Por Antonio Adeliño Vélez | Diciembre 7, 2015 - 8:13 am - Publicado en Cultura

Antonio Adeliño Vélez. El día 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción de María, comenzará el año santo extraordinario de la misericordia que concluirá el 20 de noviembre de 2016, fiesta solemne de Jesucristo Rey del Universo.

El Papa Francisco ha convocado un año jubilar, con el sugerente lema de “Misericordiosos como el Padre” para que todo el creyente católico tenga la oportunidad de vivir a lo largo del año, su momento de gracia y de renovación espiritual. Dios responde con la plenitud del perdón a quienes atraviesen la puerta santa de la misericordia, cumpliendo las condiciones establecidas por la Iglesia para ganar la indulgencia plenaria.

 Fotografía: Javier Marqués | Iglesia de Santa María

Fotografía: Javier Marqués | Iglesia de Santa María

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Los años santos jubilares tienen su origen en el Antiguo Testamento, donde aparecen mencionados en el libro del Éxodo y reglamentados en el Levítico y Deuteronomio. Su denominación proviene de la palabra hebrea “jobhel” (yobel), término que designa al cuerno o trompeta que anunciaba el año santo judío, que acontecía cada cincuenta años. Estos y los años sabáticos que se celebraban cada siete años, estaban consagrados a Dios y al descanso. El perdón otorgado en el año jubilar, afectaba también a las deudas contraídas, a las penas de prisión, a la liberación de los esclavos, al retorno de las propiedades a sus antiguos dueños, y al descanso de la tierra labrada.

El mundo cristiano comienza a celebrar los jubileos en el año 1300, imprimiéndoles un carácter espiritual. Aquí se perdonan los pecados y la remisión de la pena, mediante la indulgencia plenaria que es otorgada a quienes peregrinan a los lugares santos. Su periodicidad comenzó siendo de cincuenta años, para establecerse posteriormente en veinticinco con el fin que todos los fieles pudieran beneficiarse de esta gracia. A estos años ordinarios se añaden aquellos que se decretan de modo extraordinario, como es el actual que ha sido convocado mediante la bula: Misericordiae vultus.

El año jubilar es para el creyente, un tiempo de misericordia y de gracia, de reconciliación y perdón, de salvación y liberación. Para ganar el jubileo o alcanzar la indulgencia plenaria, se pide a los fieles un movimiento de peregrinación y un gesto de conversión. Esto implica: Peregrinar a los santos lugares establecidos; confesión sacramental y perfecta contrición; asistir a la eucaristía y comulgar; orar por las intenciones del Papa, y realizar alguna obra de caridad o de misericordia.

La indulgencia plenaria, supone la remisión de la pena que pudiera corresponder a la culpa u ofensa perdonada. Dios perdona la ofensa, pero el desorden causado por el pecado, requiere un tiempo de purificación y adecuación a la santidad divina. Este tiempo, es el que se anula si cumpliendo las condiciones establecidas, se gana el jubileo.


Este articulo fue publicado el 7 Diciembre 07Europe/Madrid 2015 a las 8:13 am y esta archivado en Cultura. Puedes suscribirte a los comentarios en el RSS 2.0 feed. Puedes escribir un comentario, o hacer trackback desde tu propia web.

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