Redacción. No hace falta que nadie lo anuncie. Se nota en las calles, en las bodegas que vuelven a abrir sus puertas, en las peñas preparando sus charangas, en los gigantes y cabezudos que regresan a los recorridos de siempre y en ese movimiento especial que empieza a crecer por plazas y rincones. Es como si la ciudad, después del verano, se sacudiera el polvo de los zapatos y decidiera que todavía queda mucho por celebrar.
Las Fiestas Patronales en honor de la Virgen de las Viñas llegan este año con su tramo central entre el 12 y el 20 de septiembre. Y aunque el programa cabe en muchas páginas, las fiestas de verdad no caben en ninguna: ocurren cuando una charanga aparece doblando una esquina, cuando el vermú se alarga más de lo previsto, cuando los niños corren detrás de los cabezudos o cuando una bodega se convierte, durante unas horas, en uno de esos lugares donde parece que el tiempo funciona de otra manera.
Este sábado 12, el cañonazo marcará oficialmente el comienzo de las fiestas. A las 11:50 horas, doce salvas precederán al disparo que dará paso a unos días en los que Aranda volverá a vivir a otro ritmo. Poco después, a las 12:30, gigantes y cabezudos tomarán las calles del centro y, por la tarde, llegará uno de los momentos más ligados a la tradición: la romería hasta la ermita de la Virgen de las Viñas y la ofrenda de flores.
Pero las fiestas no se quedan en los grandes momentos señalados. Después de la ermita llegará la bajada de las peñas, los fuegos artificiales y la primera verbena en la Plaza Mayor. Y mientras unos miran al cielo, otros estarán ya pensando en la siguiente charanga, en la siguiente bodega o en ese “vamos a tomar una” que, durante las fiestas, rara vez significa solamente una.
Aranda se hace de peñas
Si hay algo que explica el carácter de estas fiestas son las peñas.
Son las que ponen música a muchas mañanas, las que llenan las calles de canciones, las que convierten una plaza en punto de encuentro y las que mantienen vivos algunos de los rituales más reconocibles de estos días. Dianas, pasacalles, bodegas abiertas, talanqueras, charangas, visitas a residencias y hasta competiciones disparatadas forman parte de un paisaje que no sería el mismo sin ellas.
El lunes 14, por ejemplo, las calles volverán a llenarse de gigantes y cabezudos y de varias charangas, mientras el martes llegará una de esas propuestas que solamente pueden entenderse en clave festiva: una Mini Olimpiada Interpeñas con lanzamiento de gavilla, lanzamiento de boina, fútbol mareado, carrera de carretillas y futbolín humano.
Porque también de eso van las fiestas: de hacer el ridículo un poquito, reírse mucho y descubrir que una competición de carretillas puede convertirse en uno de los recuerdos del año.
Y habrá tiempo para bailar. El baile vermú aparecerá el domingo 13 en la Plaza Obispo Acosta, el lunes 14 en Arco Pajarito y volverá el domingo 20 en la Plaza Laguna Negra. El miércoles 16, además, habrá baile de tarde en la Plaza Virgen del Carmen.
Música para todos los gustos
La música ocupará buena parte del paisaje festivo.
Habrá grandes nombres y escenarios preparados para las noches más multitudinarias, pero también conciertos pequeños, charangas y propuestas que aparecen casi como parte del decorado de la ciudad.
Camela, Juan Magán, Barry B., París de Noia o La Carroza del Real son algunos de los nombres que pasarán por estas fiestas. También habrá espacio para grupos como Akaldo, Pink Cadillac o The Soulutions, para la música urbana y para una propuesta especialmente diferente: el recital lírico de La Carroza del Real, que llevará hasta la Plaza Mayor un programa del Teatro Real.
Y entre tanto escenario, habrá otra música mucho más nuestra: la de las charangas que acompañan a las peñas, la de las dulzainas, la de las canciones populares cantadas en las puertas de las bodegas.
