Antonio Adeliño Vélez. Hace unos meses, se colocaron en Aranda de Duero, dos esculturas con el nombre de: El Tirador y El Aparcero. Son dos términos que se refieren a unos oficios de mucha antigüedad y desaparecidos en la actualidad como son el del operario encargado de transportar el mosto desde el lagar a la bodega subterránea (Tirador) y el del socio trabajador que junto a sus compañeros se encargaban de prensar las uvas depositadas en el lagar tras la vendimia (Aparcero).
Supongo que muchos de los lectores desconocen por completo la terminología usada hace más de medio siglo para denominar a estos personajes, su vestimenta o sus utensilios; por lo que me propongo recrear aquel código lingüístico olvidado, y descifrárselo para su comprensión.
Así que describamos las esculturas nuevas con el lenguaje de la época y traduzcámoslo al leguaje actual:
Primera escultura: La escultura de El Tirador colocada en los banzos de la plaza mayor, calza albarcas y cubre los pies con piales; viste calzón de pana, faja, chaleco y boina castellana, y sobre sus hombros carga una pelleja de dos cántaras de cabida, al que no le falta su botana, y se dirige a la bodega para llenar la cuba de doscientas.
Que traducido se diría así: La escultura del operario encargado de llevar el mosto desde el lagar a la bodega subterránea, que está colocada en los peldaños de bajada a la plaza Mayor, calza sandalias rústicas y cubre sus pies con calcetines de lana gruesa; viste pantalón de pana, faja, chaleco y boina castellana, y sobre sus hombres carga un odre de piel de cabra que contiene 32 litros, al que no le falta su parche de cuero, con el que se dirige a la bodega para llenar la cuba grande de 3.200 litros.
Segunda escultura: El Aparcero, instalado en la plaza de la Constitución, empuja con fuerza el palo andadero que atraviesa el husillo, para para subir el pilón y que la viga de olmo descargue su peso sobre el castillar, se prensen las uvas de la pila pisadera, y salga el caldo por la viznera hacia la pila del mosto.














