una hora distinta!

Y con los meses que tienen cinco semanas, ¿qué pasa? Por ejemplo este mes de noviembre. Para CaixaBank, ¿es esta la segunda semana de este mes de noviembre o es esta la primera, dado que esta semana es la primera semana completa? Porque, en rigor, la primera semana de este mes de noviembre fue la pasada, aunque empezó en viernes que, por cierto, era festivo.

No hemos podido salir de dudas en cuanto a lo que piensan los altos responsables de ‘CaixaBank’ sobre la numeración de las semanas porque el ‘ofibús’ llegó a Vadocondes con mucho retraso. ¡Y mira que hacía frío y viento para estar allí quietos esperándole a la intemperie! Ni llegó a las 11,40 ni a las 11,55 horas; llegó con veinte minutos de retraso y los clientes de ‘Caixabank’ tuvieron que esperar otros quince minutos más hasta que la oficina ambulante empezó a funcionar tras conectarse su ordenador vía satélite a la central.

Otros inconvenientes que presenta esta modalidad de oficina ambulante es que se accede al ‘ofibús’ mediante una escalerita de acceso sin barandillas laterales, lo que les supone una dificultad a las personas con movilidad reducida. Tampoco caben varias personas dentro, sino sólo un cliente cada vez en el ‘minidespachito’ interior; así que los restantes que aguardan tienen que seguir esperando en el exterior a la intemperie.

Contrasta esta política comercial real con las declaraciones hechas públicas recientemente por el propio presidente de ‘CaixaBank’ -Jordi Gual-, quien ha asegurado que “la rentabilidad no debe ser el objetivo directo; debe ser perseguir aquello que justifica su existencia [de las empresas]“. Y siguió diciendo que en el caso de ‘CaixaBank’ ese objetivo es conseguir “el bienestar financiero de sus clientes y de la sociedad”. Queda claro que él nunca ha tenido que soportar unas molestias como las que les ha tocado padecer a sus clientes de Vadocondes…

Después de todo lo visto y de lo que nos queda por ver en Vadocondes, nos parece que el bienestar financiero perseguido más bien parece limitarse al de la propia entidad financiera: rentabilizar como sea su negocio aunque sea a costa del malestar de los clientes.

¿Qué ‘bienestar financiero’ va a sentir un pobre anciano que, para sacar un poco de dinero en metálico de su cuenta, tenga que aguardar a la intemperie -haga frío o calor- a ver si llega el dichoso ‘ofibús’ a la plaza de su pueblo?

Porque esa es otra. En la plaza mayor de Vadocondes no hay soportales en los que poder guarecerse de las inclemencias del tiempo.

O te metes al bar, o te metes al interior de la oficina fija que todavía mantiene allí abierta ‘Ibercaja’. Y aunque parezca feo esperar la llegada del ‘Ofibús’ de ‘CaixaBank’ sentados dentro de la sala de espera de la oficina de ‘Ibercaja’ (antes ‘CajaCírculo’), nos tememos que es lo que puede acabar haciendo más de uno porque, por la particular disposición de la plaza mayor de Vadocondes, la oficina de ‘Ibercaja’ no tiene allí otro mejor sitio en el que aparcar el ‘ofibús’ de ‘CaixaBank’. Ir hasta el ‘ofibús’ desde el bar de enfrente queda mucho más lejos y, a ciertas edades, hay muchas personas mayores a las que les cuesta andar.

Menos mal que Sonia -la encantadora responsable de la oficina de ‘Ibercaja’ en Vadocondes- es una persona muy amable, y estamos seguros de que se mostraría comprensiva con la situación, y no echaría nunca a la calle a los clientes de ‘CaixaBank’ que tratasen de refugiarse un ratito al calor de su acogedor local.

Cartel anunciador del día y horarios de aparición prevista del ‘ofibús’ en la plaza

Cartel anunciador del día y horarios de aparición prevista del ‘ofibús’ en la plaza

En realidad, Vadocondes hace muchos años que dejó de tener plaza mayor -desde que la remodelaron-, porque se colocaron en la misma unos bolardos para regular la circulación de los vehículos por unas zonas muy concretas y limitadas de la misma, y ello hace imposible que el ‘ofibús’ de ‘CaixaBank’ pueda acceder al centro de la plaza o colocarse junto a la pared del ábside de la iglesia por ejemplo. O a la mismísima puerta del bar incluso.

Para atajar esta situación aparentemente tan cómica de dos entidades bancarias con sus oficinas solapándose de este modo, el alcalde de Vadocondes -Francisco Núñez- coincide en señalar que mejor será que la oficina móvil de ‘CaixaBank’, en el futuro, en vez de en la plaza mayor, se detenga en la explanada que hay próxima al edificio del Ayuntamiento. Allí, por lo menos, la gente podrá guarecerse bajo el soportal del propio Ayuntamiento o incluso en la sala de espera que hay dentro, en el consultorio médico. Lo malo para mí será que ya no podré sacar yo más fotos de risa, aunque eso no evitará a los vecinos de Vadocondes todos los restantes inconvenientes de haberse quedado sin servicio en la antigua oficina fija de ‘CaixaBank’ que allí tenían.

Es triste, ahora que se habla tanto de la España vaciada, ver cómo van disminuyendo poco a poco -o a veces demasiado deprisa- los servicios esenciales con que contaban los pequeños pueblos.

El hoy aquí comentado es un ejemplo palpable del triste final de un proceso en el que los peces más grandes han ido comiéndose a los más chicos. Las entidades de mayor tamaño han acabado haciendo desaparecer a las pequeñas. Absorbieron a entidades menores para acabar cerrando sus oficinas. Sólo buscaban quedarse con la clientela pero, aún así, se ha visto que ésta les importa poco. Conseguido el botín, despidieron al personal y obligan ahora al cliente a tener que realizar él mismo, a través de internet, los trabajos propios de la operativa bancaria.


Este articulo fue publicado el 9 Noviembre 09Europe/Madrid 2019 a las 1:02 am y esta archivado en Opinión. Puedes suscribirte a los comentarios en el RSS 2.0 feed. Puedes escribir un comentario, o hacer trackback desde tu propia web.

1 Comentario

  1. Noviembre 9, 2019 @ 6:05 pm


    Este cierre de oficinas en las zonas rurales , está generando problemas muy serios, ya que está dejando desamparados a muchos mayores que no tienen capacidad de gestionar sus finanzas de manera online

    Escrito por Ascen

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