Esa mezcla es, probablemente, una de las cosas que mejor explica las fiestas de Aranda: pueden pasar de Camela a una charanga, de un recital lírico a La Rueda, y todo parece formar parte de la misma historia.
La calle como escenario
Del miércoles 16 al viernes 18, la fiesta se desparramará todavía más por la ciudad.
Habrá cucañas en la Ribera del Duero, magia, espectáculos infantiles y teatro, pero también artistas de calle capaces de transformar durante un rato una plaza cualquiera en un pequeño escenario. Humor, circo, clown, música e improvisación aparecerán en lugares como La Sal, la Plaza del Trigo, los Jardines de Don Diego o el Parque La Huerta.
Es una de esas partes del programa que quizá no hacen tanto ruido como los grandes conciertos, pero que ayudan a construir el ambiente de unas fiestas que quieren vivirse también caminando, encontrándose y dejándose sorprender.
Y para los más pequeños habrá prácticamente una fiesta paralela: espectáculos familiares durante varios días, magia en colegios y residencias y, como broche, encierros infantiles el domingo 20 en la Plaza del Trigo.
También habrá un detalle que merece ser destacado porque hace que las fiestas sean un poco más disfrutables para todos: los días 13 y 14, entre las 18:00 y las 20:00 horas, las atracciones del recinto ferial funcionarán sin música para que los niños con trastorno del espectro autista puedan disfrutarlas.
I Encuentro de Gigantes y Cabezudos
Otros protagonistas que merecen capítulo propio: los gigantes y cabezudos!.
Saldrán varias veces durante las fiestas, pero el sábado 19 llegará una cita especial. Aranda celebrará su I Encuentro de Gigantes y Cabezudos, con la participación de comparsas de Ártica, en Navarra, y Pozuelo de Alarcón, en Madrid, junto a la asociación arandina. A las 12:30 comenzará el pasacalles desde la Plaza de la Constitución para recorrer las calles del centro.
Será una de esas imágenes capaces de resumir una fiesta entera: música, figuras gigantescas, niños mirando hacia arriba y las calles convertidas, durante un rato, en territorio de tradición y sorpresa.
El final siempre llega demasiado pronto
Y así, casi sin darse cuenta, llegará el último domingo.
El 20 de septiembre todavía habrá gigantes y cabezudos, charangas, baile vermú, coches de competición y actividades para los más pequeños. Pero la jornada irá preparando poco a poco ese momento extraño que tienen todas las fiestas: cuando uno sigue disfrutando mientras sabe que el final está cerca.
A las ocho de la tarde, Abrojo Folk celebrará en la Plaza Mayor su 30º aniversario. Después, la música tradicional tomará el relevo con las dulzainas y los tambores. A las 23:30 llegará La Rueda, uno de esos momentos que parecen pertenecer a Aranda desde siempre.
Y a medianoche, la traca pondrá el punto final.
Después llegará el entierro de la sardina, desde Santa María hasta la Plaza Mayor, acompañado por la Charanga Estraperlo.
Entonces quedarán las fotos, las voces un poco afónicas, camisetas para lavar y probablemente unas cuantas historias que contar.
Pero durante nueve días, Aranda habrá vuelto a ser otra.
Una ciudad de charangas y bodegas, de gigantes y cabezudos, de vermús que se alargan, de música en las plazas, de niños corriendo y de noches que parecen tener un par de horas más que las demás.
Porque las fiestas patronales no son solamente lo que está escrito en un programa.
Son lo que ocurre cuando el programa empieza a vivir en las calles.
Y eso, en Aranda, se nota enseguida.
Aranda ya huele a fiestas.
Este articulo fue publicado el 11 Septiembre 11UTC 2026 a las 6:06 pm y esta archivado en Cultura. Puedes suscribirte a los comentarios en el RSS 2.0 feed. Puedes escribir un comentario, o hacer trackback desde tu propia web.











