Redacción. Cine Club Duero regresa al Teatro Cine Aranda con una nueva programación que promete cautivar a los amantes del séptimo arte. Durante varios martes de este mes de mayo, el público podrá disfrutar de una cuidada selección de películas internacionales en versión original subtitulada (VOSE), siempre a las 21:00 horas.

La primera cita será hoy martes 5, con una comedia francesa dirigida por Franck Dubosc. Con una duración de 1 hora y 39 minutos, la película propone una historia fresca y desenfadada en la que el humor se mezcla con situaciones cotidianas y personajes entrañables. Dubosc, acompañado por un reparto de primer nivel, construye un relato que explora las contradicciones humanas con ironía y cercanía, ideal para arrancar sonrisas y reflexionar sin perder ligereza.

El martes 19 llegará un intenso thriller sueco dirigido por Tarik Saleh, con una duración de 2 horas y 7 minutos. La película, reconocida en los prestigiosos Premios Guldbagge y presente en la Sección Oficial del Festival de Cannes, sumerge al espectador en una trama cargada de tensión política, secretos y giros inesperados. A través de una investigación que se complica progresivamente, el filme aborda temas como el poder, la corrupción y la verdad, manteniendo al público en vilo hasta el último minuto.

La programación se cerrará el martes 26 con un drama colombiano dirigido por Simón Mesa Soto. Con una duración de 2 horas, esta obra ha cosechado importantes reconocimientos internacionales, incluyendo el Premio del Jurado en Cannes y el galardón en Horizontes del Festival de San Sebastián. La película ofrece una mirada profunda y conmovedora sobre la realidad social, siguiendo a sus personajes en un entorno marcado por las dificultades, pero también por la dignidad y la esperanza. Una historia humana que deja huella y abre espacio a la reflexión.

Con esta variada propuesta, Cine Club Duero reafirma su compromiso con un cine de calidad, diverso y con mirada internacional, consolidándose como una cita imprescindible para los aficionados en el Teatro Cine Aranda.

Por Redacción | 1 Mayo, 2026 a las 8:50 - Escrito en Cultura, Es Noticia

Redacción. Hay meses que pasan casi sin dejar huella… y hay otros que se sienten desde el primer día. Mayo pertenece, sin duda, a estos últimos.

Con la llegada del quinto mes del año, algo cambia. La luz se alarga, el aire se vuelve más templado y los campos -y también las ciudades- empiezan a llenarse de color. No es casualidad que mayo sea conocido como el mes de las flores: es tiempo de vida, de renovación, de ganas de salir y de volver a disfrutar de lo sencillo.

Pero mayo no solo se ve… también se vive

Es el mes en el que las terrazas comienzan a llenarse, en el que los paseos se alargan sin mirar el reloj y en el que pequeños planes, casi improvisados, se convierten en grandes momentos. Un café al sol, una tarde en el parque, una escapada cercana… todo parece encajar mejor en este punto exacto de la primavera.

A lo largo de la geografía española, mayo también conserva un profundo vínculo con la tradición. Las cruces de mayo adornan plazas y rincones con flores y colorido, mientras que en muchos pueblos aún resuenan los “mayos”, esos cantos populares que celebran la llegada de la primavera y que forman parte de un patrimonio cultural que se transmite de generación en generación. Las romerías, por su parte, llenan caminos y campos de alegría, música y encuentro.

Son costumbres que, aunque en algunos lugares han cambiado con el paso del tiempo, siguen recordándonos algo importante: que mayo siempre ha sido un mes para celebrar la vida.

Mayo no necesita grandes acontecimientos para ser especial. Le basta con la promesa de los días largos, el perfume de las flores y esa sensación, casi imperceptible, de que todo está un poco más vivo. Es un mes que invita a parar, a mirar alrededor y a disfrutar de lo cotidiano con otra mirada.

Porque, al final, mayo no solo florece en los jardines. También lo hace, de alguna manera, en nosotros.

Redacción. El Grupo Espeleológico Ribereño (GER) de Aranda de Duero vuelve a abrir una ventana al fascinante mundo subterráneo con la convocatoria de la 49ª edición del Concurso Internacional de Fotografía Espeleológica, una cita ya consolidada que combina ciencia, arte y aventura.

Este certamen, que año tras año atrae a participantes de distintos rincones del mundo, tiene como objetivo poner en valor la espeleología, fomentar la creatividad fotográfica en este ámbito y acercar al público los secretos que se esconden bajo la superficie terrestre.

El plazo de participación permanecerá abierto hasta el 8 de junio de 2026, ofreciendo a fotógrafos aficionados y profesionales la oportunidad de capturar la magia de cuevas, simas y paisajes subterráneos. El jurado encargado de valorar las obras estará formado por Kasia Biernacka, espeleóloga y ganadora del Premio Espeleólogo de Barro 2025; Lucía Ibáñez Torres, fotógrafa profesional especializada en naturaleza; y Félix Villaverde, figura destacada en el ámbito de la espeleología a nivel nacional.

Las imágenes serán evaluadas tanto por su calidad técnica y artística como por la capacidad de transmitir emoción e inspiración. La fotografía ganadora recibirá el prestigioso Premio Espeleólogo de Barro, además de un primer premio dotado con 800 euros, seguido de un segundo premio de 400 euros y un tercero de 300 euros. Asimismo, se otorgarán dos menciones especiales de 100 euros cada una.

Un concurso abierto a todos

El certamen está abierto a cualquier persona interesada, con la única limitación de no poder participar los miembros de la organización, colaboradores o patrocinadores. Cada autor podrá presentar hasta cinco fotografías, siempre en formato digital (JPEG o TIFF), con una resolución mínima de 300 ppp.

La temática gira en torno a la espeleología y su entorno, permitiéndose libertad técnica en la edición de las imágenes -como HDR o panorámicas-, siempre que no se altere la realidad fotografiada.

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